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Lunes, 19 de octubre de 2026
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San Antonio de Areco redobla la apuesta con un circuito de oficios artesanales y precios que ya pasan los seis dígitos

A 113 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, el pueblo suma plateros con décadas de trayectoria, joyeros formados en el exterior y diseñadores textiles que producen en sus propios talleres. Los pasajes en micro arrancan en 14.000 pesos y la hotelería premium tiene como referencia los 229.000 pesos la noche.

Por Daniela NacifEconomía · · hace 1 h
San Antonio de Areco redobla la apuesta con un circuito de oficios artesanales y precios que ya pasan los seis dígitos

Vamos a los números. San Antonio de Areco, la localidad bonaerense ubicada a 113 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y asociada históricamente a la figura del gaucho, a las pulperías y al universo literario que Ricardo Güiraldes retrató en Don Segundo Sombra, atraviesa una etapa en la que el oficio artesanal dejó de ser un complemento de la postal turística para convertirse en un eje económico propio. De acuerdo con el relevamiento difundido por el portal de noticias, en distintos puntos del pueblo conviven talleres de platería, joyerías de autor, estudios de diseño textil y una flamante galería de arte a cielo abierto, todos abiertos a la visita y, en varios casos, a la compra directa en showroom.

El ecosistema combina dos perfiles bien marcados. Por un lado, familias que llevan generaciones en el rubro y que fueron incorporando la platería como savoir-faire transmitido de padres a hijos. Por el otro, creadores llegados desde afuera, en muchos casos con formación internacional, que eligieron radicarse en Areco y montar allí sus marcas. Esa convivencia es, según la nota de base, una de las características distintivas del circuito actual, que se articula sobre una lógica de producción manual, tiradas cortas y venta cara a cara.

Cuatro décadas en el taller y un debate con la producción industrial

Juan Patricio Draghi lleva más de cuatro décadas en la actividad. Su padre abrió una joyería en el pueblo en la década de 1950 y, con el correr de los años, fue sumando la platería a partir de distintos aprendizajes. Juan Patricio se integró al taller a los doce años y, en la actualidad, uno de sus hijos continúa la línea familiar dentro del mismo espacio. El platero suele resumir el núcleo de su propuesta en un contraste con la fabricación seriada: en los canales masivos, explica, es habitual cruzarse con piezas similares a las suyas, y para un comprador no avezado puede resultar indistinguible un producto elaborado a mano durante una semana de trabajo respecto de otro que sale, según su descripción, a razón de 30 unidades por minuto de una cinta transportadora en Oriente. La diferencia, sostiene, no se agota en la técnica: está en la impronta personal que cada artesano imprime al objeto terminado.

“En el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace. Para un comprador no experimentado puede resultar lo mismo un producto fabricado en India o China, que saca 30 por minuto de una cinta transportadora, y otro que a mí me lleva una semana de trabajo.”Juan Patricio Draghi, platero

A pocas cuadras de ese taller trabaja María Belén Draghi, hija del platero y maestro soguero Raúl Draghi. Tras años de perfeccionamiento en India, Ecuador y otros destinos, la joyera volvió al taller de su padre con una mirada propia y una especialización en piedras y esmaltes que la diferencia de la línea clásica familiar. En su lectura, el oficio se sostiene porque, pese al avance tecnológico, existe una demanda sostenida por objetos con detalle, con imperfecciones visibles y con una marca humana detrás. Bajo esa lógica, la plata deja de ser un commodity para transformarse en soporte de una narrativa personal.

Diseño textil, formación en Japón y una mudanza en pandemia

Mica Suide, en tanto, se instaló en Areco en 2021 con su marca Agave, dedicada al estampado textil. Antes de radicarse en el pueblo había pasado por Japón, y ese paso por Oriente le dejó una impronta que se cruza con su atracción por las prendas gauchescas, que descubrió durante las Fiestas de la Tradición. En su línea conviven boinas, pantalones gauchescos y alpargatas, trabajadas principalmente en algodón y lino. La fundadora de Agave coincide con los plateros en el diagnóstico: a medida que la industria acelera los procesos, el valor económico y simbólico de una prenda pintada a mano, incluso con sus manchas y asimetrías, tiende a crecer.

El recorrido por el pueblo se completa con la reciente inauguración de una galería de arte a cielo abierto, que se suma a la oferta clásica de pulperías, museos y estancias. Para dimensionar el costo de una visita, el material consigna los siguientes valores de referencia, tomando como base lo publicado por el portal:

  • Pasajes en micro desde la Ciudad de Buenos Aires: desde 14.000 pesos por persona, según el servicio y la empresa.
  • Hospedaje en hotel cuatro estrellas dentro del pueblo: desde 229.000 pesos la noche, en habitación estándar.
  • Gastronomía tradicional en pulperías y restaurantes del casco céntrico: precios que varían según el menú y la temporada alta de Fiestas de la Tradición.
  • Compras en talleres y showrooms: valores definidos por cada artesano, en piezas únicas sin precio de lista uniforme.
  • Visitas a la nueva galería de arte a cielo abierto: acceso libre y gratuito en la mayoría de los tramos del recorrido.

En síntesis, el mapa productivo de Areco se apoya en tres ejes simultáneos: la transmisión familiar de oficios, la llegada de diseñadores con formación internacional y un circuito cultural y comercial que vende identidad tanto como producto. Para dimensionar el movimiento, conviene mirar el mes que viene la evolución de la ocupación hotelera durante fines de semana largos y la facturación de los talleres en las fechas cercanas a las Fiestas de la Tradición, dos indicadores que suelen anticipar el pulso real del circuito artesanal local.

DN
Daniela NacifEconomía

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