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La juguetería Tío Mario bajó la persiana tras liquidar su stock en un mercado que ya acumula una década de caída

El cierre de la cadena se concretó el sábado luego de una jornada de descuentos difundida por redes sociales; la Cámara de la Industria del Juguete reportó una baja cercana al veinte por ciento en el primer semestre de 2026 frente a igual período del año anterior.

Por Sebastián MalleaMinería · 28 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Con una baja en las ventas cercana al veinte por ciento durante el primer semestre de 2026 respecto de igual período de 2025, de acuerdo con los registros de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), la cadena de jugueterías Tío Mario concretó el sábado el cierre de sus locales luego de una liquidación de mercadería difundida a través de sus redes sociales.

El comunicado de cierre y la despedida de los clientes

La convocatoria fue directa y no dejó lugar a dudas: el aviso publicado en redes rezaba una leyenda que rezaba la necesidad de desprender el inventario final por el cese de la actividad. Usuarios y clientes respondieron en la misma plataforma con mensajes de despedida que daban cuenta del arraigo que la marca había construido a lo largo de los años en distintos puntos del país.

“La juguetería concretó el cierre el sábado, después de ofrecer los productos que formaban parte de la liquidación, en un contexto donde los juguetes físicos disputan tiempo de uso con las pantallas.”Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la CAIJ

Una década de retracción que ya se advertía

  • El mercado de juguetes se contrajo cerca de un 22% entre 2015 y 2025, según los registros de la cámara sectorial.
  • La caída cercana al 20% del primer semestre de 2026 se suma a esa tendencia de largo plazo.
  • El segmento fabril, encabezado por Matías Furió, presidente de la CAIJ, advirtió sobre las dificultades para organizar la producción antes del Día del Niño.
  • Fabricantes, importadores, distribuidores, mayoristas y jugueterías aparecen mencionados como eslabones afectados por la misma dinámica comercial.

Según Benítez, la retracción no se limita a la venta minorista sino que atraviesa a toda la cadena de valor, desde quienes producen los artículos hasta quienes los acercan al consumidor final, en tanto Furió había señalado que los fabricantes debían adquirir materias primas con la urgencia que impone el calendario comercial, ya que los artículos debían estar disponibles en las góndolas en menos de dos meses.

Hábitos de consumo y el peso de las pantallas

A las cifras comerciales, Benítez agregó una observación sobre el consumo que excede a la juguetería: los juguetes físicos disputan tiempo de uso con las pantallas (dispositivos electrónicos como tablets, teléfonos y consolas), al tiempo que la reducción de la cantidad de hijos por mujer achica el universo de usuarios potenciales. Para la cámara, esos cambios forman parte del escenario de fondo que enfrenta la actividad y que explica por qué un cierre como el de Tío Mario se inscribe en una tendencia que ya lleva varios años.

La próxima fecha que hay que mirar en el calendario del sector es el Día del Niño,celebración que concentra una parte significativa de la facturación anual y que, según las declaraciones recogidas por la cámara, llega este año con la advertencia de fabricantes sobre las dificultades para garantizar la presencia de productos en las góndolas. Sebastián Mallea, Minería.

SM

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