Rincón de los Sauces bajo agua: más de 50 familias asistidas y la Ruta 8 todavía sin tránsito
Las lluvias que no paran golpean al pueblo desde hace varios días: calles de tierra convertidas en barriales, casas con agua adentro y caminos de acceso cortados. Defensa Civil, Desarrollo Social y Vialidad trabajan a contrarreloj, mientras las autoridades les piden a los vecinos que no se muevan sin antes consultar cómo están las rutas.
Acá en Rincón de los Sauces la lluvia se volvió una compañía pesada, de esas que no se van y que van dejando huella a cada rato. En las últimas jornadas el cielo descargó sin pausa y el pueblo amaneció con calles de tierra transformadas en barriales, casas donde el agua se metió sin pedir permiso y rutas de acceso directamente intransitables. El operativo municipal lleva ya más de cincuenta asistencias domiciliarias y, según contaron los propios referentes del área, la guardia sigue activa porque los pronósticos insinúan que las precipitaciones se podrían extender hasta el fin de semana.
Carlos Escobar, jefe de Defensa Civil de la localidad, me lo resumió con una frase que quedó dando vueltas: ninguna familia tuvo que ser evacuada, aunque sí varias sufrieron el ingreso de agua en sus viviendas. Los equipos salieron a contener los daños y articularon tareas con las áreas de Obras y Servicios del municipio. En paralelo, Desarrollo Social salió a recorrer el pueblo repartiendo nylon, leña y alimentos entre los vecinos más comprometidos, esos que siempre son los primeros en quedar a la intemperie cuando el clima se empecina.
La Ruta 8, todavía sin habilitar
Uno de los puntos críticos de toda esta emergencia es la Ruta Provincial 8, que al cierre del operativo seguía sin tránsito habilitado. La gente de Vialidad Provincial trabaja en la recuperación, pero las condiciones todavía no permiten circular con seguridad. Escobar fue categórico al pedirles a quienes deban ingresar o salir de Rincón de los Sauces que consulten el estado de los caminos antes de poner el auto en la ruta, nomás para evitar el mal trago de quedar varados en un sector con barro y agua acumulada, algo que ya pasó en los últimos días con varios viajeros que se confiaron.
El arroyo Carranza suma otra cuota de complicación. Los trabajos para reconstruir el cruce y avanzar en la construcción del puente del sector están condicionados por el escurrimiento del agua: la empresa a cargo tiene que esperar a que baje el caudal del cañadón para poder retomar la obra. Las últimas lluvias arrastraron parte de la bifurcación provisoria que se había preparado para el paso de vehículos, lo que retrasó el plan original y dejó a los vecinos del sector a la espera de una solución que, por ahora, depende del clima.
La trama del pueblo y los cañadones
Dentro del ejido urbano, los cañadones internos siguen activos y eso, paradojalmente, terminó siendo un alivio: el agua encontró por dónde escurrir y eso impidió que la ciudad quedara aislada en su interior. Las calles de tierra, en cambio, son las que acusan el deterioro acumulado por el tránsito y el barro, y requieren precaución especial en los sectores más comprometidos, sobre todo para quienes salen a trabajar o vuelven a sus casas entrada la noche, cuando la situación se vuelve más difícil de ver.
La planificación que ya estaba lista
- Más de 50 asistencias domiciliarias concretadas por Defensa Civil, con trabajo articulado con Obras y Servicios.
- Reparto de nylon, leña y alimentos por parte de Desarrollo Social entre los vecinos más afectados.
- Ruta Provincial 8 sin tránsito habilitado al cierre del operativo, con Vialidad trabajando en la recuperación.
- Arroyo Carranza con caudal alto, lo que retrasa la reconstrucción del cruce y la obra del puente.
- Calles de tierra deterioradas por el barro y el tránsito, con precaución especial en los barrios más comprometidos.
- Predisposición preventiva de espacios para alojar evacuados si la emergencia escala en las próximas horas.
El municipio, me confiaron, ya tiene identificados los espacios donde se podría alojar a posibles evacuados si la situación empeora en las próximas horas. Escobar explicó que la planificación preventiva estaba lista antes de que arrancara el temporal y que el operativo contempla escenarios de mayor intensidad, incluso los que nadie quiere imaginar. Por ahora, la emergencia se concentra en las asistencias domiciliarias, en la recuperación de los caminos y en las reparaciones de infraestructura que el agua se llevó puesto.
Acá en Rincón de los Sauces la paciencia se mide por la altura del agua en las veredas y por el ruido de las máquinas que trabajan de madrugada. Mientras la lluvia siga, el pueblo va a estar mirando el cielo con la misma desconfianza con la que mira la Ruta 8: esperando que escampe, que el agua baje, y que el próximo amanecer encuentre, al menos, los caminos como antes.
