Jueves, 24 de septiembre de 2026
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La Reini formalizó la denuncia y la Policía le puso custodia: una historia de acoso que lleva una década

Sofía Gonet rompió el silencio en la comisaría 14B después de soportar hostigamiento durante diez años. La causa se conecta con la denuncia que hizo Homero Pettinato contra el mismo hombre, que ya fue imputado por amenazas simples.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 24 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Yo siempre digo que en San Juan hay una frase que se repite en los patios cuando alguien se anima a hablar: 'Más vale tarde que nunca'. Y esa sensación la tuve leyendo lo que le pasó a Sofía Gonet, más conocida en las redes como La Reini, que después de diez años de aguantar un acoso que describe como constante y creciente finalmente se sentó a denunciar en la comisaría 14B. La Policía de la Ciudad confirmó que le dieron custodia y que pidieron para ella un botón antipánico, aunque al momento de dar la información todavía no habían podido contactarla para terminar de gestionar la medida.

El caso tiene una particularidad que lo hace todavía más delicado: la presentación de Gonet llegó después de que su expareja, el conductor Homero Pettinato, denunciara al mismo hombre por amenazas. Lo que terminó de destrabar la decisión de ella fue ver a ese mismo sujeto parado frente al lugar donde trabaja Pettinato, mirándolo durante varios minutos y, según el relato del conductor, haciendo un gesto sobre el cuello. Pettinato interpretó eso como una amenaza directa y fue a la Justicia. El hombre, identificado como Claudio Hernán Di Carlo, que en redes se mueve con el nombre Hernán Bloquero, quedó imputado por amenazas simples y citado a declaración indagatoria por el fiscal Federico Taramelli, de la Fiscalía N.º 6.

"Hostigamiento desde hace diez años"

Lo que a mí más me cuesta digerir, y se lo voy a contar de primera como lo siento, es que Gonet contó en un video que el acoso se extiende durante una década. Ella misma explicó que durante todo ese tiempo no había hecho una denuncia formal porque las conductas que describía ocurrían en las redes sociales, ese territorio ambiguo donde uno muchas veces piensa que un mensaje aislado no amerita un papel en una comisaría, hasta que se acumula con otros y se vuelve una losa. La aparición del hombre frente a Pettinato fue el punto de inflexión, el momento en el que lo que era virtual empezó a tener consecuencias en la calle y entonces lo virtual ya no se puede mirar para otro lado.

Pettinato, por su parte, contó que también había pedido un botón antipánico y que todavía no lo había retirado, y que su mayor preocupación, más allá de la propia, era la seguridad de Gonet. Relató además que la rutina laboral le cambió: ahora trabaja con la cabeza puesta en quién lo mira, quién se queda parado en la puerta, quién aparece en el momento equivocado. Y agregó algo que me parece clave: mostró inquietud por la exposición que implica estar frente a un público, porque esa vidriera que para muchos es un trabajo y un ingreso se transforma, en contextos como este, en una vulnerabilidad extra.

Qué tener en cuenta sobre el acoso en redes

  • La insistencia repetida en el tiempo puede configurar un patrón penal, aunque las conductas ocurran únicamente a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.
  • La presencia física del acosador frente a lugares vinculados a la víctima suele ser un indicador de escalada y, como pasó en este caso, suele ser el detonante de la denuncia formal.
  • El botón antipánico y las consignas policiales son medidas de protección que se solicitan en la comisaría o ante la Justicia y que se otorgan según la evaluación de riesgo de cada causa.
  • Las denuncias por amenazas simples pueden derivar en una imputación formal, una citación a indagatoria y, eventualmente, en medidas de restricción de contacto y perímetro.
  • Denunciar no borra lo vivido pero sí genera un registro oficial que puede ser clave para que la Justicia actúe ante nuevos episodios.

Lo que a mí me queda dando vueltas, y se los dejo como pregunta para que cada uno se la banque en su casa, es por qué seguimos naturalizando tantas cosas que pasan en las redes. Cuántos de nosotros no vimos alguna vez un mensaje raro, un comentario fuera de lugar, una cuenta que insiste, y dijimos 'bah, es un loco suelto en internet'. Y sí, probablemente lo sea, pero cuando ese loco aparece parado en la puerta de tu trabajo haciendo un gesto sobre el cuello, lo que era una molestia digital se transformó en un problema de calle, de policía, de fiscalía. Por eso me parece que la decisión de Gonet, aunque tardía según sus propios tiempos, es un paso adelante: no se puede seguir esperando que el hostigamiento se frene solo, porque no se frena. Y si a ustedes esta historia les mueve algo, les sugiero anotarse los teléfonos de la comisaría de su barrio y tener a mano los canales de denuncia por violencia digital de la Procuración General, que en la Ciudad de Buenos Aires funciona la línea 137 y en la provincia de Buenos Aires el 911 con orientación específica. Más vale prevenir, como decimos siempre, que andar lamentando.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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