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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Sarah, la hija de Barby Franco y Fernando Burlando, ya tiene ciudadanía italiana y un nuevo horizonte europeo en el bolsillo

La niña, de pocos años, consiguió el pasaporte de la Unión Europea tras un trámite que la modelo describió como una larga espera de papeles y paciencia. La familia lo celebró con un posteo íntimo donde repasó el camino recorrido y el significado de las raíces.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · · hace 6 d
Sarah, la hija de Barby Franco y Fernando Burlando, ya tiene ciudadanía italiana y un nuevo horizonte europeo en el bolsillo

Les voy a contar algo que me llegó al corazón de una manera que no esperaba, y que tiene que ver con una nena que todavía no termina de entender del todo la magnitud de lo que acaba de conseguir, pero que ya tiene entre sus manos un documento que le cambia la vida en silencio. Estoy hablando de Sarah, la hija de Barby Franco y Fernando Burlando, que después de años de idas y vueltas por consulados, papeles que se pierden y vuelven a aparecer, llamadas que nadie atiende y turnos que parecen un bien escaso, finalmente obtuvo la ciudadanía italiana por descendencia y ya tiene su pasaporte de la Unión Europea listo para cuando lo necesite. La modelo lo contó por sus redes con un posteo bien sentido, con fotos de la nena en brazos de su papá, levantando el documento como quien levanta una copa en un brindis íntimo, y con un texto que es de esas cosas que uno lee y dice, bueno, acá hay algo más que un trámite administrativo: acá hay una historia familiar que por fin se cierra, o más bien se abre, como ella misma lo dice, hacia un montón de posibilidades nuevas.

"Después de tantos años de lucha, finalmente llegó este día"

Esa es la frase con la que Barby Franco arrancó el anuncio, y me parece que condensa todo lo que significa esperar un trámite de ciudadanía por descendencia en la Argentina, con sus idas a Italia, sus partidas de nacimiento traducidas y apostilladas, sus árboles genealógicos que uno arma con ayuda de tíos y abuelos, y esa sensación de que el expediente se cocina a fuego lento en alguna oficina del otro lado del océano. La modelo fue bien clara al describir el recorrido y no le esquivó a ninguna de las palabras que todos los que pasamos por algo parecido conocemos de memoria: "trámites, esperas interminables, papeles, paciencia" y un camino que, en sus propias palabras, "parecía no terminar más" hasta que un día, sin aviso, llega la confirmación y uno se queda mirándola como si fuera un milagro burocrático, que en el fondo lo es.

“Es historia, raíces, identidad, familia y el legado de nuestros antepasados que sigue vivo en ella. Hoy se abre una puerta más para su futuro, con nuevas oportunidades y un pedacito de su historia reconocido para siempre.”Barby Franco, en el posteo sobre la ciudadanía de su hija

Lo que más me interesa destacar es esa mirada que va más allá del documento en sí, porque conseguir la ciudadanía italiana por descendencia no es solamente tener un pasaporte rojo, sino acceder a un montón de derechos concretos que en la Argentina de hoy suenan a casi una garantía de futuro: poder vivir, estudiar y trabajar en cualquiera de los países que forman parte de la Unión Europea, moverse sin visas que se vencen, y tener esa red de seguridad que muchos padres y madres empezaron a pensar con más seriedad en los últimos años, sobre todo para los más chicos. Y a eso Franco lo conectó con algo todavía más profundo cuando le habló directo a su hija y le dijo que se le abre una puerta más, con nuevas oportunidades, y que un pedacito de la historia de los abuelos queda reconocido para siempre en ella, algo que a mí, se los confieso, me llegó porque conozco de cerca lo que es revolver cajones en busca de partidas de nacimiento y tratar de recordar si el bisabuelo llegó de Génova o de Nápoles.

En las fotos que acompañaron el anuncio se ve a Sarah bien chiquita, con el pasaporte en alto, mientras Burlando la sostiene en brazos y la festeja con esa mezcla de alivio y alegría que solo tienen los que pelearon un trámite largo y de repente ven que el esfuerzo rindió. Y a mí se me ocurre pensar que esa nena, cuando sea grande, va a mirar esa foto y va a entender lo que sus padres sintieron ese día, porque detrás de ese papel hay una cadena de gente que se tomó el trabajo de pedir turnos, juntar documentos, pagar tasas y aguantar colas, y que lo hizo pensando en ella y en su futuro, que es de las cosas más lindas y más silenciosas que existen.

Franco cerró el posteo con una frase que a mí me parece que resume todo: "Detrás de este logro hay años de esfuerzo, ilusión y perseverancia. La espera terminó, el sueño se hizo realidad". Y la verdad es que, más allá del mundo del espectáculo y de la exposición que tiene esta familia, lo que cuentan es una experiencia que comparten miles y miles de argentinos y argentinas que tienen algún antepasado italiano y que en algún momento se sentaron frente a la computadora a armar el árbol genealógico con la esperanza de abrirle una puerta a sus hijos, así que si vos, que me estás leyendo, pasaste por algo parecido, sabé que no sos el único y que esa espera, cuando termina, vale cada papel firmado y cada hora en la fila.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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