Sangre que habla antes que el cuerpo: lo que se descubrió sobre el Crohn y la colitis ulcerosa
Un estudio internacional detectó alteraciones inmunológicas en sueros guardados hasta diez años antes del diagnóstico. La investigación, publicada en una revista médica de referencia, no permite todavía anticipar la enfermedad, pero abre la puerta a una detección más temprana de dos males digestivos cada vez más frecuentes.
El hallazgo es de esos que llaman la atención en la consulta, y también en la calle. Acá en Chimbas te lo imaginan así: alguien se hace un análisis de rutina, se va a su casa con el papelito, y años después termina en un consultorio con dolor de panza, diarrea y un diagnóstico que nadie esperaba. Ahora, un equipo de investigadores viene a decir que esa sangre guardada, esa que se extrajo mucho antes de cualquier síntoma, ya contenía pistas. Lo más inquietante de todo es que esas pistas aparecieron hasta una década antes de que la enfermedad se manifestara. Y eso, para quien convive con un Crohn o con una colitis ulcerosa sin saber todavía que lo lleva encima, cambia el modo de mirar hacia atrás.
Qué encontraron en los sueros
El trabajo, publicado en la revista Gut y presentado en la reunión de la Sociedad Europea Unida de Gastroenterología, trabajó con dos mil muestras de sangre obtenidas a lo largo de varios años a partir de quinientas personas. De ese total, doscientos terminaron desarrollando enfermedad de Crohn, otros doscientos colitis ulcerosa, y cien permanecieron sanos como grupo de comparación. Los investigadores aplicaron una técnica de secuenciación conocida como PhIP-Seq, capaz de rastrear la respuesta del sistema inmunitario contra 357.000 fragmentos de proteínas de bacterias, virus, alimentos y hasta del propio organismo.
En quienes después fueron diagnosticados con Crohn, se observó una mayor cantidad de anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr, el mismo asociado a la mononucleosis, hasta diez años antes del debut de la enfermedad. También aparecieron respuestas elevadas contra las flagelinas, proteínas presentes en ciertas bacterias. Y algo más: cuanto más intensas eran esas señales, más complicada solía ser la evolución clínica, con cuadros que comprometían la parte final del intestino delgado.
Para la colitis ulcerosa, el panorama fue distinto. El perfil incluyo anticuerpos contra distintos microorganismos y virus, y también autoanticuerpos, es decir, defensas que el cuerpo fabrica contra sí mismo. Entre ellos, los dirigidos contra una proteína llamada MADD, ligada a procesos inflamatorios dentro de las células. Esa diferencia refuerza una idea que los gastroenterólogos repiten en cada congreso: Crohn y colitis ulcerosa comparten síntomas, pero no son la misma enfermedad ni tienen el mismo camino en el sistema inmunitario.
Lo que se puede esperar y lo que todavía no
- El estudio detectó cambios inmunitarios hasta diez años antes del diagnóstico, pero no permite afirmar que esos cambios desencadenen la enfermedad.
- La presencia de anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr fue una de las señales más llamativas en los futuros pacientes con Crohn.
- El perfil previo a la colitis ulcerosa incluyó autoanticuerpos, lo que habla de mecanismos inflamatorios diferentes.
- En ambos grupos, la diversidad de anticuerpos empezó a aumentar alrededor de cuatro años antes del diagnóstico.
- Los hallazgos allanan el camino para buscar marcadores tempranos, aunque todavía no se traducen en un examen disponible en el consultorio.
Como aclara el equipo que llevó adelante la investigación, los datos no prueban que una infección sea la causa directa de estas patologías digestivas. Lo que sí muestran es que el sistema inmunitario ya viene reorganizándose en silencio, mucho antes de que el paciente sienta algo. Esa ventana temporal es la que entusiasma a los investigadores, porque si en el futuro se logra traducirla en un estudio sanguíneo accesible, podría cambiar la historia clínica de miles de personas que hoy llegan al diagnóstico cuando la inflamación ya está instalada y el daño, muchas veces, también.
A mí, lo que más me queda dando vueltas es esta idea: que el cuerpo avisa antes de que uno le haga caso. Marta, una vecina del barrio Güemes que convive con colitis desde los cuarenta, repite siempre que cuando llegó al especialista ya arrastraba años de anemia y de idas y vueltas a la guardia. Si esa sangre guardada le hubiera hablado a tiempo, dice, otra hubiera sido la película. La ciencia todavía no le dio la razón del todo, pero acaba de dar un paso importante en esa dirección, y eso, en enfermedades así, no es poco.
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