El peso se ancla en 1.535 y la brecha con la inflación ya roza los 24 puntos: ¿quién paga la diferencia en la góndola?
La divisa cerró una rueda sin movimiento en el Banco Nación, acumula una suba del 4% en el año y se queda muy por detrás del 33% de suba de precios interanual. Productores viñateros y chacareros advierten que la calma cambiaria no se traslada a los costos y que la pérdida de poder adquisitivo la absorbe el bolsillo de siempre.
El kilo de uva en finca arrancó la semana cotizándose entre 380 y 420 pesos en la zona este de Mendoza, mientras que en San Juan los valores se ubican todavía más abajo, alrededor de 320 pesos, según comentaron productores consultados en las últimas horas, un número que en dólares ronda los 0,25 centavos al tipo de cambio mayorista y que, traducido a la vieja costumbre de comparar con el quintal, deja una ecuación muy fina para quien cosecha.
En paralelo, el dólar para el público volvió a quedar este jueves en 1.535 pesos para la venta en el Banco Nación, con cuatro jornadas consecutivas sin variaciones, mientras que el informal retrocedió cinco pesos y se ubicó en 1.545, según los datos que difunden las mesas de cambio y que rápidamente circularon entre los operadores de las Bolsas de Comercio del país.
La calma del billete verde frente al termómetro de los precios
En lo que va de 2026, la divisa acumula una suba de 58 pesos, equivalente a un 4 por ciento desde enero, una cifra que parece menor cuando se la compara con la inflación interanual, que según las mediciones oficiales superó el 33 por ciento en los últimos doce meses; en términos concretos, el tipo de cambio mayorista pasó de 1.380 pesos en octubre de 2025 a 1.513 pesos en la jornada de ayer, lo que representa un alza de 133 pesos o 9,6 por ciento en un año.
La distancia entre esos dos indicadores es la que preocupa a quienes viven del campo y de la industria, porque implica que el que ató sus ingresos al peso vio cómo el costo de vida trepó a más del triple del ritmo al que se movió el dólar, una brecha que se siente en la compra de insumos, en el pago de salarios y en el precio final que recibe el productor a la hora de vender su cosecha.
“Quien guardó pesos vio cómo el costo de vida trepó a más del triple de la velocidad a la que se movió el dólar, una diferencia que para el productor vitivinícola se traduce en que cada kilo de uva paga menos agroquímicos, menos jornales y menos gasoil.”Lectura del material base
Lo que dice el organismo y lo que se ve en la finca
El economista Gustavo Ber, al analizar la jornada, sostuvo que el dólar mayorista mantiene su estabilidad y continúa por debajo de los 1.515 pesos, y calificó esa calma como bienvenida por los operadores, un diagnóstico que en las oficinas de Buenos Aires contrasta con el día a día de las fincas mendocinas, donde los productores consultados por este portal coinciden en que la estabilidad cambiaria no se está trasladando ni a los costos ni a los precios de góndola, porque la inflación de los insumos dolarizados, especialmente los fertilizantes, los repuestos de maquinaria y el combustible, corrió muy por encima del 4 por ciento acumulado en el año.
El mayorista, que sirve de referencia para importaciones y operaciones de comercio exterior, cerró a 1.513 pesos, con un volumen negociado en el segmento de contado de 510,7 millones de dólares, mientras que la diferencia entre el dólar informal y el oficial minorista se mantiene apenas en diez pesos, una brecha acotada para los estándares históricos del país, pero que para muchos chacareros suena a dato técnico cuando lo que buscan es un precio que les permita volver a plantar.
La pregunta que sobrevuela las mesas de las cooperativas y las cámaras vitivinícolas es quién paga la cuenta de esta diferencia, porque si el productor primario recibe pesos que se desactualizan al ritmo del 33 por ciento de inflación mientras el dólar se mueve apenas un 4 por ciento en lo que va del año, la respuesta en la cadena parece recaer, como tantas veces, en el eslabón más débil, y ese eslabón sigue siendo, una temporada más, el que cosecha la uva y levanta la cosecha.
