El Verdinegro sacó chapa en Francia y se subió a la cima de la Euroliga con su invicto intacto
Valencia Basket revirtió una primera mitad adversa, contó con un Mirotic determinante y un Shorts que hace rato se ganó el lugar de conductor. ASVEL se quedó con las manos vacías a pesar de los 26 puntos de Mills.
Levantarse con el despertador sonando dos veces es una pequeña victoria. Bueno, eso mismo sintió Valencia Basket esta madrugada en suelo francés. Llegó al entretiempo con la frente caliente y el cuerpo pidiendo explicaciones, y terminó celebrando un 105-92 sobre ASVEL que lo deja más arriba que nunca en la Euroliga. Invicto absoluto, como el alumno que llega a fin de año sin deber nada y todavía tiene la osadía de pedir más tarea.
Mirotic y Shorts, el duo que sostiene al equipo
Niko Mirotic fue el de siempre. El hombre que aparece cuando hay que aparecer, el que se pone el equipo al hombro y no se esconde. Veintidós puntos para él, con esa mezcla de jerarquía y personalidad que ya nadie discute. A su lado, TJ Shorts hizo de TJ Shorts: un base que parece chico y juega como si llevara tres muelles en las piernas. Diecisiete tantos y seis asistencias, con la frialdad de un cirujano y la desfachatez de un crack. Entre los dos armaron 39 puntos, que no es casualidad: es una declaración de principios.
- Valencia sigue sin conocer la derrota en la Euroliga.
- Nikola Mirotic: 22 puntos como máximo anotador del partido.
- TJ Shorts: 17 puntos y 6 asistencias, conductor del segundo tiempo.
- Patty Mills: 26 puntos para ASVEL, 19 de ellos en la primera mitad.
- Gonzalo Corbalán: 5 minutos, una asistencia, presencia discreta pero útil.
Corbalán, el argentino que se banca la rotación
En el medio de tanto nombre pesado, Gonzalo Corbalán volvió a tener su rato. Cinco minutos, una asistencia, nada de brillar en la planilla pero sí de cumplir. El nuestro, el de los del Pueblo Viejo, el que sabe que en la Euroliga cada segundo es oro y que muchas veces alcanza con poner la cabeza para ganarse el próximo minuto. Breve, silencioso, y con la camiseta bien puesta.
Del otro lado, Patty Mills hizo lo que pudo y un poco más. Veintiséis puntos, diecinueve de ellos en la primera mitad, cuando ASVEL mandaba y hacía ilusionar a su tribuna. El australiano estuvo intratable hasta el descanso, como ese amigo que arranca el asado prendiendo el fuego y después se duerme antes de que llegue la carne. Valencia ajustó en defensa, le cortó el oxígeno y la diferencia se evaporó como soda en un vaso al sol.
“El que llega al entretiempo abajo y se termina imponiendo por trece puntos en un escenario así no es un equipo con suerte. Es un equipo con carácter.”Facundo Yacante, Deportes
El segundo tiempo fue un monólogo visitante. Shorts manejó los tiempos, Mirotic castigó desde todos los ángulos, y ASVEL fue perdiendo aire hasta quedar a merced del mejor. Lo que empezó como un dolor de cabeza terminó siendo un recital de los del Pueblo Viejo, que ya miran a todos desde arriba y se permiten el lujo de soñar con cosas grandes.
Pronóstico que me reservo el derecho de errar: este Valencia, con Mirotic sano y Shorts enchufado, va a pelear mano a mano hasta el final. Si no me cree, guarde esta columna y me la cobra en unos meses. O me la celebra, que también está bueno.
