La industria trabaja con cuatro de cada diez fábricas apagadas y la pulseada la pierden los electrodomésticos y la maquinaria agrícola
El INDEC midió en agosto una utilización de la capacidad instalada del 58,5 por ciento en la manufactura, casi un punto por debajo de igual mes del año pasado. La ociosidad supera el 40 por ciento, golpea con dureza a la metalmecánica y deja al país frente a un dilema que los economistas empiezan a plantear sin rodeos: si el consumo vuelve, las fábricas lo absorberán con lo que ya tienen parado, no con nuevas inversiones ni con empleo nuevo.
El INDEC informó que las fábricas argentinas operaron en agosto al 58,5 por ciento de su capacidad instalada, apenas tres décimas por encima del 58,2 por ciento registrado en julio, pero 1,1 puntos por debajo del 59,6 por ciento que se había medido en el mismo mes del año pasado. El número, que parece técnico y lejano, describe una postal muy concreta: más del 40 por ciento de las instalaciones productivas del país sigue sin usarse. Es decir, de cada diez fábricas, cuatro están apagadas o girando en vacío a la espera de pedidos que no llegan.
La recuperación intermensual es marginal. El 58,5 por ciento queda lejos de los picos que el propio INDEC midió en marzo (59,8 por ciento) y abril (59,9 por ciento), los valores más altos del año, y ratifica una industria que funciona a media máquina sin terminar de levantar cabeza. El indicador se construye a partir de un relevamiento que abarca entre 600 y 700 empresas manufactureras y refleja qué proporción del potencial productivo disponible está efectivamente en uso.
Qué sectores tiran y cuáles se hunden
La foto sectorial muestra una dispersión pronunciada que la estadística oficial no disimula. En la punta más alta se ubicó la refinación de petróleo, con el 88,8 por ciento de utilización, por encima del 86,1 por ciento de un año atrás, impulsada por un mayor procesamiento de crudo. La siguieron las industrias metálicas básicas, con el 70,1 por ciento, alimentos y bebidas, con el 66,4 por ciento, sustancias y productos químicos, con el 65,2 por ciento, y papel y cartón, con el 61,3 por ciento. El sector químico fue de los que más avanzó en la comparación interanual, ya que en agosto del año pasado se había medido en el 60,1 por ciento, en parte por una mayor producción de detergentes y jabones, que creció 6 por ciento contra el mismo mes del año anterior.
- Refinación de petróleo: 88,8 por ciento de uso (88,1 un año atrás).
- Industrias metálicas básicas: 70,1 por ciento.
- Alimentos y bebidas: 66,4 por ciento, prácticamente sin cambios.
- Sustancias y productos químicos: 65,2 por ciento, en alza.
- Papel y cartón: 61,3 por ciento.
- Productos minerales no metálicos (cemento, vidrio): 54,5 por ciento, cuatro puntos debajo de 2025.
- Industria automotriz: 46,2 por ciento, contra 53,3 por ciento de agosto pasado.
- Metalmecánica (excluida la automotriz): 35,9 por ciento, la más golpeada del relevamiento.
En el otro extremo, la metalmecánica fuera del automotor apenas utilizó el 35,9 por ciento de su capacidad, casi nueve puntos menos que el 44,6 por ciento de agosto de 2025. La caída se explica por dos derrumbes simultáneos: la fabricación de maquinaria agropecuaria retrocedió 37,9 por ciento interanual y la de electrodomésticos bajó 28 por ciento, dos ramas que suelen funcionar como termómetro del bolsillo de las familias y del campo. La industria automotriz tampoco escapó: pasó del 53,3 al 46,2 por ciento, en línea con una menor producción de vehículos por parte de las terminales.
“La advertencia de los economistas empieza a ganar volumen. Una eventual reactivación del consumo, si finalmente llega, se absorbería con la capacidad ociosa hoy disponible antes que con nueva inversión o con nuevos puestos de trabajo, lo que deja abierta una pregunta de fondo sobre quién termina pagando la cuenta del ajuste.”Tomás Amerio, economista
El cuadro se completa con los productos minerales no metálicos, donde se cuentan el cemento y el vidrio, que operaron al 54,5 por ciento, cuatro puntos por debajo del nivel de agosto de 2025, confirmando que la construcción tampoco tracciona. Alimentos y bebidas, uno de los bloques de mayor peso dentro de la manufactura, se mantuvo prácticamente estable, con el 66,4 por ciento de uso, lo que muestra que la industria que más cerca está de la mesa de los argentinos no logra traccionar al resto.
El INDEC ofrece, mes a mes, un termómetro que no engaña: la industria argentina funciona con cuatro de cada diez máquinas detenidas, los rubros más ligados al consumo masivo y al campo se hunden, y los analistas ya avisan que, si la demanda reaparece, las fábricas la atenderán con lo que tienen parado. La inversión y el empleo quedan, por ahora, en lista de espera.
