El euro blue retrocedió seis pesos y se aleja del umbral de los mil ochocientos en el cierre de la semana
La moneda europea bajó a $1.832,75 para la venta en el mercado paralelo, mientras el Banco Nación lo ofreció a $1.765. La brecha con el oficial y la referencia para tarjeta completan el mapa cambiario de una rueda atravesada por la comparación de cotizaciones.
El precio del kilo de uva y el pronóstico de cosecha suelen ser las referencias que abren cualquier análisis del campo en esta época del año, pero la jornada del viernes 9 de octubre dejó a los operadores financieros hablando de otra cosa: el euro blue cerró a $1.832,75 para la venta y a $1.793,75 para la compra, después de retroceder seis pesos respecto de la rueda previa, en una rueda que volvió a mostrar la amplitud de la brecha cambiaria como tema central de la agenda económica.
En el Banco de la Nación Argentina, en tanto, el euro se ofreció a $1.655 para la compra y a $1.765 para la venta, valores que quedaron sensiblemente por debajo de los registrados en el mercado informal y que ratificaron la distancia estructural que separa la cotización oficial de la paralela, una diferencia que no se reduce con el paso de las jornadas y que condiciona cualquier cálculo de presupuesto para quienes necesitan hacerse de moneda europea.
El mapa completo de la rueda
- Euro blue: $1.793,75 compra y $1.832,75 venta, con una baja de seis pesos en la jornada.
- Euro Banco Nación: $1.655 compra y $1.765 venta, por debajo del paralelo en ambos lados de la pizarra.
- Euro tarjeta como referencia de consumos con tarjeta liquidados en moneda europea: $2.316,65 para la compra.
- Dólar blue en el segmento informal: $1.520 compra y $1.540 venta, otra referencia habitual para comparar alternativas de cambio.
La pizarra informal de la moneda europea muestra una diferencia interna entre compra y venta de 39 pesos, un margen que impacta de lleno en el bolsillo de quienes deben pasar euros de manera habitual y que se suma a la brecha que separa al blue del precio que ofrece la banca oficial, configurando un escenario donde la misma moneda puede costar muy distinta según el mostrador al que se acerque el ahorrista.
El euro tarjeta, la referencia que se utiliza para estimar el importe en pesos de los pagos con tarjeta cuando la operación se liquida en moneda europea, terminó la jornada a $2.316,65 para la compra, un valor que resulta determinante para dimensionar el costo final de suscripciones, plataformas digitales, compras internacionales y consumos asociados a viajes, ya que incorpora los impuestos y percepciones que pesan sobre ese tipo de operaciones y que termina alejándolo todavía más del precio de pizarra del Banco Nación.
A contrapelo de lo que pueda sugerir cualquier lectura apresurada de la baja de seis pesos en el euro blue, lo que se ve en la calle financiera cuando se recorren las cuevas y las casas de cambio del centro porteño es una oferta que sigue moviéndose en torno de los $1.830 por euro y una demanda que no afloja, especialmente entre quienes tienen compromisos en moneda europea y necesitan hacerse de efectivo antes de fin de mes, según operatorio o analista consultado en la zona de microcentro, un testimonio que choca de frente con el optimismo que pretendería instalar la magnitud de la baja diaria.
El productor vitivinícola de Maipú que esta semana cerró la venta de la cosecha a un exportador europeo conoce de memoria estos números y los traduce a su propia lógica: cuando habla del euro blue no se refiere a una curiosidad financiera, sino a la cantidad de pesos que efectivamente va a recibir por cada botella que cruza la frontera, un cálculo en el que la brecha cambiaria y los impuestos que pesan sobre la exportación terminan definiendo si el ejercicio cierra en negro o en rojo, una discusión que la pizarra del viernes dejó nuevamente sobre la mesa sin respuestas demasiado alentadoras para el sector primario.
La pregunta que sobrevuela el cierre de la semana es quién termina pagando la cuenta de un esquema cambiario en el que el euro blue, el euro tarjeta y el euro del Banco Nación conviven con diferencias de hasta 551 pesos entre el valor más bajo y el más alto, una distorsión que recarga sobre el consumidor final el costo de acceder a moneda extranjera y que también comprime el margen de quienes producen, exportan y cobran en una moneda que, del papel a la realidad, termina valiendo bastante menos de lo que sugiere la pizarra oficial.
