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Sábado, 3 de octubre de 2026
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París se aburrió de esperar un ganador y le regaló un empate con sabor a poco

Francia e Italia igualaron 1-1 en el Stade de France por la Nations League, en un partido donde los arqueros se robaron la película y Upamecano se fue expulsado sobre el final

Por Facundo YacanteDeportes · · hace 2 h
París se aburrió de esperar un ganador y le regaló un empate con sabor a poco

Ir al dentista y que te digan que no hay caries pero tampoco te podés ir: así me imagino la sensación de cualquiera que pagó la entrada en el Stade de France anoche. Francia e Italia empataron 1 a 1 por la tercera fecha del grupo A de la Nations League, y lo más justo que se puede decir es que ninguno de los dos se fue contento del todo. El local, el Verdinegro galo, venía de ganar y se topó con un muro con guantes llamado Donnarumma. La visita, los del Pueblo Viejo azzurro, también llegaba entonada y se llevó un punto que, por cómo se dio, le sentó como un triunfo con cintura.

Dos goles, dos arqueros y un final con uno menos

La historia arrancó con Francia manejando la pelota como quien cuida el control remoto del living: con el 62 por ciento de posesión en los primeros 20 minutos, pero sin poder cambiar el canal. Italia se plantó atrás, ordenada, y apostó a la contra con Kean y Scalvini como puntas de lanza. Maignan, del lado francés, ya había tenido que sacar sobre la línea un cabezo del propio Kean tras un centro de Kayode. O sea, el cero no se rompía por mérito del arquero o por demérito del que remataba, un poco de cada uno.

En el complemento apareció la chispa. Cherki se fabricó una infracción de Fagioli cerca del área, él mismo la jugó corta y Michael Olise sacó un zurdazo que besó el travesaño antes de meterse. Golazo. Hasta ahí, todo parecía encaminarse para el local, que había acumulado 18 remates contra 15 del rival y una cifra total de 33 intentos, una cifra que más parece partido de tenis que de fútbol.

  • Olise abrió el marcador con un zurdazo que tocó el travesaño.
  • Bastoni interceptó un pase de Rabiot, avanzó y definió con la izquierda para el 1-1 definitivo.
  • Donnarumma fue figura: tapó a Doué, Dembélé, Olise y Camavinga en una de las mejores noches de su carrera.
  • Maignan también se lució: sacó un cabezazo de Kean sobre la línea en el primer tiempo.
  • Upamecano vio la segunda amarilla por un forcejeo con Kean y dejó a Francia con diez sobre el final.

Lo de Donnarumma, miren, fue de Selección con mayúsculas. Respondió un disparo de Doué al arranque del segundo tiempo, se lució en el rebote ante Dembélé, desvió otro remate de Olise y, a ocho minutos del cierre, le sacó una pelota a Camavinga que iba camino al ángulo. Cuatro mano a mano, cuatro respuestas. No es exageración: sin él, esto era 3 o 4 a 1 y a otra cosa.

La igualdad que nació de un error ajeno

El empate italiano tuvo una cuota de fortuna que no le quita mérito. Una salida desde el fondo de Francia, Rabiot quiso habilitar a Da Cunha y Alessandro Bastoni leyó la jugada como un profesor al alumno distraído. El defensor se llevó la pelota, avanzó por el espacio libre y definió con la izquierda, cruzado, para silenciar al Stade de France. Los del Pueblo Viejo lo ganaban en confianza, aunque no en juego, porque hasta ese momento les había costado pasar al ataque. Pero así es el fútbol: a veces no necesitás ser mejor, solo ser más astuto.

El tramo final fue un convite. Francia con uno menos por la roja a Upamecano, que se fue por doble amarilla tras un forcejeo con Kean, e Italia que olfateó la posibilidad de dar el golpe. Barella tuvo una llegada clara, Calafiori se proyectó y metió un pase hacia atrás que casi encuentra a Kean para el segundo. No entró. El marcador se mantuvo quieto, y el reparto de puntos le dejó a los dos una sensación agridulce: la sensación de que se podía y no se pudo.

¿Qué actuación resultó más decisiva? A mi entender, la de Donnarumma, y por goleada. Los dos arqueros fueron figuras, pero el italiano sostuvo a su equipo en momentos donde el 0 a 2 o el 0 a 3 parecía cuestión de tiempo. Maignan también respondió cuando lo llamaron, sobre todo en ese cabezazo de Kean en el primer tiempo que ya se cantaba como gol. Pero la diferencia entre uno y otro fue que Donnarumma tuvo más trabajo y más exigente. Como dicen en la tribuna: el que ataja gana, y ayer casi gana él solito.

¿El pronóstico que me reservo el derecho de errar? Francia va a reaccionar, tiene jerarquía de sobra y Mbappé enchufado cambia cualquier partido. Italia, en cambio, mostró que con orden y un arquero así puede competirle a cualquiera, aunque le falta gol. Veremos en la próxima fecha quién se anima a ganar de verdad, porque empatar así, con 33 remates, es como salir a comer y volver con hambre: nadie queda conforme.

FY

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