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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La pesadilla bancaria de Tony Kiritsis llega al streaming de la mano de Gus Van Sant

Bill Skarsgård protagoniza "Dead Man's Wire", el thriller basado en el secuestro que sacudió a Indianápolis en 1977 y que reflexionó sobre el peso de los medios y el sistema financiero.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · · hace 22 h
La pesadilla bancaria de Tony Kiritsis llega al streaming de la mano de Gus Van Sant

Después de un paso desapercibido por las salas, donde apenas pudo juntar 3,8 millones de dólares frente a un presupuesto que se ubica por debajo de los 15 millones, "Dead Man's Wire" —conocida en algunos mercados como "Prime Crime: A True Story"— encontró en Movistar Plus una segunda oportunidad para encontrarse con el público. La película reconstruye, con la sobriedad habitual de Gus Van Sant, uno de los episodios más insólitos del crimen estadounidense de los años setenta: la toma de rehén que Tony Kiritsis ejecutó contra el hijo de un banquero de Indianápolis para denunciar, con una cámara de noticias apuntándole en vivo, el abuso de un sistema crediticio que él estaba convencido de que le había robado su propiedad.

La historia que la película cuenta

Kiritsis se había presentado en la sede del banco donde meses atrás había solicitado un préstamo para comprar un terreno. La entidad se lo negó y, según su lectura, lo hizo para quedarse con la tierra a fuerza de demora y de papeleo. La respuesta del hombre fue tan desesperada como cinematográfica: tomó como rehén al hijo del dueño del banco con un dispositivo casero atado al cuello, capaz de matarlo si alguien intentaba al joven, y formuló dos pedidos que condensan el núcleo político del caso: una indemnización económica y la posibilidad de contar su versión en televisión nacional.

El punto de partida no podía ser más atractivo para un director como Van Sant, que a lo largo de su carrera —de "Mi propio idio" a "Elephant", de "Todo por un sueño" a "Milk"— se obsesionó con los personajes que chocan contra las reglas del sistema y que buscan, fuera de los márgenes establecidos, una salida que la sociedad no les concede. "Dead Man's Wire" se inscribe en esa línea: no romantiza a Kiritsis, pero lo observa con la misma paciencia incómoda con la que el director registró a los jóvenes de Columbine o al Sean Penn autodestructivo de "Milk" en sus primeras horas.

El peso de la trama recae en Bill Skarsgård, actor sueco que ya había demostrado capacidad para sostener el terror psicológico en la saga "It" y que aquí compone a un Kiritsis contenido, más cercano a un hombre común acorralado que a un villano cinematográfico. La película construye una atmósfera de tensión sostenida, con encuadres cerrados, líneas y pantallas de televisión que duplican la escena, y referencias formales explícitas al thriller urbano norteamericano de los años setenta, ese género que mezclaba la presión policial con la cobertura mediática en tiempo real —de "Dog Day Afternoon" a "La conversación"— y que encontraba en la ciudad nocturna de Estados Unidos un personaje más.

Un cierre con carga política

El tramo final incorpora música de Gil Scott-Heron, un guiño que carga de sentido político el desenlace sin abandonar el registro del thriller. "Dead Man's Wire" no resuelve todas sus contradicciones —y probablemente ese sea uno de sus mayores méritos—: deja al espectador con la pregunta de qué hacer con alguien que, sintiéndose aplastado por una estructura que lo supera, decide saltar la valla con un método extremo. ¿Es un criminal, un desesperado, un precursor del ciudadano que hoy publica su conflicto en redes para forzar una respuesta? La película no contesta, pero pone el tema sobre la mesa.

  • Presupuesto estimado: por debajo de los 15 millones de dólares.
  • Recaudación en salas: alrededor de 3,8 millones de dólares.
  • Disponible en: Movistar Plus.
  • Director: Gus Van Sant.
  • Protagonista: Bill Skarsgård en el rol de Tony Kiritsis.
  • Música destacada: Gil Scott-Heron en el cierre.

Queda, entonces, la pregunta de fondo que sobrevuela toda la operación: en una industria donde el cine de género con intención autoral pelea por cada butaca y por cada centavo de publicidad, ¿las plataformas de streaming son hoy el único lugar donde una película incómoda, modesta en su facturación y densa en su propuesta puede llegar a existir sin pedir disculpas? La experiencia de "Dead Man's Wire" sugiere que sí, aunque también recuerda que ese segundo paso por la puerta del living suele pagar menos de lo que parece.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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