Bakú fue una lotería y Colapinto se quedó sin tickets: ahora la Fórmula 1 se muda a Sepang con cartel de Baréin
Russell se llevó la victoria en Azerbaiyán, el argentino abandonó tras un incidente con Gasly y Norris, y la categoría recalará en Malasia con un nombre heredado de Medio Oriente.
Dicen que el asfalto de Bakú es como el patio de una escuela un martes a la mañana: todos quieren pasar primero y, cuando se cruzan, el que queda más lastimado es el que tenía menos margen. Algo así le pasó a Franco Colapinto en la última carrera de la Fórmula 1, una cita que terminó con George Russell en lo más alto del podio y con el piloto argentino, Pierre Gasly y Lando Norris viendo la definición por televisión.
El incidente que sacó a Colapinto de competencia fue el gran tema de una jornada que dejó al británico como ganador y le permitió sumar puntos que, en este campeonato, valen oro. Para el de Pilar, en cambio, la visita a Azerbaiyán terminó antes de tiempo y con el sabor amargo de un abandono que nunca es fácil de digerir.
La próxima parada tiene aroma a Baréin pero se corre en Malasia
Porque la guerra en Medio Oriente obligó a la Fórmula 1 a mover fechas. La carrera que en el calendario figuraba como Gran Premio de Baréin se reprogramó para el fin de semana del 2 al 4 de octubre y terminó recalando en el Circuito Internacional de Sepang, en Malasia. Una rareza: se corre en suelo malayo pero conserva el nombre de su sede original, como un café de barrio que le cambian la dirección y sigue llamándose igual.
- Sede: Circuito Internacional de Sepang, inaugurado en 1999 y diseñado por Hermann Tilke por encargo del entonces primer ministro Mahathir Mohamad.
- Distancia de carrera: 56 vueltas al trazado de 5,543 kilómetros, para un recorrido total previsto de 310,398 kilómetros.
- Configuración: 15 curvas y una recta principal que promete peleas cerradas en la zona de frenado.
- Historial: Sebastian Vettel es el piloto con más victorias en el circuito, con cuatro, y además dueño de la vuelta rápida: 1 minuto, 34 segundos y 80 milésimas, marcada en 2017.
El trazado malayo, con sus curvas amplias y sus rectas largas, suele castigar a los que llegan con el motor gastado y premiar a los que cuidan los neumáticos. Veremos cómo llega Russell, cómo se reorganiza un paddock que otra vez tuvo que armar las valijas a las apuradas y, sobre todo, en qué estado reaparece Colapinto después del golpe en Bakú.
Qué se puede esperar del fin de semana en Sepang
Si algo tiene Sepang es que no deja respiro: el calor, la humedad y una pista que exige concentración durante toda la vuelta suelen generar carreras con estrategia larga y abandonos sorpresa. Me juego una ficha: el que gane el sábado en clasificación va a tener la mitad del trabajo hecho el domingo, aunque en esta categoría prometer es casi un pecado.
Russell llega con viento a favor después de Bakú y con la confianza por las nubes. El resto de los equipos, en cambio, ya empieza a mirar los tiempos con lupa, porque en Malasia equivocarse con los neumáticos compuestos es como olvidarse el paraguas un día de tormenta: tarde o temprano te moja. Lo de Colapinto, por ahora, queda en el debe: habrá que ver si la próxima es la del repunte o si seguimos acumulando capítulos para la sección de pendientes.
Pronóstico del undersigned, con el derecho de errar reservado: carrera con dos paradas en boxes, algún safety sobre escalones. Y, ojalá, al menos un argentino cruzando la línea de meta. Pedir no cuesta nada.
