El último viaje de Ricardo Soulé: Quilmes abre sus puertas para despedir al fundador de Vox Dei
La Casa de las Culturas será el escenario del velatorio público del guitarrista y compositor, que murió a los 76 años. Sus hijos convocaron a los seguidores con horarios especiales durante el viernes y el sábado, en la ciudad que lo vio nacer y donde empezó a soñar con la música.
Leandro Bulacio, el pintor sanjuanino que suele decir que "un cuadro sin música es como un alma sin cuerpo", suele repetir una frase que me quedó dando vueltas estos días: "Hay artistas que se van del escenario, pero nunca del aire". Y la verdad es que mientras iba leyendo los partes que llegaban desde Quilmes, no podía dejar de pensar en esa idea, porque el aire que dejó Ricardo Soulé sigue moviendo las hojas de un montón de árboles que plantó con su guitarra, con su violín y con esa voz que se metía en la garganta como si quisiera quedarse ahí para siempre. La noticia me llegó de golpe, como caen las noticias que uno no quiere recibir: el fundador de Vox Dei había muerto un viernes, después de pasar varios días internado en un sanatorio de Quilmes, esa ciudad del sur del conurbano bonaerense que lo vio nacer el 15 de marzo de 1950 y que ahora, otra vez, lo recibe para la despedida final.
Lo primero que quiero contarles es cómo es el lugar donde va a transcurrir este último aplauso, porque siempre me parece importante que uno se imagine dónde van a pasar las cosas antes de pasar a contarlas. La Casa de las Culturas queda en pleno Quilmes Centro, en Pasaje Papa Francisco —antes Rivadavia—, número 383, un edificio que ya tiene sus años y que suele ser escenario de muestras, recitales y peñas barriales. La familia eligió ese sitio a propósito, según me dijeron fuentes cercanas, porque Soulé siempre decía que su verdadero conservatorio había sido la calle, los bares de la zona y el Nacional de Quilmes, esa escuela donde cursó el secundario y donde, según él mismo contó en más de una entrevista, empezó a escribir sus primeras canciones a los 17 años, todavía con la sensibilidad a flor de piel después de una separación que lo marcó para siempre.
Presente (El momento en que estás)
Porque si hay una canción que resume lo que fue Ricardo Soulé para varias generaciones, esa es "Presente", ese tema que él mismo definió como un flechazo de la adolescencia y que quedó grabado en el primer disco de Vox Dei, el famoso Caliente de 1970, una placa que sonó en todos los radiograbadores del país y que todavía se escucha en los autos que pasan por la ruta cuando uno va rumbo a la costa. La letra, simple y al mismo tiempo enorme, habla de ese instante en el que uno se da cuenta de que está vivo, de que está parado en un momento exacto de la historia, y lo dice con una melancolía que no es tristeza sino más bien una especie de gratitud adulta por haber llegado hasta ahí. Y la verdad es que a mí, que cubro estas cosas hace ya bastante tiempo, me sigue sorprendiendo cómo un pibe de 17 años que estudiaba en el Nacional de Quilmes pudo escribir algo que cuarenta, cincuenta años después sigue sonando como si lo hubieran compuesto ayer a la mañana.
La Biblia y el legado solista
Después de ese debut arrollador, en 1971 llegó La Biblia, ese trabajo descomunal que fue mucho más que un disco: fue una interpretación musical de los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, con pasajes como "Génesis" y "Libros sapienciales" que sonaron en radios, en colegios, en misas y en festivales populares, y que todavía hoy se estudian en las escuelas de música como un hito del rock argentino con raíz folclórica. Soulé se fue de Vox Dei en 1974, pero no se quedó quieto ni un segundo: armó una carrera solista con discos como Vuelta a casa, Romances de gesta y Vulgata, donde se notaba que nunca había perdido la pulsión por contar historias grandes, por buscar en la literatura y en la fe los materiales para sus canciones. Y en los últimos años se había juntado con su hijo Gabriel en un proyecto que se llamó Ricardo Soulé y La Bestia Emplumada, una sociedad padre e hijo que a mí, que soy de los que todavía creen que la música se transmite de mano en mano, me conmovía especialmente, sobre todo porque Soulé también daba clases de violín y se empeñaba en que las nuevas camadas supieran que tocar un instrumento no es un hobby sino una forma de respirar distinto.
Cómo y cuándo despedirlo
- Viernes: el ingreso al velatorio será de 20 a 1 de la madrugada.
- Sábado: la segunda franja horaria irá de 7 a 11 de la mañana.
- Lugar: Casa de las Culturas, Pasaje Papa Francisco (antes Rivadavia) 383, Quilmes Centro.
- Ingreso: abierto al público, según la convocatoria que difundió la familia a través de las redes oficiales del músico.
La convocatoria la hicieron sus hijos desde la cuenta oficial del artista, y las palabras que usaron me parecieron de una elegancia que hoy escasea: "Los invitamos a rendirle un hermoso y respetuoso homenaje", escribieron, y agregaron que Soulé había estado acompañado por sus seres queridos hasta el último momento. Pocas veces una frase tan corta dice tanto. Y acá aprovecho para cerrar, como suelo hacer en estas notas, con una pregunta que me parece más importante que cualquier título: ¿qué canción de su trayectoria es la que más les suena a ustedes, la que aparece cada vez que alguien dice el nombre de Ricardo Soulé? Porque la mía, ya se lo confesé, es "Presente", pero sospecho que cada uno tiene la suya guardada en un cajón distinto, y que justamente de eso se trata la música: de esos momentos en los que uno se da cuenta de que sigue estando parado en un lugar exacto de la historia, y de que mientras haya alguien que la cante, el que se fue nunca se termina de ir del todo.
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