Cunningham, el asado y la ilusión que Detroit no quiere volver a quemar
Los Pistons ratifican a su base estrella, le meten tiradores al perímetro y le rezan a Duren y Thompson para que la temporada de 60 triunfos no quede como un fogón que se apagó demasiado rápido.
Volvamos a lo de siempre. Es como el vecino que el año pasado hizo el asado del siglo, ganó el premio barrial con el costillar y ahora todos le piden que repita. Detroit llega a la temporada 2026-27 con esa mochila cargada: 60 victorias en la fase regular, primer puesto del Este y una eliminación en semifinales del conference ante Cleveland en siete partidos que todavía debe estar doliendo en algún placard del Pueblo Viejo.
Yo lo miro desde acá y pienso: si te fue tan bien, ¿para qué tocarlo? Parece la lógica del abuelo que no quiere cambiar la marca del mate porque la anterior le salió redonda. Y la franquicia del Verdinegro fue por esa vereda. Núcleo intacto, entrenador J.B. Bickerstaff firme en el banco y dos extensiones de contrato que duelen en la billetera pero dejan tranquilos a todos: Jalen Duren y Ausar Thompson son las paredes maestras del proyecto, los dos pilares que sostienen el techo.
El motor se llama Cade, y necesita aire
Porque la estrella, el que pone primera y maneja, es Cade Cunningham. El base se metió el año pasado en el lote de los mejores de la liga, el tipo de jugador que cuando agarra la pelota te sentás en la punta de la silla esperando qué se le ocurre. Pero acá viene el problema de siempre: cuando todos saben que la pelota va a pasar por tus manos, las defensas te aprietan como cobrador de cuota en día quince.
Para eso la dirigencia movió el banco. Se fue Tobias Harris y trajeron a John Collins para sumar volumen interior. Y la apuesta fuerte está en el perímetro, con Isaiah Joe y Kevin Huerter como tiradores de oficio. La idea es clarísima: abrirle la cancha a Cunningham, obligar a los rivales a elegir entre dejarlo jugar el pick and roll o defender el triple. Si los del Pueblo Viejo vuelven a cerrar el área como en la serie con Cleveland, estos muchachos no van a tener dónde esconder la pelota.
- Duren y Thompson firmaron extensiones millonarias y son el corazón defensivo del equipo.
- Isaiah Joe y Kevin Huerter llegan para darle aire a Cunningham desde el arco.
- John Collins reemplaza a Tobias Harris y mete más físico cerca del aro.
- J.B. Bickerstaff mantiene el banco y el plan de juego de la temporada pasada.
- El gran interrogante es quién maneja la pelota cuando el base estrella se vaya al banco.
El fantasma que sigue rondando
Y acá aparece el bicho que nunca se termina de ir. ¿Quién crea cuando Cunningham descansa o queda marcado con dos hombres encima? Por ahora la apuesta interna es que Ausar Thompson, que se ganó la vida en el costado defensivo, dé el estirón ofensivo que todos le vienen pidiendo. Si eso pasa, el techo del equipo sube varios metros. Si no pasa, el Verdinegro va a seguir dependiendo del genio de su base como yo dependo del wifi del bar para mandar un audio.
Lo de Duren y Thompson en la pintura es puro corazón y salto, pero ambos tienen el tiro largo como cuenta pendiente, y eso es un regalo para cualquier defensa que quiera cerrar el aro y obligar a Detroit a resolver desde afuera. Acá es donde entran Joe y Huerter: si los triples entran, el rival no puede compactarse; si no entran, la pintura se vuelve un embudo. La diferencia entre un equipo que pelea conferencia y uno que se queda en primera ronda puede pasar por ahí.
“Los Pistons se presentan como un equipo que quiere confirmar que la temporada pasada no fue un accidente.”El cierre del material de base
Eso es lo que está en juego. No hay drama ni reconstrucción, tampoco hay un fichaje rimbombante que cambie todo de un día para el otro. Lo que hay es un equipo sólido, con un base top de la liga, dos internos blindados y un banco de tiradores nuevos. A mí, si me preguntan, me da la sensación de que Detroit va a volver a ganar muchos partidos en la regular, que Cunningham va a volver a estar en el podio de los bases y que en los playoffs, otra vez, se va a definir por detalles. ¿Mi pronóstico? Segunda ronda del Este con sufrimiento incluido, porque en el Pueblo Viejo todavía están masticando la eliminación con Cleveland. Y si me equivoco, ya saben: me reservo el derecho a hacerme el desentendido en el siguiente café.
