Neuquén, la capital del petróleo que ya come más caro que Buenos Aires: el kilo de helado un 15% arriba y la comida afuera un 18%
La expansión de marcas, el tironeo de Vaca Muerta y un empleo formal que crece a más del 7% configuran una ciudad que recibe trabajadores pero también recibe quejas por el costo de vida. La comparación con la Ciudad de Buenos Aires deja cifras concretas: comer afuera sale, en promedio, un 18% más, y un kilo de helado en una cadena líder llega a costar un 15% por encima de lo que se paga en la capital del país. En paralelo, la desocupación en la provincia se mantiene en un 3,2%, muy por debajo del 7,9% nacional, y la pobreza alcanza al 19,6% de la población neuquina, frente al 32,3% del conjunto del país.
La postal neuquina cambió en los últimos años: la capital provincial dejó de ser únicamente una plaza administrativa del sur argentino para convertirse en un polo de consumo sostenido por la renta petrolera. Comer afuera en Neuquén cuesta, en promedio, alrededor de un 18% más que en la Ciudad de Buenos Aires, según las comparaciones que circularon en las últimas semanas, y la brecha se replica con nitidez en un producto testigo: el kilo de helado de la cadena Lucciano's, que acaba de desembarcar en la ciudad, se vende un 15% por encima del precio porteño. El dato no es menor si se tiene en cuenta que la misma marca es la referencia para dimensionar el gasto gastronómico en todo el país.
Marcas que llegan, marquesina que se agranda
A la apertura de Lucciano's se sumó la llegada de Le Pain Quotidien, la cadena de cafeterías que inauguró su primer local en la capital neuquina y ya proyecta un segundo. Las dos aperturas forman parte de una tendencia más amplia: las marcas de consumo masivo están mirando hacia Neuquén con el mismo interés con el que históricamente miraron a Rosario, Córdoba o Mendoza, pero con el atractivo adicional de un mercado laboral en expansión. La estrategia comercial no es ingenua: la provincia muestra indicadores económicos que justifican, desde el punto de vista empresario, la decisión de instalarse en plazas no tradicionales.
El motor de esa dinámica tiene nombre propio y formación geológica: Vaca Muerta. La actividad hidrocarburífera no convencional sostiene una demanda laboral que se refleja en los registros administrativos. De acuerdo con el Sistema Integrado Previsional Argentino, el empleo formal de la provincia creció más de un 7% respecto de noviembre de 2023. Neuquén aparece al frente de esa estadística, escoltada por Río Negro y San Juan, en un ranking de provincias que generan puestos registrados por encima del promedio nacional. El dato previsional se cruza con las cifras del INDEC: la desocupación neuquina se ubica en un 3,2%, contra el 7,9% del total del país, mientras que la pobreza alcanza al 19,6% de la población, muy por debajo del 32,3% registrado para el conjunto de los argentinos.
Lo que dice el organismo y lo que se ve en la mesa
La fotografía macroeconómica, sin embargo, no termina de coincidir con la percepción cotidiana de los vecinos. Con 750.000 habitantes en la provincia y un flujo sostenido de personas que llegan atraídas por las oportunidades laborales de la industria del shale, el escenario combina indicadores laborales sólidos con quejas repetidas por el costo de vida. Quienes viven en la capital lo resumen en una frase que se escucha en almacenes, restaurantes y estaciones de servicio: la plata rinde menos que en Buenos Aires. Esa sensación se materializa en consumos específicos como el de la heladería, donde la diferencia del 15% en el kilo se percibe en el ticket final y se comenta en las sobremesas.
El fenómeno neuquino, además, tiene una particularidad que lo distingue de otras ciudades receptoras de migración interna: una parte significativa de los trabajadores vinculados a la operación de Vaca Muerta no se radica en la capital sino que viaja para cumplir turnos y regresa a sus lugares de origen. Esa rotación permanente convive con un núcleo de residentes estables que sostiene el crecimiento del consumo y, al mismo tiempo, soporta buena parte del ajuste inflacionario sobre la canasta de servicios. La convivencia entre vecinos de toda la vida, trabajadores golondrina y nueva población flotante le da a la ciudad una dinámica comercial acelerada que, hasta ahora, no se tradujo en precios más bajos.
El termómetro del helado y el termómetro de la comida
- Comer afuera en Neuquén sale, en promedio, un 18% más caro que en la Ciudad de Buenos Aires.
- El kilo de helado de Lucciano's se vende un 15% por encima del precio porteño, dentro de una comparación de la misma cadena.
- Le Pain Quotidien abrió su primer local en la capital neuquina y proyecta un segundo, en línea con la llegada de marcas de consumo masivo.
- El empleo formal en la provincia creció más de un 7% desde noviembre de 2023, según el Sistema Integrado Previsional Argentino.
- La desocupación en Neuquén se ubica en el 3,2% y la pobreza alcanza al 19,6% de la población, frente a un 7,9% y un 32,3% a nivel nacional.
- La provincia tiene 750.000 habitantes y recibe trabajadores atraídos por la actividad hidrocarburífera, muchos de los cuales cumplen turnos y regresan a sus ciudades de origen.
La pregunta que sobrevuela el crecimiento neuquino es, en definitiva, quién termina pagando la cuenta de una ciudad que combina pleno empleo con inflación de servicios. Por un lado, las cifras oficiales muestran una provincia que genera trabajo registrado a un ritmo superior al del resto del país, con desocupación baja y pobreza por debajo del promedio. Por el otro, los mismos datos conviven con una canasta gastronómica que se encareció más rápido que en Buenos Aires y con marcas internacionales que llegan dispuestas a cobrar el plus que el mercado está dispuesto a pagar. Mientras Vaca Muerta siga demandando personal y la capital siga recibiendo población, la presión sobre los precios continuará, y la discusión sobre cómo se distribuye el beneficio de ese crecimiento seguirá pendiente en las mesas neuquinas, porteñas y, sobre todo, en el debate público nacional.
