Jueves, 27 de agosto de 2026
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Secreto en la Montaña se reinventa: Luciano Castro toma la posta de Vicuña y la obra sale de gira

Después de la partida confirmada del galán chileno por compromisos cinematográficos, el elenco de la apuesta teatral más osada de la cartelera porteña suma a un actor de peso y se prepara para recorrer el país con una historia que, según sus protagonistas, exige entregarse en cuerpo y alma.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Me quedo pensando en esas líneas que dijo alguien del público la otra noche, a la salida del teatro, con esa mezcla de asombro y agotamiento que solo dejan los buenos espectáculos: "Esto no parece teatro, parece que los actores se estuvieran jugando la vida". Y la verdad es que no le falta razón, porque Secreto en la Montaña, la versión escénica de la película de Ang Lee que sacudió al mundo hace ya casi dos décadas, viene siendo una de esas experiencias teatrales que no te dejan indemne, que te sacuden por dentro y te obligan a repensar muchas cosas sobre el amor, la soledad y la condición humana en apenas un par de horas de butaca.

Pero como todo en la vida, las cosas cambian, y esta historia que parecía destinada a quedarse un buen rato en la cartelera porteña con su dupla original está entrando en una nueva etapa que promete tantas emociones como la anterior. La novedad cayó como un baldazo de agua tibia, esperada por muchos y temida por otros: Benjamín Vicuña, uno de los motores afectivos de la obra, se despide en seis semanas para cumplir con compromisos cinematográficos que tenía firmados desde antes de que empezara esta aventura escénica. El propio actor chileno lo anunció el 18 de agosto con esa mezcla de profesionalismo y emoción que lo caracteriza: La obra sigue, aclaró, dejando en claro que no se trata de un final abrupto sino de una transición planificada, con dos proyectos cinematográficos importantes en agenda, uno con el director español Álex de la Iglesia y otro con el chileno Matías Bize.

Un reemplazo que se cocina a fuego lento

Y acá es donde la historia empieza a tener ese condimento especial que tienen las buenas novelas del espectáculo, porque el nombre del sucesor no salió de una oficina de casting ni de una decisión unilateral de la producción, sino que brotó de la manera más natural y emotiva posible: de la boca de su propio compañero de escenario. Fue Esteban Lamothe, el otro protagonista de esta historia de amor imposible entre dos cowboys en las montañas, quien dejó caer la bomba con una frase que desató las especulaciones: Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro. Y no contento con eso, contó un detalle que revela mucho de la química que se está gestando entre los dos: la idea de sumar a Castro fue de él mismo, de su propia iniciativa, porque lo conoce, lo respeta como actor y sabe que puede dar la talla en un personaje tan complejo y exigente como Jack Twist.

“Me gusta cómo actúa y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist.”Esteban Lamothe

La confirmación no tardó en llegar desde el otro lado, y Castro, lejos de hacerse el misterioso o el difícil, mostró una sonrisa cómplice y una disposición que Lamothe describió con entusiasmo: Estaba súper, súper contento, contó el actor, destacando que el futuro reemplazante de Vicuña se tomó la propuesta con una calidez que permitió que las conversaciones fluyeran sin tropiezos ni malentendidos. Para alguien que viene siguiendo la carrera de Castro desde hace años, esto no sorprende demasiado, porque es de esos actores que encaran los desafíos nuevos con una mezcla de profesionalismo y pasión que se nota a la legua, sin ínfulas de estrella pero con todas las ganas de comerse el personaje de arriba abajo.

Aprender a entregarse de nuevo

Lo que no muchos saben, y que Lamothe contó con una sinceridad que conmueve, es lo que significó para él meterse en este proyecto después de años de carrera televisiva y de cierta comodidad adquirida. El actor describió el proceso de montaje como un volver a aprender a entregarse por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión. Y esa confesión, viniendo de alguien con su trayectoria, no hace más que confirmar lo que muchos sospechaban: que esta no es una obra más en la cartelera, sino un proyecto que les demandó a sus protagonistas un grado de exposición emocional pocas veces visto en el teatro comercial argentino. Lamothe también señaló la dificultad técnica de adaptar una historia concebida para espacios abiertos al formato escénico, y lo explicó con una frase que desarma: Es muy difícil, dijo, Más una película que está plagada de planos abiertos, montañas, ovejas, como resumiendo en pocas palabras el enorme desafío que significó llevar a un escenario cerrado toda la inmensidad del paisaje original.

De la calle Corrientes al interior profundo

Pero la novedad que más me llamó la atención, porque cambia las reglas de juego para cualquier amante del buen teatro del interior, es que con la confirmación de Castro en el elenco se abre una etapa que muchos estaban esperando: la gira por el interior del país, una movida que promete llevar esta historia de amor, deseo y redención a plazas donde el teatro de calidad no siempre llega con la frecuencia que uno quisiera. La obra, que se presentó en la cartelera porteña desde mayo con una respuesta sostenida del público, agotando localidades funciones tras funciones, ahora tiene la oportunidad de cruzarse con públicos nuevos, con realidades distintas, con esa hambre de buen teatro que se respira en cada ciudad del interior cuando se anuncia una producción de este calibre.

Una historia que pide actores completos

Después de masticar todo esto, de pensar en lo que significa para el teatro argentino que una producción de esta envergadura se juegue por el interior, me queda una sensación que no se me va a ir en varios días, y es que Secreto en la Montaña es de esas raras obras que no solo entretienen o conmueven, sino que también te dejan pensando en la condición de los artistas, en lo que significa para un actor exponerse así, con esa vulnerabilidad extrema que mencionaba Lamothe, y en cómo un reemplazo puede ser una oportunidad única para que otro intérprete le ponga su propio sello a un personaje que ya tiene historia. Por eso, y acá me abro un poco desde lo personal, me encantaría saber qué papel teatral te gustaría ver interpretar a Luciano Castro después de este desafío, porque a mí se me ocurren varios, pero quiero leer las propuestas de ustedes, lectores de a pie, que tantas veces me sorprenden con sus ideas y su conocimiento del medio. Los leo en los comentarios, como siempre, con la mejor predisposición para el debate respetuoso y constructivo.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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