Después del fracaso en salas, Kraven the Hunter encontró en Netflix España el público que no tuvo en los cines
La película de Sony protagonizada por Aaron Taylor-Johnson terminó primera en el ranking de la plataforma en el catálogo ibérico, en un giro que vuelve a poner en discusión el rendimiento del universo de villanos de Spider-Man que la producción cerró.
El dato de arranque es el que mejor resume la paradoja: Kraven the Hunter, la aventura de fantasía y ciencia ficción que Sony lanzó en cines con un presupuesto de 110 millones de dólares, terminó primera en el ranking de películas más vistas de Netflix España, la plataforma de streaming a la que llegó después de su paso por las salas y que le devolvió, en el catálogo ibérico, una visibilidad que la taquilla mundial le había negado con una recaudación de apenas 62 millones de dólares, un 43 por ciento por debajo de lo invertido para producirla y el número más bajo entre todas las películas del universo cinematográfico que la compañía construyó alrededor de los villanos de Spider-Man.
Un cierre de universo que llegó con tropiezo
La película, dirigida por J.C. Chandor y protagonizada por Aaron Taylor-Johnson en el rol del cazador Sergei Kravinoff, fue la encargada de cerrar la línea de adaptaciones de villanos arácnidos que Sony puso en marcha fuera del acuerdo con Marvel Studios y de la que también formaron parte Morbius, con Jared Leto, y Madame Web, con Dakota Johnson. Ese lugar de cierre es relevante porque le dio a Kraven the Hunter un peso simbólico dentro de la franquicia: era la entrega llamada a coronar una apuesta industrial de varios años y, en cambio, se transformó en la pieza con peor rendimiento de la serie, con una recaudación en salas que apenas superó la mitad de su presupuesto y que dejó en evidencia las dificultades del estudio para sostener una continuidad cinematográfica sin el paraguas creativo de Marvel.
- Presupuesto de producción: 110 millones de dólares.
- Recaudación mundial en cines: 62 millones de dólares.
- Diferencia entre costo y taquilla: 48 millones de dólares por debajo.
- Posición en Netflix España: número uno del ranking de películas en el catálogo ibérico.
- Lugar en la franquicia: fue la película que cerró el universo de villanos de Spider-Man de Sony.
Cines contra streaming, dos ventanas con resultado opuesto
El contraste entre las dos ventanas de exhibición aparece con crudeza en los números. En cines, la producción dejó 62 millones de dólares en la taquilla global, un monto que la convirtió en la menos rentable de su saga y que motivó que Sony discontinuara públicamente cualquier plan de expansión de ese universo cinematográfico. En Netflix España, en cambio, la misma película terminó primera entre las más vistas del catálogo disponible para los suscriptores que ya pagan el servicio, sin necesidad de pagar una entrada adicional, en un país donde la plataforma concentra buena parte de su consumo en castellano y donde la base de abonados le garantiza a cualquier título de catálogo una vidriera permanente mientras la conversación en redes lo mantenga vigente.
Las dos cifras no miden lo mismo, conviene aclararlo: los 62 millones de dólares corresponden a boletos vendidos en salas de todo el mundo durante la corrida cinematográfica, mientras que el primer puesto en Netflix España describe la posición de la película dentro del catálogo de la plataforma en ese país, un ranking que la propia empresa actualiza a diario y que se nutre de las visualizaciones por horas de los suscriptores, no de ingresos por entrada. Por eso, más que un éxito comercial, el liderazgo en el streaming funciona como un indicador de que la propuesta encontró una audiencia que no concurrió al cine y que, en la ventana hogareña y gratuita dentro de la suscripción, la película consigue el alcance masivo que la distribución tradicional le negó.
Qué dice el ranking y qué dice la película
Para entender la distancia entre el dato de plataforma y el resultado en salas alcanza con mirar la propia génesis del proyecto: Kraven the Hunter fue pensada como unaorigin story de acción para mayores de trece años, con Taylor-Johnson como cara visible después de su paso por Kick-Ass y Avengers: Age of Ultron, y con un tono oscuro que la diferenciaba del universo Marvel. Ese perfil, que en la lógica de Sony debía sostener una saga, fue el mismo que en la práctica limitó su convocatoria en las salas y el que ahora, paradójicamente, le permite capitalizar el interés de un público que llega a la película a través de recomendaciones algorítmicas y no del boca a boca de la salida del fin de semana.
El lugar que la película ocupa en el catálogo de Netflix España vuelve a poner en discusión, además, la estrategia global de Sony con sus personajes arácnidos: un universo construido enteramente alrededor de villanos de Spider-Man, sin Spider-Man en la pantalla, con tres entregas que entre todas no lograron consolidar una franquicia competitiva frente a Marvel Studios y que terminó en Kraven the Hunter con la cifra de recaudación más baja de la serie. La pregunta que queda abierta, y que el ranking en streaming no termina de responder, es si ese primer puesto describe un interés genuino del público español por la propuesta o si refleja, simplemente, el movimiento habitual de catálogo de una plataforma que cada semana rota títulos hacia el tope de su ranking para sostener la sensación de novedad entre sus suscriptores.
