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Domingo, 4 de octubre de 2026
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Garbanzos al horno con tahini: la ensalada templada que se arma en una fuente y se resuelve con lo que haya en la heladera

Una preparación de la sección Cocina que combina legumbres, zanahoria y verdeo con un aderezo cremoso de sésamo. Se cocina en 30 minutos y admite hojas verdes, cereal o crackers como acompañamiento.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Garbanzos al horno con tahini: la ensalada templada que se arma en una fuente y se resuelve con lo que haya en la heladera

Yo siempre digo que las mejores recetas son las que aparecen cuando uno abre la heladera y no tiene muchas ganas de complicarse, y esta ensalada templada de garbanzos y zanahoria me parece que entra directo en ese club: se arma en una fuente, va al horno media hora y se resuelve con un aderezo que se prepara aparte mientras las verduras se doran. La base son los garbanzos cocidos, que se mezclan con zanahoria cortada en láminas finas y cebolla de verdeo picada, todo condimentado con pimentón dulce, jengibre en polvo, orégano seco, sal y pimienta, más un chorrito de aceite de oliva antes de ir al horno.

El tahini, ese gran cómplice silencioso

Lo que más me gusta de esta preparación es que el sésamo aparece dos veces y en dos formatos distintos, algo que a mí siempre me parece un acierto porque le da profundidad al plato sin esfuerzo. Por un lado está el tahini, esa pasta que se consigue en cualquier dietética y que es la base del aderezo: se mezcla con jugo de limón, salsa de soja, aceite de oliva y un poco de agua caliente, y se bate con ganas hasta que la preparación, que al principio parece cortada y rara, se transforma en una salsa cremosa y blanquecina. Por otro lado, al final del todo se suma un hilo de aceite de sésamo, que es lo que termina de cerrar el sabor con ese dejo a tostado que tanto me gusta.

“La cocina no necesita grandes cosas: necesita buena materia prima y un poco de paciencia.”Carlos Hernández, cocinero sanjuanino
  • Hacer una cama de hojas verdes (rúcula o espinaca fresca) y servir la ensalada templada por encima, bien caliente sobre lo frío.
  • Sumar una porción de arroz integral, quinoa o cuscús para convertir la ensalada en un plato único más abundante.
  • Acompañar con crackers de semillas, sin agregar ninguna otra preparación, para una mesa más simple tipo picada.

Cómo se cocina, paso a paso

El procedimiento es de los que a mí me gusta llamar honestos: en una fuente que vaya al horno se acomodan los garbanzos en el centro, alrededor las láminas de zanahoria y el verdeo picado, se rocían con las dos cucharadas de aceite de oliva, se mezclan para que todo se impregne y al horno durante 30 minutos, con una pausa a la mitad del tiempo para revolver y asegurarse de que nada se queme. Cuando sale la fuente, se vuelca encima el aderezo de tahini bien batido, se mezcla para distribuir y se termina con pimienta negra recién molida y un hilo finito de aceite de sésamo. Y listo: a la mesa, templada, con el acompañamiento que cada uno elija.

Lo que me parece más atendible de esta receta es que funciona como una puerta de entrada para cualquiera que esté dando sus primeros pasos en la cocina con legumbres, porque no exige tiempos raros, ni técnicas complicadas, ni ingredientes que haya que salir a buscar a una tienda gourmet. Garbanzos de lata, una zanahoria, un puñado de verdeo, el tahini de la dietética del barrio y, si se quiere, unos cuantos sobres de semillas que muchos ya tenemos en un cajón. La sencillez bien resuelta, en definitiva, suele ser la mejor cocina de todos los días.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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