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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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La salida de Lex Luthor: por qué Michael Rosenbaum colgó la capa en Smallville y nunca terminó de cerrar la puerta

Después de siete temporadas como el villano más emblemático de la serie, el actor decidió no renovar contrato y dejó en claro que la partida de losshowrunners fue tan determinante como su propio deseo de reinventarse. Hoy coquetea con volver en formato animado junto a Tom Welling y los creadores originales, aunque el proyecto sigue sin fecha.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · · hace 1 h
La salida de Lex Luthor: por qué Michael Rosenbaum colgó la capa en Smallville y nunca terminó de cerrar la puerta

A esta altura, explicar quién es Michael Rosenbaum para los seguidores de Smallville resulta casi redundante: durante siete temporadas le puso la sonrisa calculada y la ambición desmedida a un Lex Luthor que dejó de ser un secundario para convertirse en el motor dramático de la serie. Lo que todavía se discute en foros, podcasts y convenciones es por qué eligió bajarse del tren exactamente cuando la ficción alcanzaba su pico de audiencia, y por qué esa decisión, más de una década después, sigue generando idas y vueltas con la posibilidad de un regreso que nunca termina de concretarse. La respuesta no es una sola: hay razones profesionales, creativas y personales que se cruzan y que el propio actor se encargó de desgranar en su podcast Inside of You y en varias entrevistas recientes, donde además dejó entrever que la puerta no está cerrada del todo.

Un contrato que terminaba en seis y se estiró a siete

El dato clave, muchas veces olvidado en los resúmenes apresurados, es que Rosenbaum firmó en su momento para seis temporadas. Cuando ese plazo se cumplió, accedió a quedarse un año más, pero nunca hubo un compromiso firme por más allá de la séptima entrega. Esa diferencia entre haber estirado la estadía y haber firmado un contrato a largo plazo resulta determinante para entender lo que vino después: no hubo una ruptura traumática ni un portazo, sino la maduración natural de un acuerdo que estaba pensado para terminar. Estar preparado para seguir adelante y dar un nuevo paso, como declaró el propio actor al repasar su salida, resume esa lógica de alguien que siente que ya dio lo que tenía que dar con ese personaje.

“Estaba preparado para seguir adelante y dar un nuevo paso.”Michael Rosenbaum

Pero esa voluntad de crecimiento profesional, que cualquier narrador podría usar como excusa genérica, adquiere otro peso cuando se la pone junto al segundo factor que el propio Rosenbaum mencionó en su podcast: la salida simultánea de Alfred Gough y Miles Millar, los creadores originales de la serie. Cuando terminó la séptima temporada, Gough y Millar también se fueron. El actor lo planteó como una de las razones centrales de su decisión: con el equipo creativo fundador fuera del proyecto, el cierre de esa entrega se convertía en el corte lógico para su propia etapa. La serie que había imaginado y sostenido a ese Lex Luthor dejaba de existir en los hechos, y quedarse implicaba comprometerse con una versión distinta de la misma.

La octava temporada como confirmación de un cambio de era

Lo que ocurrió después funcionó, sin quererlo, como la prueba definitiva de que Rosenbaum había leído correctamente el momento. La octava temporada de Smallville mostró que la ficción entraba en una fase claramente diferente: Kristin Kreuk y Laura Vandervoort también dejaron la producción, Oliver Queen ganó un protagonismo que hasta entonces había sido lateral, aparecieron personajes nuevos como Tess Mercer y Davis Bloome, y el relato fue desplazando su eje desde la pequeña Smallville, el pueblo natal de Clark Kent, hacia Metrópolis y la vida adulta del héroe. La decisión del actor no fue una premonición genial: fue la lectura lúcida de alguien que vio venir el cambio porque lo sentía desde adentro.

Lo que nunca terminó de cerrar para los fans fue el regreso acotadísimo que Rosenbaum hizo para el episodio final de la serie, donde volvió a ponerse en la piel de Lex por última vez en acción en vivo, y el rechazo explícito a participar del esperado crossover Crisis en Tierras Infinitas. La explicación que dio el actor fue tan gráfica como definitiva: no quería compartir escena con otras versiones del personaje. Solo hay sitio para un Lex, advirtió, y agregó que si la apuesta narrativa iba por el lado del multiverso, prefería mantenerse al margen de esa lógica. La frase funciona casi como declaración de principios sobre cómo entiende al villano que encarnó durante siete años.

“Solo hay sitio para un Lex. Si van a hacer una historia sobre el multiverso, no quiero estar con otros Lex.”Michael Rosenbaum
  • Impastor: la comedia donde Rosenbaum revalidó su timing tras Smallville.
  • Las dos últimas entregas de Guardianes de la Galaxia, donde sumó presencia en el universo cinematográfico de Marvel.
  • Flash en producciones animadas de DC, donde le puso la voz al velocista en un formato que él mismo podría protagonizar en una eventual Smallville animada.

El regreso que nunca llega y la pregunta que queda abierta

Después de Smallville, el actor reconstruyó su carrera combinando televisión, cine y videojuegos sin quedar atado a un solo sello, lo que en la práctica le dio la libertad necesaria para volver a hablar de Lex Luthor sin la presión de un contrato largo. En los últimos tiempos, Rosenbaum mencionó la posibilidad de una continuación animada de la serie junto a Tom Welling y los propios Gough y Millar, y aseguró que buena parte del elenco original estaría dispuesta a regresar para prestarles la voz a sus personajes. El proyecto, sin embargo, no tiene fecha ni plataforma confirmada, y la diferencia entre una declaración de intenciones y un anuncio formal sigue siendo, como en tantos regresos anunciados a bombos y platillos, la materia pendiente.

Lo que queda, entonces, es la incómoda sensación de que la salida de Smallville no se terminó de procesar del todo, ni para el actor ni para su público. Rosenbaum dejó la serie cuando sintió que su tiempo allí se había cumplido y cuando quienes la habían imaginado dejaron de encabezarla; volvió una sola vez para despedirse en carne y hueso; rechazó el convite del multiverso; y hoy mantiene viva la ilusión de un regreso animado que, de concretarse, terminaría de cerrar el círculo que él mismo decidió abrir hace ya más de una década. La pregunta que sobrevuela cada entrevista que concede es la misma, y está lejos de tener una respuesta definitiva: si los números y los tiempos de los estudios terminan de alinearse, qué Lex Luthor verá finalmente el público, y a qué precio creativo para todos los involucrados.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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