Alcaraz volvió a sonreír en Tokio y ya nadie se acuerda de la muñeca
El español retuvo el ATP 500 japonés con una victoria por 7-6 (4) y 6-4 sobre Jiri Lehecka, sumó su tercer título del año y alcanzó las 27 conquistas ATP, la misma cantidad que David Ferrer. Ahora apunta todo a Shanghái.
Volvió el pibe. Así, sin anestesia. Como cuando uno guarda un par de facturas impagas en un cajón, se hace el distraído un par de meses y un día las termina pagando todas juntas. Carlos Alcaraz se presentó en Tokio, levantó el trofeo del ATP 500 y le mandó un mensaje clarito al circuito: la muñeca ya quedó en el olvido.
La final ante el checo Jiri Lehecka fue una muestra de carácter. El murciano, de 23 años y número tres del mundo, se impuso por 7-6 (4) y 6-4 en una hora y 36 minutos, en el Ariake Coliseum, y volvió a reinar en una cancha que le sienta como el sillón de la casa.
Un trofeo con apellido propio
El título japonés fue el tercero del año para el español, después del Abierto de Australia y Doha, y el décimo dentro de la categoría ATP 500. Con esta consagración llegó a las 27 conquistas ATP, igualando la marca del inoxidable David Ferrer. Más arriba, en el ranking histórico de su país, siguen Manuel Orantes con 34 y un tal Rafael Nadal con 92, números que todavía quedan lejos pero que ya no asustan.
Y hay un dato que a mí, como buen curioso, me encanta: venía de estar casi cinco meses afuera por la lesión en la muñeca que lo marginó desde abril. Reapareció a fines de agosto en el US Open y, casi sin avisar, en su segundo torneo de la vuelta alzó otra copa. Eso, queridos lectores, no lo hace cualquiera.
La final, paso a paso
- Lehecka arrancó arriba con un quiebre en el primer set, pero Alcaraz recuperó el break y mandó el parcial al tie-break.
- En el desempate, el checo volvió a tomar ventaja, hasta que el español encadenó cinco puntos seguidos y lo cerró 7-4.
- La segunda manga fue palo y palo hasta que Alcaraz consiguió el quiebre decisivo y sostuvo la diferencia hasta el 6-4 final.
En semifinales, ojo, también había tenido que remar contra Jaume Munar. O sea, dos partidos al límite, dos definiciones con el corazón en la boca y dos veces ganador. La muñeca, por lo que se vio, ya quedó en el cajón de los recuerdos.
Lo que viene: Shanghái y la pregunta del millón
La gira asiática sigue y el próximo destino es el Masters 1000 de Shanghái, donde Alcaraz llegará con el envión de Tokio y con la sensación de que el circuito, otra vez, le queda chico. Yo me reservo el derecho de errar, pero con este pibe no me animo a ponerle techo. Si la muñeca lo deja en paz, lo que viene puede ser aún más escandaloso.
