De los bancos al set de grabación: cómo RTVE reconstruye la saga del ladrón que burló a la justicia española durante tres décadas
La cadena pública española puso en marcha el rodaje de Casper, una miniserie de tres capítulos con Rodolfo Sancho y Roberto Álamo que repasa la trayectoria criminal de Ángel Suárez Flores, desde golpes bancarios hasta el robo de obras de arte y su caída definitiva.
La historia policial española de fin de siglo tiene nuevo capítulo en la pantalla chica. Radio Televisión Española puso en marcha el rodaje de Casper, una miniserie de tres episodios basada en hechos reales que reconstruye la trayectoria de Ángel Suárez Flores, conocido en los bajos fondos como Casper y considerado durante años como el líder criminal más esquivo del país. La producción arrancó en Madrid y se extenderá por Murcia, Yecla, Cartagena y las islas Canarias, justamente las geografías donde la banda dejó su huella durante casi treinta años de actividad.
El proyecto narra la obsesión de un inspector —encarnado por Rodolfo Sancho— por atrapar a un hombre que pasó con comodidad del atraco bancario al robo de obras de arte y de ahí al narcotráfico. La ficción se detiene en los grandes golpes que sacudieron a la opinión pública española, entre ellos el asalto al Banco Popular de Yecla por 18 millones de euros y la sustracción de 19 cuadros en la residencia de la empresaria Esther Koplowitz. Son hechos documentados que la serie se propone recrear con la minuciosidad que promete el género.
Un reparto construido para sostener el thriller
El peso dramático recae en Sancho como inspector Losada y en Roberto Álamo en el rol de Casper. Los acompañan Adriana Torrebejarano, en la piel de la inspectora Sara Román; Alain Hernández, como Sapo, colaborador directo del líder criminal; y Cristina Alcázar, en el papel de Elvira Marcos, jefa de la unidad policial. Cada uno de los tres capítulos dura 70 minutos, una duración que permite sostener la tensión del género sin apurar la resolución.
La decisión de filmar en escenarios reales —sucursales bancarias, mansiones, depósitos, puertos y puntos de despliegue policial— no es un capricho estético. La propuesta busca anclar la ficción en el cambio de siglo, ese momento en el que España dejó atrás el pesimismo de los años previos y Casper todavía encontraba resquicios para operar con relativa impunidad.
- Tres episodios de 70 minutos cada uno, formato de miniserie premium.
- Rodolfo Sancho interpreta al inspector obsesionado con la causa.
- Roberto Álamo se mete en la piel de Ángel Suárez Flores, Casper.
- Rodaje en Madrid, Murcia, Yecla, Cartagena y Canarias.
- Entre los hechos recreados figuran el golpe al Banco Popular de Yecla por 18 millones de euros y el robo de 19 cuadros a Esther Koplowitz.
Hay un detalle que la producción no debería maquillar: la insistencia del relato en mostrar cómo la justicia dejó en libertad a Suárez Flores en varias ocasiones, pese al voluminoso expediente que se le acumulaba. Esa zona gris entre el expediente y la calle es, justamente, la que vuelve al personaje incómodo y atractivo para una serie. No se trata sólo de un ladrón habilidoso, sino de un hombre que se benefició durante años de los agujeros de un sistema que, cuando finalmente cerró, ya tenía sobre los hombros narcotráfico, robos a entidades bancarias y un patrimonio artístico sustraído.
La pregunta que queda flotando, y que la miniserie tendrá que responder con su propio lenguaje, es quién paga la cuenta cuando el Estado tarda casi tres décadas en atrapar a alguien como Casper. Si los responsables son los bancos, las víctimas de los robos en domicilios particulares, el mercado del arte o los contribuyentes que sostienen a una justicia que dejó escapar varias veces al mismo hombre, es algo que los guionistas deberán decidir. Mientras tanto, las cámaras siguen rodando y la saga del ladrón más buscado de los noventa empieza a tomar forma de archivo audiovisual.
