Nicolas Cage, el actor que se animó a ser dos en «Adaptation», esa rareza de Spike Jonze que se ríe de Hollywood
La película dirigida por Spike Jonze y escrita por Charlie Kaufman convierte el proceso de adaptar un libro en el centro de la historia. Cage hace doble papel y deja en evidencia el vértigo creativo detrás de cada guion.
Lo confieso de entrada: hay algo que siempre me da vueltas en la cabeza cada vez que aparece en pantalla, y eso me pasa desde que lo vi por primera vez en la tele de mi vieja, allá en San Juan, cuando todavía no entendía bien por qué un tipo se ponía en la piel de dos personajes y salía tan campante. Me refiero a Nicolas Cage, claro, un actor al que muchos encasillan en las películas de acción y que, sin embargo, tiene una carrera tan amplia que da gusto repasar. Ahora que el material de archivo vuelve a poner el foco en «Adaptation», la película dirigida por Spike Jonze y escrita por Charlie Kaufman, me parece una buena excusa para volver sobre esa rareza que se ríe, en cierto modo, de cómo Hollywood se las ingenia para pasar libros a la pantalla. Y la verdad, si me preguntan a mí, es una de esas joyitas que vale la pena revisitar cada tanto.
Antes que nada, vale la pena describir el lugar del que parte esta historia, porque «Adaptation» no es una película que arranque en cualquier sitio. La acción se mueve entre la industria cinematográfica de Los Ángeles y los pantanos de Florida, ese paisaje húmedo y un poco fantasmagórico donde Susan Orlean, la periodista encarnada por Meryl Streep, se obsesiona con las orquídeas y con un personaje inclasificable llamado John Laroche. Ese contraste entre el glamour de Hollywood y la naturaleza casi mística de los pantanos le da al filme una textura particular, y cuando uno se sienta a verla entiende por qué Jonze y Kaufman eligieron justamente esos escenarios para hablar del vértigo creativo.
«Adaptation»: cuando adaptar un libro se vuelve el tema de la propia película
La idea central de «Adaptation» es tan sencilla como desquiciada: tomar el libro de no ficción «The Orchid Thief» de Susan Orlean y convertirlo en un guion cinematográfico. Charlie Kaufman, el verdadero autor del libreto, decide meter dentro de la historia su propia crisis creativa, sus bloqueos, sus inseguridades y hasta su gemelo imaginario, Donald Kaufman, que también firma el guion en la ficción. Y acá viene lo mejor: Nicolas Cage interpreta a los dos hermanos, Charlie y Donald, gemelos opuestos en temperamento y en talento, uno más inseguro y otro más pragmático, como un experimento actoral que recorre casi toda la película. Esa decisión de poner a un solo actor en dos papeles no es un capricho: es una manera de mostrar cómo una misma cabeza puede generar dos versiones muy distintas de la misma historia.
“«Un guion es un documento donde se escribe todo, menos la verdadera razón por la que la película existe»”Charlie Kaufman, personaje de «Adaptation»
Dentro de la enorme trayectoria de Cage, este título permite detenerse en una faceta muy distinta a la del héroe de acción que el público masivo recuerda, esa cara que supo ser parte del star system hollywoodense de los años noventa, con títulos enormes en el currículum y una presencia que se metía en las marquesinas de los cines. Pero no todo fue dinamita y persecuciones, ni mucho menos. Antes de todo eso, Cage se llevó el Óscar al mejor actor por «Leaving Las Vegas», una película durísima donde se pone en la piel de un guionista caído en desgracia que decide dejarse morir en la ciudad del juego. Es, a mi entender, una de las performances más crudas y emotivas que uno pueda ver del actor, y todavía se me eriza la piel cuando la recuerdo.
Otras caras de Cage para conocer (o volver a ver)
- «Leaving Las Vegas» (1995): el papelón que le valió el Oscar, dramático y desgarrador.
- «Al límite» («Bringing Out the Dead», 1999): drama neoyorquino dirigido por Martin Scorsese, con guion de Paul Schrader, donde Cage interpreta a un paramédico al borde del colapso.
- «El hombre del tiempo» («The Weather Man», 2005): mezcla de comedia y desilusión, dirigida por Gore Verbinski, sobre un tipo cuya vida se desmorona.
- «El señor de la guerra» («Lord of War», 2005): drama criminal de Andrew Niccol sobre el tráfico internacional de armas.
- «Adaptation» (2002): el doble papel bajo la dirección de Spike Jonze y el guion de Charlie Kaufman.
Si hay algo que rescato de mirar toda esta filmografía junta, y se lo digo a quien se cruce conmigo en cualquier charla de café, es que Cage nunca se quedó quieto. Pasó del drama más oscuro a la comedia con la misma cara de sorpresa del que no termina de entender por qué le ofrecen papeles tan distintos. Y esa incomodidad, lejos de jugarle en contra, terminó siendo parte de su marca. Volviendo a «Adaptation», la pregunta con la que cierra el material de base es más que interesante: ¿qué interpretación del actor te gustaría volver a ver? Yo, si me dan a elegir, me quedo con la de «Leaving Las Vegas», pero reconozco que el doble rol de los hermanos Kaufman tiene una maldad y una inteligencia que lo vuelven irrepetible. Si la encuentran en algún catálogo, dense el gusto: es de esas películas que uno agradece volver a poner en el reproductor, sobre todo ahora que se habla tanto de cómo Hollywood procesa sus propias historias.
A modo de guía práctica para quien quiera repetir la experiencia o descubrirla por primera vez, vale la pena recordar dónde se la puede ver y a qué precios moverse. «Adaptation» suele estar disponible en plataformas de streaming internacionales con suscripción mensual, generalmente en catálogos de servicios como Netflix, Amazon Prime Video o Apple TV, según la región y el país. Las tarifas varían, pero hoy por hoy un plan estándar de estas plataformas en Argentina ronda los cinco mil a siete mil pesos mensuales, con opciones más económicas con publicidad incluida. Las funciones en cine, si la sala la repone en algún ciclo, suelen ubicarse entre los cuatro mil y los seis mil pesos la entrada general, con promociones los días lunes o martes, que es la movida más razonable si uno quiere gastar menos. Lo importante es sentarse, dejarse llevar por el doble juego de Cage y, por qué no, discutir después qué interpretación se ganó el podio. Eso siempre suma.
