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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Billetes rotos, manchados o quemados: los bancos están obligados a canjearlos y no pueden negarte el servicio por no ser cliente

El Banco Central recordó que cualquier persona puede acercar a una sucursal un billete deteriorado y exigir su reemplazo. El trámite es gratuito, rige en el horario de atención al público y exige que el papel conserve, como mínimo, el sesenta por ciento de su superficie original.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · · hace 2 d
Billetes rotos, manchados o quemados: los bancos están obligados a canjearlos y no pueden negarte el servicio por no ser cliente

En un contexto donde la circulación de billetes desgastados por el uso cotidiano es moneda corriente en la Argentina, el Banco Central de la República Argentina salió a precisar con detalle qué pueden hacer los bancos y qué no cuando un ciudadano se presenta en ventanilla con un papel roto, perforado, manchado, descolorido, sucio o quemado de manera involuntaria. La respuesta es categórica: las entidades minoristas están obligadas a canjear esos billetes, y no pueden negarse a hacerlo argumentando que quien se acerca no es cliente de la casa.

Qué dice la normativa y hasta dónde llega la obligación

La Sección 3 sobre Circulación Monetaria establece con claridad que el canje de billetes deteriorados constituye un servicio que los bancos deben ofrecer a cualquier persona que se presente en la sucursal, independientemente de si tiene o no una cuenta abierta en esa entidad. El trámite debe prestarse dentro del horario habitual de atención al público y no puede ser suspendido por decisión unilateral del banco, lo que en los hechos implica que ninguna ventanilla puede rehuir el pedido ni derivar al usuario a otra oficina.

La condición central que fija el organismo para que el billete sea aceptado es de carácter físico y no admite grises: el papel debe conservar al menos el sesenta por ciento de su superficie original. Por debajo de ese umbral, la pieza ya no se considera apta para el canje directo en la sucursal y queda fuera del circuito automático. Cuando el billete aparece partido en varios pedazos, el procedimiento exige que todos los fragmentos puedan identificarse, sin margen de duda, como partes de un mismo ejemplar, ya que de lo contrario el banco no puede acreditar valor monetario alguno sobre el conjunto.

Qué hacer cuando el deterioro impide identificar el billete

Cuando el estado del papel es tan severo que la sucursal no logra determinar con certeza la denominación o el valor del ejemplar, la normativa prevé un camino específico: el banco puede remitir la pieza al Banco Central para que sea sometida a un análisis técnico. Para eso debe realizar una consulta previa al organismo y acompañar el envío con una nota con membrete, emitida por duplicado, en la que conste la fecha de presentación, la numeración del billete si es posible reconstruirla, la denominación y la suma estimada involucrada. Una vez procesados, los billetes recibidos por las entidades terminan depositados en el Banco Central, que es quien termina absorbiendo el costo del deterioro de la masa monetaria en circulación.

El contrapunto entre lo que dice el organismo y lo que se vive en la ventanilla es, sin embargo, una constante que los propios usuarios describen a diario: desde sucursales que derivan al cliente a otra entidad hasta sucursales que directamente se rehúsan a tomar el billete aduciendo que el daño supera el límite permitido, sin medir ni exhibir el porcentaje de superficie que conservan. En los hechos, la letra de la norma convive con una aplicación discrecional que termina dejando al portador del billete en una zona de indefensión, sobre todo cuando se trata de personas mayores o de quienes no cuentan con herramientas digitales para formalizar un planteo.

“Cuando un banco rechaza el canje en condiciones que la normativa considera válidas, el cliente puede presentar el reclamo a través de los formularios web habilitados por el organismo monetario, una vía que existe pero que exige conocer el procedimiento y disponer de conectividad para hacerla efectiva.”Banco Central de la República Argentina

La pregunta que queda abierta, y que recorre cada caso donde un billete se deteriora en el bolsillo, en la billetera o en el cajero, es quién termina pagando la cuenta del desgaste: si el sistema financiero, que está obligado a recibir el papel y reponerlo sin cargo; si el Banco Central, que asume el costo final de la reposición; o si el propio usuario, que muchas veces resigna el valor del billete ante la primera negativa en ventanilla. Mientras la respuesta no se traduzca en una atención efectiva y sin sobresaltos en cada sucursal del país, el derecho al canje seguirá siendo, para una porción importante de los argentinos, un derecho que existe en el papel y se pierde en la práctica.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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