Colapinto le peleó la foto a Verstappen en Bakú y se metió en la conversación de la qualy
El argentino cerró la última práctica del Gran Premio de Azerbaiyán entre los diez mejores con su Alpine, después de revisar el piso y cambiar a neumáticos blandos. Verstappen la sesión por menos de una décima sobre Russell.
Es como cuando vas a una entrevista de trabajo y, después de tres rondas de mate amargo con el jefe, te dicen 'quedate tranquilo, llamanos'. Eso fue lo que hizo Franco Colapinto este sábado en Bakú: presentarse, aguantar el vendaval de Baku, probar, ajustar y, sobre el cierre, meter la cabeza en la foto. El piloto de Alpine firmó 1m45s592, se metió en el Top 10 de la última práctica del Gran Premio de Azerbaiyán y, de paso, le sacó el lugar a Carlos Sainz en el último suspiro de la sesión. Mientras tanto, del otro lado del paddock, Max Verstappen se paseaba como quien vuelve a lo de la abuela: cómodo, sin apuro y, otra vez, adelante de todos.
Lo del neerlandés fue quirúrgico. Sacó 1m43s922 cuando la sesión se moría y le metió 99 milésimas a George Russell, con un Lewis Hamilton tercero a 111. Detrás se acomodaron Kimi Antonelli, Charles Leclerc y, en el sexto lugar, el otro Alpine, el de Pierre Gasly, con 1m44s637. El francés fue el termómetro del equipo y, por ahora, marca 955 milésimas más rápido que el argentino. Que nadie se asuste: la diferencia existe, pero no es un abismo.
El plan que armó Colapinto con su ingeniero
La práctica arrancó con una idea clara: juntar kilómetros con neumáticos medios y leer el auto. Colapinto completó 13 vueltas repartidas en dos tandas y terminó con 1m46s694. Pero en una de esas pasadas sintió un golpe que lo mandó derechito a boxes. Misma película que cuando vas por la ruta y te pega una piedra en el parabrisas: no sabés si reventó o no, pero parás a revisar. Los mecánicos de Alpine le chequearon el piso, no encontraron nada raro y lo devolvieron a pista.
Ahí apareció el movimiento fino que marca la diferencia entre dar vueltas y trabajar en serio. En los últimos 15 minutos de la tanda, ambos Alpine calzaron neumáticos blandos y cada uno completó siete vueltas extra. Colapinto bajó su tiempo en más de un segundo y se metió en el Top 10. El dato no es menor: el jueves había dicho, sin anestesia, que el coche no era consistente y que le faltaba respuesta en las curvas y en las frenadas. Este sábado, con el trabajo del ingeniero Stuart Barlow y el cambio de compuesto, se vio una mejora concreta.
- Verstenpen fue el más rápido con 1m43s922, apenas 99 milésimas mejor que Russell.
- Lewis Hamilton terminó tercero, a 111 milésimas del neerlandés.
- Kimi Antonelli y Charles Leclerc se ubicaron cuarto y quinto.
- Pierre Gasly (Alpine) cerró sexto con 1m44s637.
- Franco Colapinto (Alpine) terminó entre los diez mejores con 1m45s592.
El clima, ese enemigo que no se elige
Bakú no es un autódromo, es una autopista con pretensiones de Fórmula 1. Son 6.003 metros de callejón urbano, con paredes cerca y viento que entra como por la ventana de un colectivo en pleno verano. Este sábado las ráfagas complicaron a todos: autos inestables en las rectas, frenadas tardías y, para colmo, hojas y ramas caídas sobre el asfalto que mandaron a más de uno a las zonas de escape. El propio Verstappen y Russell pasaron por los resquicios de seguridad después de perder la referencia de frenado. No fue una práctica limpia para nadie, pero los de arriba supieron esquivarla mejor.
Ahora viene la parte que de verdad importa. Alpine tiene que sentarse con la computadora, cruzar los datos de los dos coches y armar la mejor estrategia para la clasificación. Colapinto ya demostró que el auto responde cuando se lo ajusta. Yo, si fuera ustedes, no le sacaría el ojo de encima: tiene velocidad, tiene carácter y, sobre todo, ya sabe lo que es meter la cabeza en la foto cuando la cosa se pone fea. ¿Mi pronóstico? Lo veo peleando un lugar en la Q3, aunque después el resultado puede ser cualquier cosa, porque Bakú es así: una calle larga donde el más mínimo error te manda a comer pastel de pared. Pero, bueno, pronóstico es pronóstico y yo me reservo el derecho de errar.
