Series para maratonear: doce ficciones británicas y europeas que van del colapso social a la comedia universitaria
Una recorrida por propuestas que mezclan suspenso, drama y humor, con opciones de ocho minutos o de cuatro temporadas para todos los paladares.
La pantalla chica ofrece alternativas para todos los gustos y, sobre todo, para todos los tiempos disponibles. Quienes cuenten con poco margen pueden empezar por El colapso, una ficción de ocho episodios de alrededor de veinte minutos cada uno, rodados en plano secuencia, donde distintos personajes intentan sobrevivir al derrumbe de la sociedad. Cada capítulo funciona como un relato independiente, lo que convierte a la serie en una puerta de entrada ideal para una noche corta.
Para los que, en cambio, prefieren quedarse un buen rato frente al televisor, Los Durrell propone cuatro temporadas basadas en la obra autobiográfica de Gerald Durrell. La historia sigue a una familia inglesa que decide dejar su país y radicarse en la isla griega de Corfú, con el caos cotidiano y los desencuentros familiares como motor principal. Quienes busquen un punto intermedio pueden probar con Todas las criaturas grandes y pequeñas, que a lo largo de seis temporadas acompaña al joven veterinario James Herriot en su trabajo en Yorkshire.
Tres senderos para el suspenso
- La ruta del dinero, producción danesa que arranca con el hallazgo de un trabajador sin vida en un parque eólico y abre una investigación sobre prácticas empresariales.
- Glue, creada por Jack Thorne, que lleva el misterio a un pueblo rural inglés: un cadáver debajo de un tractor expone los secretos de un grupo de adolescentes.
- Utopia, de Dennis Kelly, donde unos usuarios de un foro consiguen el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes y son perseguidos por una organización que quiere hacerse con ese documento.
El drama más introspectivo aparece en The Virtues, donde Stephen Graham interpreta a Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma infantil y reencontrarse con su hermana. La historia se mueve entre la memoria, la culpa y la posibilidad de reparación, con un despliegue sobrio que deja que los silencios hagan su trabajo.
Universitarios, amistades adultas y retratos de época
El duelo y la vida universitaria se cruzan en Big Boys, que ya cuenta con tres temporadas. Jack llega a la facultad después de pasar un año en su casa tras la muerte de su padre y conoce a Danny, su compañero de habitación, en una historia que combina la pérdida con el humor de los primeros años de adultez. Alex Lawther y Laurie Kynaston comparten elenco en Leonard y Hungry Paul, donde una muerte, una boda y un romance alteran la rutina de sus protagonistas y exploran amistades adultas poco habituales en la ficción.
Russell T. Davies aporta dos títulos clave de la televisión británica reciente. Queer As Folk retrata a tres hombres gays en Manchester, mientras que Nolly muestra a Helena Bonham Carter en la piel de Noele Gordon, una estrella televisiva en pleno conflicto profesional. Completa el recorrido Such Brave Girls, centrada en las hermanas Josie y Billy y en su madre soltera, con un tono ácido que se mueve entre la comedia y la incomodidad. La oferta, como se ve, combina investigaciones criminales, conspiraciones, conflictos familiares y amistades inesperadas, con duraciones que van de los veinte minutos por episodio a las cuatro temporadas de Los Durrell.
Te puede interesar
