Rubén Rada se fue dejando un mapa sonoro que abraza a Tini, Trueno y Wos como herederos de su candombe
El músico uruguayo murió a los 89 años y sus últimas reflexiones sobre el recambio generacional, la evolución del oficio y el lugar de los pibes nuevos en la música popular quedaron como una especie de testamento artístico. Un recorrido por sus palabras, sus afinidades y la advertencia que les dejó a quienes están empezando.
Me acuerdo como si fuera ayer la primera vez que escuché a Rubén Rada: fue en la voz de un viejo sanjuanino que cantaba bajo la parra, en pleno febrero, y decía que el candombe le había cambiado la vida. Por eso, cuando me tocó escribir sobre su partida, no pude evitar empezar con esa imagen, porque Rada siempre fue un tipo al que uno lo descubría en una reunión familiar, en un asado dominguero, en un long play rayado de la abuela. Y ahora que se fue, me queda la sensación de que lo que más me interesa no es la necrológica de rigor, sino revisar con calma todo lo que dijo en sus últimas entrevistas sobre los músicos que vienen pisando fuerte, sobre el lugar que él supo ganarse en el escenario rioplatense y sobre esa advertencia que les dejó a los más jóvenes, casi como si estuviera pasándoles el micrófono.
Porque lo que pasó en las últimas horas es que, con su muerte, volvieron a circular como monedas de oro declaraciones que Rada había repartido en distintos medios a lo largo de los últimos años. Y lo más jugoso de esas charlas no es la despedida en sí, sino el mapa de afinidades que el uruguayo había trazado con una camada de artistas que, en teoría, no tenían nada que ver con su universo: popstars, raperos, rockeros y hasta un cantautor como Conociendo Rusia, que él mencionaba con la misma admiración con la que hablaba de Mollo o de El Plan de la Mariposa, con quienes lo unía una amistad forjada a fuerza de visitas a Montevideo.
"Tini, Trueno, Wos y una cantidad de artistas nuevos que están rompiendo"
“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada
Esa frase, que Rada repitió más de una vez, me parece la clave para entender cómo miraba el oficio. Nada de quedarse llorando por el vinilo, nada de maldecir al autotune o al algoritmo de TikTok. El uruguayo, que había sido pionero del candombe beat y de cruces que en su momento sonaron raros, se permitía decir, sin anestesia, que el presente es de los pibes que están sonando ahora. Y no lo decía como una concesiónmarketinera ni como un gesto de vieja gloria condescendiente: lo decía con el convencimiento de alguien que sabe que si él se quedó en el molde, no hubiera durado seis décadas encima de un escenario.
Una advertencia que sonó a consejo de oficio
- Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar.
- Que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree.
- Que lean el presente con otras claves, no con las de su propia formación.
- Que la evolución es la única forma de sostener una carrera en el tiempo.
Lo que más me conmovió de esas declaraciones es la honestidad con la que Rada revisó su propio lugar en la escena. Dijo, casi como confesión, que no había alcanzado la masividad de otros colegas de la región y que él era más un nombre que reconocen los músicos que el público general. Y lo dijo sin rencor, con esa mezcla de ironía y ternura que lo caracterizaba. Mientras tanto, relataba con una sonrisa enorme la vez que grabó una canción con un artista de rap que acumuló quince millones de reproducciones, y la reacción de sus nietos, que recién ahí le dijeron que "se había ido para arriba". Como si el espaldarazo definitivo de su carrera se lo terminaran dando dos adolescentes con auriculares puestos.
Para visitar su huella en la Argentina, donde lo recibieron en el Luna Park y en los festivales más convocantes del conurbano, queda el consuelo de que su música se sigue escuchando en las cocinas, en los bares de Boedo, en las plazas de San Juan donde aún sobreviven esas peñas que mezclan folklore y candombe como si fueran primos hermanos. En Buenos Aires, los principales canales de streaming y de YouTube mantienen disponibles sus recitales más recordados y sus discos históricos, mientras que en plataformas como Spotify y Deezer se pueden repasar sus colaboraciones más recientes, incluidas las que le sirvieron para tenderles un puente a los pibes del rap y del pop que tanto admiraba.
Antes de ir cerrando esta nota, vale la pena pensar qué artista joven de los que él nombró representa mejor ese espíritu de evolución constante que él mismo defendió. Porque mientras uno se hace esa pregunta, en la radio ya están sonando Tini, Trueno, Wos, Catriel y Nafta, todos ellos mencionados por Rada como ejemplos de una nueva camada que, según sus propias palabras, está rompiendo. Y la verdad, querido lector, es que más allá de los rankings y de las modas, lo que queda de Rada es esa idea de que un músico que se queda quieto, ya empezó a dejar de existir. Por eso su legado no se mide en ventas ni en premios, sino en la cantidad de artistas a los que les abrió la cabeza para entender que el escenario es de los que vienen, no de los que ya pasaron.
Horarios, precios y dónde ir para repasar su obra: los recitales completos de Rubén Rada están disponibles en el canal oficial de YouTube del artista y en distintas listas curadas de Spotify; en Buenos Aires, el Ciclo de Candombe que se realiza el último viernes de cada mes en el centro cultural Borges (Viamonte 525, entrada gratuita) suele incluir tributos al uruguayo, y en la ciudad de San Juan las peñas del barrio Concepción y de Trinidad suelen repasar su repertorio los sábados por la noche, con cover accesible que promedia los dos mil pesos. Para los que quieran ir a un homenaje en vivo, conviene seguir las redes de los principales clubes de candombe del conurbano bonaerense, donde ya se anunciaron tributos para las próximas semanas con entrada a la voluntad.
