El petróleo empuja la inflación mayorista al 3,2% y deja a los alimentos a la sombra de la trepada energética
El IPIM de septiembre registró la suba más fuerte en meses, motorizada por el crudo y el gas. Mientras tanto, alimentos y bebidas avanzaron 1,7% en el mostrador mayorista y amenazan con trasladarse a las góndolas en las próximas semanas.
El dato es tan crudo como el combustible que lo explica: el Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) que publicó el INDEC marcó en septiembre un avance del 3,2%, nada menos que 1,1 puntos por encima del 2,1% de agosto y la suba más pronunciada en varios meses. El salto se explica, casi sin necesidad de ser analista, por un ítem que golpea directo al bolsillo de cualquier pyme, transportista o industria que dependa del gasoil o del gas natural: el petróleo crudo y gas, que trepó 15% en el mes y aportó por sí solo 1,43 puntos porcentuales a la variación general, es decir, prácticamente la mitad del índice acumulado en septiembre.
Productos primarios: el rubro que más pesa en la mesa de los mayoristas
Productos primarios: el rubro que más pesa en la mesa de los mayoristas
El bloque de productos primarios, que agrupa tanto a las materias primas agropecuarias como a las energéticas, fue el de mayor incremento del mes con un 7,9%, una variación interanual del 44,1% y un acumulado anual del 38,1%. Se trata de un dato que condensa lo que se ve en cualquier chacra o bodega del interior productivo: el gasoil que se necesita para cosechar, el flete que se paga para llevar la uva a la bodega, los fertilizantes que se aplican a la viña, todo eso se encarece al compás del crudo y, tarde o temprano, aparece en el precio del kilo de uva que termina recibiendo el productor. Los productos manufacturados, en cambio, se movieron a un ritmo más moderado del 1,9% en septiembre, con textiles a la cabeza (3,5%), seguidos por impresiones y reproducción de grabaciones (3%) y tabaco (2,8%).
En lo que va de 2026, los precios mayoristas acumulan una suba del 22,8%, mientras que en la comparación interanual el índice llega al 29,2%. La energía, otra vez, aparece como el factor más determinante: petróleo crudo y gas suman en el año un incremento del 77,1%, más de tres veces el promedio general del IPIM en el mismo período. La diferencia entre lo que dice el INDEC y lo que se siente en la finca es abismal: el número macro muestra una suba del 22,8%, pero quien tiene que llenar el tanque de la camioneta para ir a pulverizar, o quien paga la luz del galpón de empaque, sabe que su costo energético se multiplicó muy por encima de ese promedio.
Alimentos y bebidas: el dato que mira el ama de casa
Alimentos y bebidas: el dato que mira el ama de casa
Para el consumo cotidiano, la referencia más sensible es la de alimentos y bebidas, que en el ámbito mayorista subió 1,7% en septiembre y acumula 16,3% en lo que va del año. Aunque los valores mayoristas no llegan de manera directa al mostrador del supermercado ni a la verdulería del barrio, marcan la tendencia que después se traslada a las góndolas, sobre todo en productos con alto componente de flete, packaging o conservación en frío. Los productos importados, en cambio, apenas se movieron: registraron una variación de apenas 0,4% en septiembre, lo que contribuyó a moderar el resultado general del índice.
- IPIM de septiembre: 3,2%, contra 2,1% en agosto.
- Petróleo crudo y gas: 15% en el mes y 77,1% acumulado en 2026.
- Productos primarios: 7,9% en septiembre, 44,1% interanual.
- Manufacturados: 1,9% en el mes, 18,7% en el año.
- Alimentos y bebidas: 1,7% mensual y 16,3% acumulado.
- Productos importados: 0,4% en septiembre.
- Acumulado 2026 del IPIM: 22,8%; interanual: 29,2%.
La pregunta de fondo que deja el informe no es técnica, sino profundamente política: si el petróleo se sigue dolarizando al ritmo de los últimos meses, si el gasoil vuelve a faltar en plena cosecha gruesa y si los fletes ya casi se pagan en dólares billete, ¿quién absorbe esa diferencia?, ¿la cadena de intermediación que presiona al productor para que reciba cada vez menos por su kilo de uva, o el consumidor final que ve cómo el sachet de leche o el paquete de fideos se ajusta semana a semana en el súper? Como dice un viejo productor vitivinícola del departamento de Maipú, al que le pedimos una primera lectura del número, mientras acomodaba las hojas de parral: "Si a mí me sube el gasoil un 15% y el kilo de uva apenas se mueve, alguien en el medio se está guardando la diferencia; el problema es que a veces ese alguien no es ni el bodeguero ni el viñatero, es el que fija el precio desde Buenos Aires". El IPIM de septiembre, en definitiva, no hace más que poner en números lo que la finca ya viene sufriendo desde hace rato: la pregunta que queda abierta es quién va a pagar, finalmente, la cuenta de esta inflación que se cocina a fuego lento — pero a llama alta — en el precio internacional del crudo.
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