Barrena se llevó el Challenger de Buenos Aires y el alma del público se la llevó Mena, que se quebró en la final
Alex Barrena superó por 6-4 y 6-0 a Facundo Mena en el Racket Club de Palermo, sumó su tercer título challenger y protagonizó una escena que fue mucho más allá del tenis: un rival que lloró antes de sacar, una tribuna que aplaudió y un recuerdo al padre del subcampeón en la premiación.
A veces el tenis es igual que un asado del domingo: empieza con la rutina de siempre y de golpe alguien se pone a llorar y nadie sabe bien dónde mirar. Eso pasó en la final del Challenger de Buenos Aires, en el Racket Club de Palermo, donde Alex Barrena le ganó a Facundo Mena por 6-4 y 6-0 y se quedó con el título. Pero lo deportivo quedó en segundo plano, porque lo que quedó dando vueltas en la cabeza de la gente fue otra cosa.
La consagración del campeón
Barrena, ubicado en el puesto 220 del ranking, se impuso con autoridad en el segundo set, ese tipo de parcial que se cocina a fuego lento y se come en diez minutos. El zurdo terminó festejando su tercer título challenger, una cifra que lo instala como un nombre a seguir de acá en más. Mena, que venía con el cartel de candidato por su mejor ranking (190 del mundo), no encontró respuestas en el segundo set, que se le escapó como agua entre los dedos.
El quiebre que no fue de juego
Porque el quiebre más fuerte de la tarde no lo marcó el marcador sino Facundo Mena. Cuando se preparaba para sacar, los del Pueblo Viejo lo vieron quebrarse, secarse los ojos como podía y volver a la línea. Su primer servicio se fue a la red, tragó aire, y antes del segundo intento volvió a llorar. Se dio vuelta, como pidiendo un minuto que nadie le cobró. Y entonces pasó lo mejor: la tribuna, en lugar de impacientarse, lo aplaudió. Lo aplaudió de verdad, de esos aplausos que a veces en Argentina salen cuando alguien canta el himno en una cancha de fútbol. El juego siguió, Mena volvió a la línea, la pelota entró y el partido se jugó hasta el final.
La palabra que pesó más que el trofeo
Y después llegó la premiación, donde el subcampeón se sentó a hablarle al micrófono como quien le habla a un viejo amigo. Recordó a Gabriel, su padre, extenista y entrenador, que murió en 2020. Le habló a su madre. Y dejó una frase que quedó flotando en el aire de Palermo: "Siempre soñé con hacerlo bien acá en Buenos Aires y delante de todos ustedes". Ahí entendí que el segundo puesto, para él, era un primer puesto en otra escala.
Barrena, que también había sido protagonista de ese cruce, le contestó con una declaración que explica el otro gran capítulo del día. Mercado es de esos que sueltan bombas sin querer: "Formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer". Así, sin anestesia. Porque los dos se conocen desde los ocho años, cuando pateaban pelotas y soñaban con copas que todavía no existían.
“Formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer.”Alex Barrena, en la premiación del Challenger de Buenos Aires
Lo que dejó la jornada en el Racket Club
- Tercer título challenger para Alex Barrena, que sigue subiendo en el ranking ATP.
- Subcampeonato emotivo de Facundo Mena, que hizo público el recuerdo de su padre Gabriel, fallecido en 2020.
- Una tribuna que respondió con aplausos al llanto del jugador, en una escena inusual para una final.
- Un cruce entre los finalistas en la premiación que mostró el vínculo personal por encima del resultado deportivo.
- Una final argentina, en el circuito challenger local, que confirmó que Palermo sigue siendo una plaza caliente del tenis nacional.
Miren, al final uno se va del Racket Club con la sensación de que vio algo más que un partido. Vio a un tipo que se quebró, a otro que lo abrazó con la palabra justa y a una tribuna que se portó como corresponde. Mi pronóstico, que me reservo el derecho de errar: a Barrena lo vamos a ver peleando por meterse en los mejores cien, y a Mena lo vamos a ver en otra final, secándose las lágrimas antes de sacarla afuera. Porque hay finales que se ganan y finales que, aunque se pierdan, también se ganan.
