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Martes, 6 de octubre de 2026
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La momia que reinició la leyenda: cómo Brendan Fraser y Rachel Weisz resucitaron un clásico de Universal

Estrenada en 1999 bajo la dirección de Stephen Sommers, la película combinó exploración arqueológica, terror sobrenatural y romance, y dio pie a dos secuelas que extendieron la saga durante casi una década.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · · hace 2 h
La momia que reinició la leyenda: cómo Brendan Fraser y Rachel Weisz resucitaron un clásico de Universal

A fines de los noventa, cuando el cine de aventuras buscaba nuevas franquicias tras el agotamiento de ciertos ciclos, Stephen Sommers apostó por una idea que parecía riesgosa: revivir un monstruo clásico de Universal en clave de blockbuster contemporáneo. El resultado fue La momia, una película de 1999 que reúnió a Brendan Fraser y Rachel Weisz en una historia que combinó una expedición arqueológica, una maldición milenaria y una relación amorosa atravesada por el peligro. La apuesta no solo funcionó, sino que abrió las puertas a dos secuelas y a una nueva lectura del mito de la momia en el cine masivo.

De las ruinas de Hamunaptra a una trilogía completa

La trama de la primera entrega se apoya en un punto de partida reconocible para el género: una expedición a unas ruinas egipcias en las que se esconde un secreto ancestral. Fraser interpreta a Rick O'Connell, un aventurero con más experiencia en sobrevivir que en libros, mientras que Weisz se pone en la piel de Evelyn Carnahan, una egiptóloga cuya erudición contrasta con el temple de su compañero de ruta. Ambos llegan a Hamunaptra con la expectativa de encontrar vestigios desconocidos y, en su lugar, despiertan la amenaza que llevaba siglos contenida: la tumba de Imhotep, un sacerdote sobre el que pesa una maldición que lo devuelve a la vida.

El regreso de la momia no es solo un recurso de terror: funciona como el motor que articula la acción, lo sobrenatural y la tensión romántica entre los protagonistas. Sommers tomó elementos del cine de monstruos de la época dorada de Universal y los reubicó dentro de una película orientada a la aventura contemporánea, con un ritmo que no se detiene y un tono que alterna el humor, el suspenso y el romance sin necesidad de elegir un único registro.

  • La momia (1999): la entrega original, dirigida por Stephen Sommers, presenta a Rick O'Connell y Evelyn Carnahan en la expedición que despierta a Imhotep.
  • El regreso de la momia (2001): la segunda parte continúa la historia de la pareja central y profundiza el conflicto con fuerzas sobrenaturales.
  • La momia: La tumba del emperador Dragón (2008): el cierre de la trilogía desplaza la acción hacia el Lejano Oriente y suma nuevos personajes a la saga.

Un cruce de géneros que se apoya en un guiño

Entre las referencias inevitables de La momia aparece el cine de Indiana Jones, con el que comparte la fórmula de exploración, riesgo físico y romance. Sommers articuló esa combinación alrededor de dos personajes con perfiles opuestos y complementarios: un hombre de acción sin formación académica y una especialista en el antiguo Egipto cuya inteligencia resulta decisiva. La elección de Fraser y Weisz fue clave para sostener el equilibrio, porque el químico entre ambos permitió que la historia no quedara atrapada en el esquema de aventura pura ni derivara hacia un drama de época.

La propuesta de Sommers recupera así a un monstruo clásico y lo reinserta en un cine de efectos especiales, secuencias de acción a gran escala y guiños deliberados a la cultura popular. El terror forma parte de la trama, pero comparte pantalla con las persecuciones, los descubrimientos arqueológicos y la evolución del vínculo entre Rick y Evelyn, en una estructura que entiende a la pareja como el verdadero hilo conductor de la saga.

Mirada en perspectiva, La momia ocupa un lugar singular entre las películas de aventuras de fin de siglo: rescató un icono del cine de monstruos, lo adaptó a las reglas del blockbuster de los noventa y le dio continuidad durante casi una década. La pregunta que deja abierta la trilogía es doble: por un lado, qué lugar ocupa esta versión del mito dentro del género; por el otro, si el cine contemporáneo volverá a encontrar una fórmula tan precisa para mezclar exploración, romance y terror sobrenatural en una misma historia.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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