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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Adios, Die Toten Hosen: una noche para despedir a los alemanes que se ganaron al público argentino como pocos

El quinteto cerró en el Movistar Arena una historia de casi 35 años en el país, con 33 canciones, invitados de lujo y un Estadio de Villa Crespo que no dejó un solo hueco vacío.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · · hace 4 d
Adios, Die Toten Hosen: una noche para despedir a los alemanes que se ganaron al público argentino como pocos

Lo cuento igual aunque me quedó dando vueltas toda la madrugada: cuando el frontman Dave Campino agarró el micrófono y arrancó con la primera canción, tuve la sensación de estar cerrando un capítulo que muchos de nosotros habíamos abierto mucho antes, casi sin darnos cuenta. Die Toten Hosen tocó el sábado a la noche en el Movistar Arena de Villa Crespo y dejó, después de más de dos horas y 33 temas, una sensación que todavía no se me va: la de una despedida que se sintió enorme, de esas que uno sabe que no se van a repetir, y al mismo tiempo la de un abrazo larguísimo a un público que los quiso como si fueran de acá, y eso que son de Düsseldorf, Alemania, y que cantan en alemán casi siempre, pero qué te voy a contar si hasta en nuestro propio idioma los hemos gozado y los hemos cantado a los gritos como si fueran un tema de Los Redondos o de cualquier banda que nos haya marcado la vida.

“Yo creo que la mejor manera de describir a Die Toten Hosen es decir que son una banda que siempre se la arregló para estar del lado correcto de la historia, y eso en Argentina lo valoramos un montón.”Campino, cantante de Die Toten Hosen

Antes que nada vale la pena detenerse un segundo en lo que es el Movistar Arena, ese espacio enorme que está metido en pleno Villa Crespo, sobre la calle Humboldt, que ya de por sí tiene una mística particular en la noche porteña porque parece un hangar convertido en sala de conciertos, con su pista central y sus tribunas que se elevan hasta el techo, y en el que uno llega y enseguida se da cuenta de que el público no es cualquier público: es el público que vio a esta banda por primera vez allá por 1992 en la discoteca Halley, cuando los alemanes se presentaron por primera vez en el país en un boliche que ya no existe, teloneados nada menos que por Pilsen, la banda que Enrique Pil Chalar había formado después de separarse de Los Violadores, lo cual ya era como una recomendación, y desde entonces pasaron por acá más de quince veces, quince visitas en casi 35 años, que ya es un récord absoluto para una banda extranjera en esta parte del mundo.

Un recorrido por tres décadas en 33 canciones

  • Donde las águilas se atreven, himno absoluto cantado a viva voz por las cuatro tribunas
  • 1,2 ultraviolento, de la primera visita al país, con un Campino sonriendo de oreja a oreja
  • Represión y Ya no sos igual, dos clásicos que en Argentina tienen otro significado
  • Bonnie & Clyde y Hier Kommt Alex, momentos para bajarse un cambio y dejarse llevar
  • Reisefieber, del álbum debut, como para recordar de dónde venían
  • Should I Stay or Should I Go, versión propia de los Clash
  • You'll Never Walk Alone, el cierre con el estadio entero cantando como en una cancha de fútbol

Los invitados fueron, a mi entender, lo más lindo de la noche, lo que le terminó de dar a esta despedida un toque que no tuvo ninguna otra fecha de la gira. Ciro Pertussi y Luciano Scaglione, de Attaque 77, se subieron al escenario y la rompieron, compartieron micrófono con Campino como si fueran parte de la banda desde siempre, lo mismo que Sergio Gramática, de Los Violadores, una institución aparte, y Mosca Velázquez, líder de 2, con quien el cantante alemán hizo una de las pasadas por el escenario más emocionantes que se vieron en mucho tiempo. La banda ya había pasado por Tandil y por Rosario antes de llegar a Buenos Aires, las tres funciones con entradas agotadas, según me confirmaron fuentes de la producción, y eso habla a las claras del arraigo que tienen los Hosen en esta parte del continente, en una línea que, por distintos motivos, también comparten los Rolling Stones, Guns N Roses y los propios Ramones, con quienes además compartieron un escenario en 1996 junto a Iggy Pop, algo que parece de otro siglo pero que pasó acá, en vivo, y mucha gente todavía lo recuerda como si fuera ayer.

La gira fue la última que anunció el grupo en la Argentina, y la banda no dejó fechas futuras en el país, un dato que también te lo confirmo porque me parece clave a la hora de dimensionar lo que pasó el sábado: no se trata de un hasta luego ni de un ya volveremos, sino de un cierre concreto de un vínculo histórico, y eso le dio a la noche un peso distinto, más humano, más emotivo, de esos en los que uno mira para todos lados y se da cuenta de que al lado tiene a un tipo de 55 años con la remera de la primera visita y a una nena de 15 que llegó porque su viejo la trajo, y los dos están cantando lo mismo, y eso no tiene precio.

Si todavía te quedan ganas de algo y querés arrancar el año con rock internacional, te paso algunos datos que sirven para ir armando la agenda: la próxima fecha fuerte en el Movistar Arena la tiene todavía por anunciar la propia casa, y en general las entradas se consiguen a través de la web oficial del estadio y en plataformas como Ticketek o Tu Entrada, siempre con cuidado de comprar en canales oficiales porque suele haber revendedores que inflan los precios. Para shows internacionales menores recomiendo seguir las redes de los propios artistas y de los productores locales, y para recitales al aire libre, nada mejor que la página del Complejo Costanera o de Niceto Club si lo que te gusta es algo más bajo y cercano.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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