Plata con sabor a aprendizaje: la Sub 19 se quedó con las ganas en Rosario
La Selección igualó 0-0 con Paraguay en la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y cayó 5-4 en los penales ante unos 30.000 espectadores en el estadio de Newell's. El equipo de Placente mereció algo más, pero el desgaste y la falta de eficacia lo dejaron con la medalla de plata.
Imaginate esto: te pasás toda la semana preparando el asado del domingo, convidás a toda la familia, comprás la carne, encendés el fuego, y cuando llega el momento de dar el primer corte, el cuchillo se te resbala y te quedás con la porción más chica del costillar. Algo así le pasó a la Sub 19 argentina en Rosario. Los pibes del Pueblo Viejo dejaron todo en la cancha, pero el fútbol, que suele ser ingrato, les terminó regalando la medalla de plata en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
El Verdinegro empató 0-0 con Paraguay en el tiempo regular y cayó 5-4 en la definición por penales, disputada en el estadio de Newell's Old Boys ante unos 30.000 espectadores que poblaron las tribunas con esa mezcla rara de entusiasmo y nostalgia. Fue el cierre de un torneo intenso, con cinco partidos en apenas diez días, y el cuerpo, claro, pasó factura.
Una final que se decidió desde los doce pasos
Paraguay no falló ninguno de sus cinco remates. Argentina convirtió cuatro: Esquivel, Franco Domínguez Ávila, Thiago Pérez y Facundo Jainikoski acertaron. El único que se desvió fue el de Leandro Olima, en el cuarto intento, y el último disparo guaraní, ejecutado por Mauro Coronel, selló el 5-4 definitivo. Así de cruel, así de simple. Cinco cobraron, uno no, y a otra cosa.
Lo curioso es que los argentinos habían manejado la pelota con más criterio, especialmente después del entretiempo, cuando Placente movió el banco y pasó del 5-3-2 al 4-3-3 con los ingresos de Ramiro Tulián y Jainikoski. Tulián se comió la banda izquierda, Jainikoski generó la más clara con un mano a mano que se fue desviado, y sobre el final Domínguez Ávila y el propio Tulián tuvieron dos chances más que tampoco terminaron en la red. Siete amonestaciones y una expulsión sobre el cierre, la del paraguayo Fernández, completaron el cuadro de una final áspera, trabada, muy de Suramericanos.
Lo que dejó la campaña y la palabra de Placente
- Debut con derrota: en el arranque del torneo, Paraguay le había ganado 2-1 al Verdinegro. La final fue una revancha que tampoco se pudo capitalizar.
- Clasificación con suspenso: frente a Venezuela, Argentina empató 1-1 y pasó de fase por diferencia de gol, con un gol agónico que evitó la eliminación temprana.
- Semifinal ajustada: ante Perú, otra vez la historia se resolvió sobre el cierre, con una conquista que metió al equipo en la final.
- Planteo inicial: Placente salió con línea de cinco en el fondo y apostó a Ian Subiabre y Domínguez Ávila como puntas de lanza.
- Físico al límite: cinco partidos en diez días dejaron al plantel con las piernas pesadas, un dato que el propio entrenador mencionó como factor clave.
“Los chicos todavía tienen mucho que aprender, y los errores también forman parte de ese aprendizaje.”Diego Placente, entrenador de la Sub 19
El técnico, fiel a su estilo calmo, les pidió a los jugadores que valoren la medalla conseguida y rescató el crecimiento del grupo a lo largo del torneo. No es poco: este seleccionado se recompuso de una derrota inicial, pasó al filo en dos partidos consecutivos y llegó a la final con argumentos. Le faltó el gol, esa bestia negra que suele aparecer cuando el cansancio aprieta.
Mirando hacia adelante, uno se queda con la sensación de que el proceso pide vuelo: más volumen ofensivo, más profundidad en los metros finales y un nueve que las haga todas. La base está, y se nota. Si los pibes del Pueblo Viejo le meten horas de vuelo y el cuerpo les responde, hay material para ilusionarse con lo que viene. Lo de Rosario fue una lección, no un punto final. Ahora, como siempre digo y me reservo el derecho de errar: si el próximo torneo mantienen la actitud y le suman los goles que les faltaron acá, van a dar que hablar. Y bastante.
