Racing se vistió de alivio y le ganó 2-1 al Estudiantes del Pueblo Viejo en el debut del Chinchi
La Academia se trajo tres puntos de Río Cuarto con goles de Conechny y Martínez, bajo el ala interina de Sebastián Romero. Mientras el club busca entrenador, el equipo de Avellaneda respira en el Clausura y deja al León cordobés cada vez más cerca del fondo.
Volví a acordarme de esas mañanas en las que uno se levanta con la taza de café ya servida por otro y, pese a todo, el día sale derecho. Algo de eso tuvo Racing en Río Cuarto: un DT interino que tomó el mate caliente sin pedirlo y un equipo que, al menos por noventa minutos, dejó de parecerse al que se venía comiendo la curva en todas las rectas. 2-1 al Estudiantes del Pueblo Viejo y a otra cosa, mariposa.
El primer tiempo fue una declaración de intenciones
A los nueve, Ortegoza se cansó de esperar a que Maffini y Valenti resolvieran un lío que parecía de consorcio. Les robó la pelota, mandó el centro al segundo palo y Conechny, ese pibe que de tanto errar goles empieza a inventarlos, la empujó cruzado. Cuatro minutos después, el propio Conechny probó de nuevo y se topó con una atajada de Lautaro Herrera, de esas que se cuentan en el bar hasta que se acaban las cervezas.
La segunda llegó con sello de manual: Lodico abrió para Rodríguez, el lateral la dejó atrás como quien acomoda la mesa y Martínez, el Marciano, dijo presente con el arco a merced. 2-0 y el Verdinegro ya jugaba con la tranquilidad del que sabe que el domingo, al menos, se almuerza tranquilo.
En el segundo tiempo, Estudiantes se acordó de que descendía y fue a buscarlo. Mauro Valiente cabeceó para el descuento y durante un rato el resultado se puso en zona de nadie. Pero Racing, curiosamente, se plantó como esos equipos que de golpe descubren que tienen una defensa. Cuatro en el fondo, dos laterales con nombre y apellido y los pibes Martínez y Escudero sosteniendo los flancos como si llevaran diez años ahí.
El Chinchi y un banco que mira de reojo
Sebastián Romero, el Chinchi para los que pisamos el Cilindro cuando todavía era de madera, hizo lo que suelen hacer los DT interinos: tocar lo justo y rezar. Pasó del three-back al cuatro clásico, le dio la derecha a Cannavo y la izquierda a Rodríguez, y metió a Lautaro Díaz como tercer punta para que el equipo no quedara colgado del travesaño.
Lo que dejó el partido en Racing es un aire de interrogante amable. ¿Cuánto de esto es mérito del nuevo y cuánto es de rebote tras la eliminación con Boca? ¿Cuánto aguanta este orden defensivo cuando aparezca un rival de verdad? El club, mientras tanto, sigue buscando entrenador y el Chinchi sigue sonriendo como quien sabe que este crédito le puede servir para algo más que un sábado.
- Conechny volvió al gol y se sacó de encima varias fechas de paciencia acumulada.
- Martínez, el Marciano, facturó por segunda vez en el torneo y se mete en la conversación de los puntas.
- Romero ordenó la defensa con cuatro y los juveniles Martínez y Escudero respondieron sin temblar.
- Estudiantes, el León del Pueblo Viejo, sigue último y acumula preocupación partido a partido.
- Racing, con la victoria, se acomoda en el Grupo B y le mete presión a los de arriba.
Pronóstico, con el riesgo que tiene decirla: si Racing mantiene esta columna vertebral y el banco se decide antes del próximo cruce, el equipo puede ilusionarse con pelear arriba. Si se vuelve a desarmar como departamento sin dueño, volveremos a hablar de crisis antes de que termine el mes. Pero hoy, en lo mío, me quedo con la imagen del Chinchi sentado en el banco con las manos en los bolsillos, como si supiera algo que nosotros todavía no. El domingo es otra historia, claro. Siempre lo es.
