Blaney clavó la pole en Phoenix y Larson se mandó al fondo: el Chase se prende fuego
El piloto del Ford Mustang N° 12 del Team Penske se quedó con la salida de adelante en el óvalo de Phoenix, con su compañero Joey Logano a 32 milésimas. Kyle Larson, líder del campeonato con 49 puntos de ventaja, clasificó 22° por problemas de grip y complicó su estrategia para la 33ª fecha de la NASCAR Cup Series.
Imaginate que estás por servir el café del domingo con la leche ya puesta y, justo cuando apoyás la taza en la mesa, alguien te pega un codazo y te tira todo. Bueno, algo así le pasó a Kyle Larson en la clasificación de Phoenix: tenía todo armado para sumar otra pole, pero la Chevy N° 5 le patinó en la vuelta rápida y lo mandó al puesto 22. Un garrón.
Mientras el líder del campeonato se acomodaba la ropa mojada, Ryan Blaney hacía lo que mejor sabe: trabajar callado y facturar. El de Penske clavó un tiempo de 26s250 en el óvalo de una milla del Phoenix Raceway y se llevó la pole position para la séptima fecha del Chase, la 33ª de la temporada. Es la pole número 17 en sus 414 carreras en la Cup, una estadística que habla de un piloto que, cuando se le da la oportunidad, no la desperdicia.
El 1-2 del Team Penske y la racha del Joe Gibbs
Detrás de Blaney, a 32 milésimas, se metió Joey Logano. Otro Ford Mustang del Team Penske, otro argumento de que en el óvalo de Arizona los del óvalo azul son una máquina. Los del Pueblo Viejo festejan doble: no solo hicieron 1-2 en la qualy, sino que Blaney ganó las dos últimas ediciones del Play Off en este mismo escenario, así que largar adelante no es un detalle menor.
- Chase Briscoe (Joe Gibbs Racing): tercero, llega con dos victorias al hilo en Las Vegas y Charlotte.
- Denny Hamlin (Joe Gibbs Racing): cuarto, el veterano sigue dando clases.
- Christopher Bell (Joe Gibbs Racing): quinto, completa el podio soñado del equipo de Gibbs.
- Tyler Reddick, Ty Gibbs, Michael McDowell, Josh Berry y William Byron: del sexto al décimo, todos con trabajo por hacer para colarse en la pelea.
- Daniel Suárez: décimo cuarto, la mejor posición de los pilotos de habla hispana en la clasificación.
Y acá viene la pregunta del millón, la que va a mantenernos despiertos hasta la bandera a cuadros: ¿puede Larson remontar desde el fondo y defender los 49 puntos que le sacó al resto? Porque largar 22° en una carrera con una primera etapa corta es como entrar al supermercado un domingo a las siete de la tarde, con la señora de enfrente peleando por la última milanesa y vos queriendo pasar sin drama. Se puede, claro. Pero no es lo ideal.
El dato no menor es que Carson Hocevar, piloto del Chase, cerró la clasificación en el puesto 28. Es decir, de los diez que pelean por el título, dos largan últimos. La carrera es larga: 312 vueltas en Phoenix, con cuatro fechas por delante antes de que el campeonato se defina. Pero en la Cup, y más en un óvalo corto, las primeras vueltas pesan como una mochila llena de ladrillos. Arrancar atrás no te mata, pero te obliga a gastar neumáticos, a meterte en líos y a rezar un poquito más que el resto.
Mi pronóstico, con el derecho a errar que me reservo: Blaney gana la etapa inicial, Larson se come el champú tratando de avanzar y cae un par de puestos en la pelea por el título. Pero ojo, que el de Chevrolet ya nos enseñó que sabe manejar con el corazón en la boca. Lo que pase esta noche en Phoenix puede cambiar todo. Y eso, querido lector, es lo lindo del Chase.
