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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Seis años atrapado en el limbo: la promesa eterna de Deathstroke que Joe Manganiello nunca pudo cobrar

El actor repasó en un podcast la cadena de anuncios, llamadas y proyectos cancelados que lo dejaron con un personaje en la mano y ninguna pantalla donde mostrarlo, mientras DC reordenaba su universo sin cerrar el destino de Slade Wilson.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · · hace 1 d
Seis años atrapado en el limbo: la promesa eterna de Deathstroke que Joe Manganiello nunca pudo cobrar

A seis años vista, la escena poscréditos de Liga de la Justicia sigue siendo el único minuto y medio completo de Joe Manganiello como Deathstroke en el universo cinematográfico de DC, y esa es exactamente la medida de la frustración que el actor decidió poner en palabras en el ciclo de conversaciones que conduce Rich Roll, donde repasó con tono resignado una experiencia profesional que describió como una sucesión encadenada de promesas que nunca llegaron a convertirse en un proyecto terminado, un guion cerrado ni una fecha de estreno concreta, en un contexto donde la franquicia de Warner Bros atravesaba su propia crisis de identidad entre la etapa Snyder, el rejunte Whedon y el eventual relanzamiento encabezado por James Gunn.

De la escena poscréditos a la góndola de llamadas

El punto de partida fue nítido y conocido: Manganiello apareció como Slade Wilson en la escena poscréditos de la versión de Liga de la Justicia estrenada en 2017, con la promesa de que sería el villano central de un filme de Batman que iba a dirigir y protagonizar Ben Affleck, un anuncio que se derrumbó junto con la cancelación de ese proyecto y dejó al actor con un personaje enfundado en el traje pero sin película donde lucirlos, una situación que se prolongó durante seis años en los que, según su propio relato, no dejaron de lloverle a su agente propuestas, contraofertas y versiones distintas del mismo plan jamás concretado.

“Durante los seis años siguientes no pararon de lloverme proyectos y llamadas a mi agente, una tras otra. Vas a ser el villano en Aquaman 2. Vas a salir en Escuadrón Suicida 2 con este director. No, con este otro. No, tú contra Will Smith. Va a ser una película independiente.”Joe Manganiello

El propio Manganiello se hizo cargo de la contradicción sin esquivarla, al admitir que no sabe si encuadrar la experiencia como un golpe de suerte o como un tropezón profesional: dijo sentirse afortunado de haber obtenido el papel porque lo posicionó en un nivel que de otro modo no habría alcanzado, pero al mismo tiempo cargó con la amargura de haberse quedado enganchado a un proyecto que se canceló, se dilató y finalmente se evaporó sin darle siquiera una despedida digna en pantalla, porque cuando el universo extendido de DC cerró su ciclo en 2023 con Aquaman y el reino perdido, Deathstroke ya había quedado marginado del reparto sin una línea de diálogo que cerrara su historia.

El contraste entre lo que se anunciaba y lo que se filmaba

Lo más elocuente del cuadro que pintó Manganiello no es la cancelación de Batman en sí, ya conocida por el público y por la prensa especializada, sino el contraste brutal entre la cantidad de versiones que circularon en los pasillos de Warner y la parquedad de lo que efectivamente llegó a set de grabación, una brecha que mantuvo al actor en estado de disponibilidad permanente, leyendo guiones no producidos y evaluando calendarios que se caían uno tras otro mientras la compañía resolvía hacia dónde quería llevar su franquicia, primero tanteando la continuidad del universo Snyder y luego virando hacia el reinicio total bajo el sello DC Studios, etapa en la que Deathstroke directamente no tuvo lugar.

En paralelo a esa espera, la carrera de Manganiello no se detuvo: el actor seguirá en pantalla en la próxima temporada de One Piece, la adaptación en acción real que produce Netflix, donde se puso en la piel de Sir Crocodile, un villano con peso propio y con arco resuelto en el anime de origen, lo que le asegura un personaje con principio y fin dentro de una historia que esta vez sí se rodará y se estrenará, un dato que vuelve más filosa todavía la comparación con un Deathstroke que quedó flotando entre dos escenas y un eterno que ni los estudios ni el público llegamos a ver cumplido.

La pregunta que queda flotando, y que Manganiello no se animó a formular en público pero que sobrevuela toda la entrevista, es quién termina pagando la cuenta cuando un estudio decide mantener a un actor enganchado a un personaje durante seis años con anuncios que se renuevan y se cancelan en ciclos cada vez más cortos, porque del lado del estudio la respuesta es casi siempre la misma, un comunicado tibio y un cambio de rumbo creativo, mientras que del lado de quien se puso el antifaz, el precio fue una etapa profesional entera consumida en la incertidumbre, una mochila de proyectos que nunca llegaron y la sensación muy concreta de haber sido, en sus propias palabras, un privilegiado a fuerza de paciencia.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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