El Verdinegro le puso el pecho a River en Junín y se subió a la pelea arriba de todos
Sarmiento venció 1-0 al Millonario con gol de Contrera y quedó con 22 puntos en la Zona B, a la altura de Rosario Central, Belgrano y Argentinos Juniors.
A veces uno llega al final del día con la lengua afuera, sin entender muy bien cómo hizo para zafar de todo. Bueno, que sos River Plate y te pasa exactamente eso: te pasás la semana entera buscando aire, llegás a Junín con la idea de sumar para trepar en la tabla y te encontrás con un Sarmiento que te planta la stopper en el pecho y te dice "de acá no pasás". El Verdinegro le ganó 1-0 al conjunto de Núñez en el Eva Perón, por el partido postergado de la fecha 11 del Torneo Clausura, y se dio el lujo de quedar con 22 puntos en la Zona B, igualando nada menos que a Rosario Central, Belgrano y Argentinos Juniors.
El único gol del partido llegó a los 14 minutos del primer tiempo, después de una jugada que arrancó en los pies del delantero que parece tener la llave del arco rival cada vez que le llega una pelota: Junior Marabel. El guaraní, siempre movedizo, siempre incómodo, metió una asistencia precisa para que Julián Contrera la empujara con esa frialdad que tienen los delanteros cuando se les cruza la oportunidad. Fue gol, fue justicia y fue el único suspiro de la red en toda la noche.
Un primer tiempo con dientes apretados
Antes de que se desatara la algarabía local, el partido ya había mostrado los dientes. A los 3 minutos, el defensor Lucas Suárez se mandó un remate que se estrelló contra el palo del arco visitante, como diciendo "dale, que se puede". La respuesta de River no se hizo esperar: a los 10, Sebastián Driussi le pegó con alma y vida y la pelota terminó besando el travesaño. Eran minutos de rispidez, de idas y vueltas, de esas que a uno como periodista le confirman que el fútbol argentino sigue siendo una montaña rusa: en cinco minutos podés pasar de la sonrisa al infarto.
Con el 1-0 abajo, River se hizo cargo de la iniciativa y fue a buscar el empate. Thiago Almada y Ángel Correa, los dos nombres que Leonardo Ponzio había evaluado meter desde el arranque, fueron los ejes del ataque visitante durante el complemento. Córners, remates desde media distancia, llegadas con cierta lógica, pero esa cosa intangible que tiene el fútbol y que los técnicos no pueden entrenar: la eficacia. No estuvo. Y el marcador, contra todo pronóstico de Monumental, no se movió.
Un detalle no menor: Sarmiento llegaba a este compromiso con dos fechas sin ganar y con la imagen de un equipo que había superado a Aldosivi en la anterior. El triunfo en el Pueblo Viejo le permite respirar y, sobre todo, soñar. Del otro lado, River quedó noveno en la tabla general con 16 unidades, todavía con un partido pendiente que puede mejorarle el panorama. Lo de Ponzio, con lo de Aníbal Moreno en el horizonte, será tema para otra nota.
¿Puede el Verdinegro sostener este nivel y pelearle el liderazgo de la Zona B hasta el final? Mi ojo me dice que estos pibes tienen con qué. Tienen un banco de suplentes corto, una ciudad que les empuja la espalda y un técnico que parece haber encontrado la fórmula. Pero también sé que esto es Argentina y que una semana es una eternidad. Así que me reservo el derecho de errar el pronóstico: hoy Sarmiento está en la cima. Mañana,.
