Star Wars: Galactic Racer acelera hacia octubre con una vuelta completa por la galaxia más querida
El nuevo juego de carreras de la saga llega a PlayStation 5, Windows y Xbox Series X/S con campaña, modo arcade y competencias online para doce pilotos, y propone una mecánica roguelite que se construye carrera a carrera.
Yo arrancaría esta nota con una frase que le pertenece a un sanjuanino de ley, porque me parece que resume mejor que cualquier análisis qué se siente al subirse a una nave en una galaxia muy, muy lejana: «La fuerza está con nosotros», suele decir cuando se sienta frente a la pantalla y empieza a correr por Jakku como si le fuera la vida en ello. Y es que justamente de eso se trata Star Wars: Galactic Racer, el videojuego que la gente de Fuse Games viene cocinando con mucho mimo y que la editorial Secret Mode tiene previsto poner en la calle el próximo 6 de octubre, con versiones confirmadas para PlayStation 5, para Windows y para la Xbox Series X/S, una triple parada que ya de entrada le abre la puerta a una cantidad enorme de jugadores que están esperando con verdadera ansiedad esta vuelta de tuerca del universo de George Lucas en clave de velocidad pura y dura.
Antes de meternos de lleno con el espectáculo, vale la pena describir un poco el lugar del que partimos, porque la propuesta tiene su propia geografía y su propia lógica. Imagínense un taller enorme lleno de speeders desarmados, de motos apoyadas contra la pared y de rasantes colgados del techo como si fueran trofeos de otra era, y a un piloto de espaldas, ajustándose los guantes, mientras en un cartel luminoso titila la palabra «LISTO»: esa es, más o menos, la sensación que transmite el juego cuando uno empieza a tantearlo, porque lo primero que aparece en pantalla es la invitación a elegir entre tres tipos de vehículos bien diferenciados, el speeder terrestre para los que gustan de sentir el asfalto (o la arena, o la nieve, según el planeta), la moto speeder para los que prefieren ir más livianos y zigzaguear entre el tráfico, y el speeder rasante para los que quieren esa cosa media flotante que en la saga siempre tuvo un atractivo especial, con esa silueta que parece sacada de un sueño húmedo de cualquier fanático de las carreras.
Giras, mejoras y la idea de empezar de cero
Lo más interesante, a mi entender, es que el juego no te entrega todo servido de entrada, sino que te obliga a construir tu propia vuelta, y esa es una decisión de diseño que me parece valientísima. La campaña está organizada en lo que los desarrolladores llaman giras, y la lógica es bien roguelite, es decir, del estilo «roguelike» con elementos de estrategia, donde cada recorrido arranca prácticamente desde cero y se va armando a medida que uno va compitiendo, porque entre carrera y carrera se eligen tres mejoras que pueden modificar la velocidad, la vitalidad o el arranque de los motores, y la combinación de esas decisiones es la que termina definiendo cómo te va en la pista siguiente. Es un esquema que premia la cabeza tanto como el reflejo, y que le da a cada partida una identidad propia, algo que en un género tan trillado como el de las carreras siempre se agradece con el alma.
El piloto que se pone al mando de toda esta historia se llama Shade, y tiene también lo suyo, porque no es solamente un nombre con onda sino que además cuenta con habilidades que se vinculan con distintas actitudes a la hora de correr, y entre las alternativas aparecen el bravucón, el ingeniero, el incendiario y el sangre fría, cada una con sus particularidades, algunas pensadas para responder a condiciones especiales de los circuitos, como por ejemplo impedir que el frío afecte al personaje en pistas heladas donde la tracción se vuelve una pesadilla. La preparación, entonces, no pasa solamente por elegir el vehículo y pintarlo del color que más nos guste, que también, sino por entender que el corredor es parte del paquete, y que la manera en que se combinan piloto y máquina es lo que termina marcando la diferencia cuando el semáforo se pone en verde y se larga la carrera.
De Jakku a Derven Acos, pasando por la Liga Galáctica
La campaña principal tiene un hilo conductor que a los fanáticos de la saga les va a dibujar una sonrisa de oreja a oreja, porque pone a Shade compitiendo en la Liga Galáctica con un rival de peso, Kestar Bool, y lo lleva de gira por tres planetas que son pura nostalgia: arranca en Jakku, ese desierto que muchos conocen por la película del despertar de la fuerza, sigue por Lantaana y llega a Ando Prime, cada uno con sus variaciones de clima y con circuitos distintos que obligan a repensar la estrategia entre una prueba y la siguiente, hasta que finalmente se llega a la carrera definitoria en Derven Acos, donde aparece un rival que a los seguidores más veteranos les va a acelerar el pulso: nada menos que Sebulba, el piloto de Boonta Eve clásico de la saga, el mismo que en su momento le hizo pasar más de un susto a un tal Anakin Skywalker, y que acá se presenta como el rival final a vencer, una decisión de guion que a mí, personalmente, me parece un golazo de los creativos porque apela a la memoria emotiva de los fans.
Para los que no tengan ganas de meterse de lleno con la campaña o simplemente quieran correr por el simple placer de correr, el modo arcade ofrece escenarios emblemáticos como Tatooine, Sentinel 1 y Crait, y hay que aclarar que parte de ese contenido se va habilitando a medida que se cumplen objetivos en las giras, como registrar determinados tiempos en pruebas contrarreloj o conseguir, al menos, una medalla de bronce en otras competencias, lo que le da al juego una motivación extra para volver una y otra vez, y para los más competitivos está la opción de las partidas online con capacidad para hasta doce participantes en simultáneo, una cifra que en la práctica significa que las largadas van a ser bastante bulliciosas y que las maniobras de riesgo van a tener que medirse al milímetro si uno no quiere quedar pegado contra el primer paredón que se cruce en el camino.
Del lado técnico, el juego está desarrollado sobre Unreal Engine 5, ese motor que ya viene mostrando de lo que es capaz en otras producciones recientes, y cuenta con la dirección de Matt Webster, un nombre que los que siguen de cerca la industria seguro reconocen, y con música original de Gordy Haab, un compositor que ya tiene experiencia sobrada en esto de ponerle sonido a la galaxia, así que la promesa estética y sonora está, como mínimo, garantizada. La fecha de estreno, el 6 de octubre de 2026, ya quedó confirmada por la editorial, y los precios y los horarios de los eventos vinculados al lanzamiento se irán conociendo a medida que nos acerquemos a la salida, así que lo mejor que puede hacer el que esté interesado es ir siguiendo de cerca los canales oficiales del juego y de Secret Mode, porque a esta altura, a mí entender, lo que viene con Star Wars: Galactic Racer es una de las propuestas más ambiciosas que se vieron en el género de carreras con licencia, y la combinación de la mecánica roguelite, de la personalización profunda, de los doce pilotos en línea y del recorrido por planetas entrañables de la saga tiene todos los números como para convertirse en una fija de las sobremesas y de las noches de insomnio de acá a fin de año.
