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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La Bombonera se enciende para una semifinal a la que Boca llega con la guardia baja y el corazón alto

El Xeneize recibe al Vasco da Gama de cuatro argentinos y un presente caliente en el Brasileirao, con varias bajas que obligan a Arruabarrena a reinventar el equipo en medio de la ilusión copera.

Por Facundo YacanteDeportes · · hace 4 d
La Bombonera se enciende para una semifinal a la que Boca llega con la guardia baja y el corazón alto

Esto es como armar un asado un martes a la noche: la carne puede no ser la mejor, los amigos son los que sobran del domingo, y sin embargo algo se cocina igual. Boca recibe este martes desde las 21.30 al Vasco da Gama de Brasil en la Bombonera, por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana, y lo hace con el alma llena y el plantel algo roto.

Un Xeneize diezmado por las lesiones

Las bajas duelen, y cómo. Leandro Paredes se quedó afuera después de una lesión muscular sufrida en el empate 2 a 2 frente a Instituto de Córdoba el viernes pasado. A esa ausencia se suman las de Tomás Aranda, Tomás Belmonte y Alan Velasco, cuatro nombres que le complican la vida al Vasco, apodo cariñoso que arrastra desde sus tiempos de jugador el técnico Rodolfo Arruabarrena.

El arbitraje quedó en manos del chileno Piero Maza, y la revancha se disputará el 20 de octubre en Río de Janeiro, en una cancha todavía por confirmar porque el estadio São Januário no cumple con la capacidad mínima que exige la Conmebol.

El camino que trajo a Boca hasta acá

  • Cayó en la Copa Libertadores: terminó tercero en su zona y recaló en la Sudamericana como el bombero que termina apagando lo que otros incendiaron.
  • En dieciseisavos dejó afuera a O'Higgins de Chile por penales: 1 a 1 en el global y 4 a 3 desde los doce pasos.
  • En octavos se dio un gusto enorme: goleada 7 a 1 contra Recoleta de Paraguay entre los dos partidos.
  • En cuartos, la prueba de fuego: superó a San Pablo por 2 a 1, con triunfo de local y empate en la Bombonera.

Tres series al hilo, todas con sello propio, aunque los hinchas del Pueblo Viejo siguen mirando de reojo el rendimiento futbolístico, que no siempre acompañó el resultado.

El Vasco da Gama, un rival con apellido argentino

El conjunto carioca no se puede quejar del recorrido: jugó desde la fase de grupos, donde terminó segundo en la zona G con 10 puntos (tres victorias, un empate y dos derrotas). En dieciseisisos eliminó al Independiente Medellín por 3 a 2 en el global, en dieciseisavos de final arrasó con un 4 a 1 en la revancha, y en cuartos despachó al Independiente Santa Fe por 2 a 0 tras un 0 a 0 inicial.

Lo más sabroso para el paladar local es que el Vasco trae cuatro argentinos en el plantel: Alan Lescano, Santiago Sosa, Claudio Spinelli y Facundo Colidio, este último sin chance de jugar la serie porque ya actuó en la Sudamericana con River Plate. Dato que a esta altura duele y resignifica, según cómo se lo mire.

El presente del Verdinegro en el Brasileirao preocupa: marcha decimocuarto y a tres puntos de la zona de descenso. Viene a la Bombonera con la calculadora prendida y la ilusión a tope, que es la combinación más peligrosa que existe.

Cómo se rearma Boca para esta semifinal

Arruabarrena tiene que sacar conejos de la galera en apenas unas horas. Las piezas que le faltan pesan: un mediocampista con pausa como Paredes no se reemplaza con un cartelito. Habrá que ver si apela a algún juvenil, si mete mano en el fondo o si cambia el esquema. Lo que seguro no va a faltar es marea xeneize en las tribunas, esa variable que suele inclinar la balanza cuando las piernas no alcanzan.

La otra semifinal la animan Atlético Mineiro y Montevideo City Torque, lo que deja a Boca con el consuelo de saber que la final puede ser bien argentina en lo sentimental, aunque la geografía diga otra cosa. Pero eso será otro capítulo, claro, si es que se llega. Mi pronóstico, con el derecho a errar intacto: partido chiquito en el primer tiempo, emociones grandes en el segundo, y la Bombonera haciendo el gol que el equipo no puede hacer. Final 1 a 1 con gusto a poco y a mucho a la vez.

FY

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