Olímpico la sacó de zurda: el Verdinegro le arrebató el invicto al Remero en Corrientes y se va con la sonrisa de PJ a Santiago
Los bandeños se impusieron por 83-80 al conjunto correntino en un final palo a palo y ya suman dos victorias al hilo en la Liga Nacional.
Vayan tomando nota, pibes: en la Liga Nacional hay un equipo que arrancó la semana mirando el techo y la termina silbando bajito, con la sonrisa de quien se comió un asado con la novia del patrón. Olímpico de La Banda pasó por encima de Regatas Corrientes como un domingo de milanesa con puré: sólido, rendidor y con el lomo todavía latiendo. Fue 83-80 en el José Jorge Contte, con un final de esos que te dejan la garganta seca y el corazón acelerado. Los del Pueblo Viejo viajan de vuelta a Santiago del Estero con un triunfo deluxe y la sensación de que esta temporada podría traerles más dolores de cabeza a los candidatos.
Porque a ver, amigos y amigas, lo de Olímpico esta noche fue un guion cinematográfico escrito por el mismísimo Scorsese. Arrancó como un tren de carga en llamas: 16-3 en los primeros cuatro minutos, un vendaval que dejó al público correntino con cara de jersey recién planchado. El primer cuarto se cerró 25-16 y el escenario parecía un monólogo bandeño en el teatro más caro de la calle Corrientes. Todo muy lindo, hasta que al Remero le empezó a caer la ficha.
La remontada correntina y el golpe de KO visitante
El segundo período fue otra historia. Regatas ajustó las marcas, empezó a pasarse la pelota como PROP y encontró triples con nombre y apellido. El local bajó la diferencia al descanso, 39-42, y volvió al vestuario con el cuchillo entre los dientes. El tercer cuarto fue un toma y daca de manual, con igualdad en el marcador y los dos equipos mostrando garra, compromiso y, sobre todo, mucho amor propio. Olímpico entró al último segmento ganando 61-57, pero el básquet tiene esas cosas: cuando parece liquidado, te tira una piña en la nariz.
A falta de dos minutos, el Remero igualó en 64 y un triple de Iván Gramajo -goleador de la noche con 25 tantos- le dio por primera vez la ventaja al local, 67-64. La tribuna correntina se prendió fuego. Duró poco, claro. Olímpico no es de los que se achican en el barro: empató de nuevo, se fue arriba y terminó festejando con el corazón en la mano. 83-80, muchachos. Así se juega al básquet con los dientes apretados.
Los números del ganador son un poema en prosa: 21 de 28 en dobles, 10 de 24 en triples. Una obra de arte colectiva. Austin Wrighten, un wing que juega como si tuviera tres brazos, se mandó 18 puntos y fue el máximo anotador de la visita. Pero el verdadero MVP de la noche fue Jeremías Frontera: el chico apareció cuando el partido se hizo grande y cerró con 17 puntos que valen seis unidades de diferencia en el bolsillo. Es el prototipo de jugador que no podés soltar nunca: esos que en el último minuto te hacen sentir que el aro tiene un caño que solo ven ellos.
El panorama que se viene para unos y otros
Olímpico, con dos al hilo, arrancó a carburar en el torneo. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero los del Pueblo Viejo ya tienen chapa de animador, de los que se cruzan en el camino y te complican la cena. La semana que viene cierran su gira correntina con un cruce ante San Martín, un partido para no dormirse en las laureles. Regatas, en tanto, venía de una participación internacional en la Liga Sudamericana y suma su primera derrota en el ámbito local, justo cuando bajaba del avión. Mala combinación: ritmo cortado por la del calendario y un cachetazo anímico encima. El Remero tiene por delante una gira por Buenos Aires para visitar a Lanús y luego a Boca, dos huesos duros de roer, sobre todo en la Bombonerita, donde el Xeneize se hace fuerte como en su casa.
La pregunta queda picando en el aire, como una pelota cruzada en el último segundo: ¿puede Regatas recuperar el temple en su excursión porteña, o este Olímpico seguirá subiendo la térmica hasta instalarse definitivamente en el lote de los de arriba? Yo, que soy un optimista empedernido de los que se reserva el derecho de errar, me la juego: si los del Pueblo Viejo mantienen esta agresividad y este temple en los cierres, van a dar que hablar hasta el play-in. La Liga Nacional acaba de ganar un protagonista a fuerza de corazón bandeño. Y a los correntinos, mientras tanto, les queda masticar la bronca, ajustar las tuercas y enchufar la corriente para no quedar a oscuras en Buenos Aires. El básquet argentino, siempre impredecible, sigue regalando historias con mayúsculas. Nos vemos en la próxima.
