Cortisol: la hormona que las redes convirtieron en villano y la ciencia se ocupa de aclarar
De la cara de cortisol a los cócteles detox, las publicaciones sobre esta hormona se multiplican en las plataformas digitales. Los especialistas marcan qué hay de cierto, qué es puro marketing y en qué casos realmente hay que consultar al médico.
Son las nueve de la mañana y Carolina, acá en Chimbas, ya lleva media hora scroleando el teléfono. En una cuenta de bienestar leyó que la "cara de cortisol" se reconoce por la inflamación en los pómulos y la papada. Del otro lado de la pantalla, una médica endocrinóloga le dice a este portal que esa descripción no aparece en ningún manual de la especialidad. Esa distancia entre lo que circula y lo que dice la ciencia es, justamente, lo que preocupa a los especialistas.
El cortisol es una hormona que fabrican las glándulas suprarrenales, esos pequeños órganos que se apoyan sobre los riñones. Su trabajo en el cuerpo es mucho más amplio de lo que insinúan los posteos: participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas; ayuda a sostener la presión arterial; modula la inflamación y la respuesta inmunitaria; y se ocupa de regular el sueño y la vigilia. Por eso tiene un pico bien marcado entre la madrugada y la mañana temprana, y después va bajando a lo largo del día. A ese reloj interno se lo llama ritmo circadiano.
Estrés, examen y un café: lo que pasa adentro del cuerpo
Cuando una persona se enfrenta a una situación de tensión, el cuerpo reacciona con un aumento transitorio del cortisol. Eso es esperable, saludable y no significa que haya nada enfermo. María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, lo grafica con una imagen que cualquier estudiante entiende: si alguien se mide el cortisol justo antes de rendir un examen, le va a dar más alto de lo habitual, y eso forma parte de la adaptación normal, no de un diagnóstico.
El cuadro clínico que sí preocupa se llama síndrome de Cushing y aparece cuando el cuerpo queda expuesto, durante mucho tiempo, a niveles demasiado altos de cortisol. En ese caso, el ritmo circadiano se rompe: la hormona puede estar tan elevada a la tarde o a la noche como a la mañana. Mallea Gil es tajante: esa enfermedad nada tiene que ver con el estrés cotidiano ni con las variaciones que cualquiera puede tener en la semana.
Lo que dice la ciencia sobre los cócteles y los detox
- El "cortisol cocktail" es una preparación con jugos, sales y, a veces, suplementos. No hay evidencia científica que demuestre que modifique los niveles de la hormona ni que actúe sobre las glándulas suprarrenales.
- El "cortisol detox" tampoco tiene respaldo: el cuerpo cuenta con mecanismos propios para regular la hormona, principalmente el eje que conecta al hipotálamo, la hipófisis y las suprarrenales.
- La "cara de cortisol" que muestran las redes no es un signo clínico reconocido por la endocrinología. El rostro puede cambiar por retención de líquidos, por alimentación, por sueño, pero no funciona como marcador por sí solo.
- La grasa abdominal rebelde no depende solo de una hormona: está asociada a la alimentación, la actividad física, el descanso y, en algunos casos, a otras condiciones que un profesional debe evaluar.
“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico.”María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo
Cuándo sí hay que sentarse a conversar con el médico
La indicación que repiten los especialistas es clara: solo se estudian los valores de cortisol cuando hay sospecha clínica real de Cushing o de insuficiencia suprarrenal. En la práctica, eso aparece en personas con hipertensión de difícil control, con aumento de peso muy rápido y central, con estrías violáceas, con debilidad muscular marcada, con osteoporosis temprana o con alteraciones en la glucemia que no se explican por otros motivos. Ante alguno de esos cuadros, el endocrinólogo es quien decide qué estudio pedir y cómo interpretarlo, porque un valor aislado en sangre no alcanza para sacar conclusiones.
Mientras los hashtags sobre cómo reducir el cortisol acumulan millones de visualizaciones, la recomendación de los profesionales es volver a lo conocido: dormir bien, comer de manera equilibrada, moverse durante el día, moderar el consumo de alcohol y consultar antes de automedicarse o de empezar cualquier suplemento. No hace falta perseguir la última receta viral para sentirse mejor; a veces, lo que el cuerpo necesita es, nada más y nada menos, lo que la abuela repetía sin saber de endocrinología. Eso, en definitiva, es lo que Carolina espera encontrar cuando vuelve a abrir el teléfono a la noche, ya con el café de la tarde sobre la mesa y la consulta con un especialista agendada para la semana que viene.
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