Epic Universe: el parque que eligió Orlando para reordenar el mapa del turismo familiar en Estados Unidos
Universal Orlando abrió en mayo de 2025 su cuarto parque, una inversión que reúne cinco mundos inmersivos en un mismo predio y que llega en un momento clave para la competencia con Disney. El recorrido conecta Harry Potter, Nintendo, dragones y criaturas de terror a través de Celestial Park, el hub central que funciona como antesala y como corazón del complejo.
A pocas semanas de su apertura, Universal Epic Universe se convirtió en la apuesta más ambiciosa de Universal Orlando Resort desde la inauguración de Islands of Adventure, en 1999, y en la primera gran ampliación del complejo en casi una década. El predio, ubicado a pocos kilómetros de los parques ya existentes, reúne cinco mundos temáticos independientes bajo un mismo techo edilicio, una arquitectura que permite caminar entre climas y estéticas sin salir del complejo, algo poco frecuente en la industria de los parques de Orlando, donde cada marca suele ocupar su propio predio al aire libre.
Celestial Park: el hub que ordena la experiencia
El ingreso y la conexión entre los cinco mundos se resuelven con Celestial Park, un sector central pensado como antesala y como espacio de descanso. Tiene vegetación abundante, construcciones de colores vivos y dos atracciones propias: Constellation Carousel, una calesita con criaturas fantásticas, y Stardust Racers, una montaña rusa de alta intensidad. En el centro del hub opera Pizza Moon, una pizzería ambientada en un teatro victoriano que funciona como punto de encuentro para quienes buscan cortar la recorrida con una pausa gastronómica.
Cinco mundos, cinco propuestas para públicos distintos
- The Wizarding World of Harry Potter – Ministry of Magic: ambientado en el París de los años veinte según la saga de Animales Fantásticos, permite explorar el Ministerio de Magia, tomar butterbeer en la calle y acceder a Le Cirque Arcanus, una obra de teatro con efectos prácticos, y a un simulador que usa inteligencia artificial para recrear versiones jóvenes de los protagonistas.
- Super Nintendo World: orientado a los más chicos, con pulsera con código QR sincronizada con la aplicación del parque para sumar monedas en desafíos interactivos. La atracción central es Mario Kart: Bowser's Challenge, un simulador de karting con anteojos de realidad aumentada, y se divide entre Super Mario Land y Donkey Kong Country.
- Isle of Berk: recreación del universo de Cómo entrenar a tu dragón, con Fyre Drill, un paseo acuático con pistolas de agua entre embarcaciones, y Dragon Racer's Rally, un simulador de vuelo donde cada persona controla su propio carrito y puede ejecutar giros de 360 grados a voluntad.
- Dark Universe: el quinto mundo, pensado para el público que busca criaturas y paisajes de terror.
La variedad de públicos es uno de los puntos centrales del diseño. Mientras Super Nintendo World apunta a familias con chicos chicos, Isle of Berk y Dark Universe convocan a adolescentes y adultos, y el mundo de Harry Potter mantiene el atractivo intergeneracional que la franquicia sostiene desde la apertura de Hogsmeade, en 2010. La incorporación de inteligencia artificial en el simulador del Ministerio de Magia, para recrear versiones jóvenes de los protagonistas con sus voces y rasgos originales, marca un debut tecnológico que probablemente sea observado de cerca por Disney, que durante años dominó la innovación en animación y en simuladores de Orlando.
La pregunta que empieza a circular en el sector turístico de Florida es quién paga la cuenta de esta pulseada por el internacional. Universal hizo una apuesta de varios miles de millones de dólares por un parque cubierto, con tecnología de punta en cada mundo y con un hub central que duplica la superficie de acceso respecto de sus predecesores. Si el modelo funciona, obligará a Disney a reorientar inversiones en sus parques de Orlando y de California durante los próximos años. Si no convence al turista latinoamericano, que ya ajustó sus viajes al exterior por la brecha cambiaria, el precio de la entrada —que arranca en los niveles más altos del mercado— se transformará en el primer filtro para una temporada que se define más en redes sociales que en los mostradores de las agencias.
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