Tres golpes al hilo y al Madrid se le complica la Euroliga: el Hapoel lo dejó con las manos vacías en Sofía
El conjunto merengue perdió 102-98 en su visita a Bulgaria y firmó un arranque histórico para los libros: tres caídas en sus primeros tres partidos europeos, algo que no pasaba desde 1958
Sabe lo que es entrar a la oficina un lunes con todo ordenado y, a los veinte minutos, descubrir que se le superpusieron tres expedientes urgentes. Eso, en versión basket, le pasó al Real Madrid: arrancó la Euroliga como si le hubieran vaciado el cajón de la ropa blanca en el piso. Tres presentaciones, tres caídas, y la última, este jueves, por 102 a 98 frente al Hapoel Tel Aviv en Sofía, en una cancha neutral que bien podría haber sido el living de cualquiera.
El conjunto merengue, que doce días atrás había celebrado la Supercopa, todavía no conoce la victoria en el torneo continental. La secuencia es histórica, y no para bien: según los registros que circulan, nunca había perdido sus tres primeros partidos europeos desde que existe la Copa de Europa, allá por 1958. O sea, hace 68 años que el club no arrancaba una competencia del viejo continente con este papelón.
Argentinos que no gravitaron
Entre los nuestros, la noche fue discreta. Facundo Campazzo terminó con 3 puntos y 7 asistencias, números de organizador más que de anotador, y Gabriel Deck apenas pudo aportar un punto. No fue su noche. Tampoco la de un Madrid que pareció jugar dos partidos distintos: uno deplorable en el primer tiempo y otro con orgullo en el tercero.
Porque la primera mitad fue un dolor de cabeza. Hapoel se fue al vestuario ganando 63-43, con Zach LeDay haciendo de francotirador desde el perímetro y el gigante Bruno Caboclo haciéndose cargo de la pintura. En el vestuario, el entrenador Pedro Martínez habrá tenido que inventar algún hechizo, porque lo que vino después fue otra cosa.
El último período fue otra pulseada. El Hapoel recuperó la calma, el Madrid perdió gol, y la diferencia se cocinó desde la línea de libres, donde los israelíes sellaron un triunfo que ya no se les escapó. Cuatro puntos de margen, los mismos que separan una noche para el olvido de una para el olvido con un asterisco.
Lo concreto: el Real Madrid, el de siempre, el de las galas europeas, el que ganó la última Liga Endesa, arrancó esta Euroliga con el paso cambiado. Le falta ajustar lo que mostró en la levantada y sostenerlo durante cuarenta minutos. Lo demás, lo de siempre: el básquet no perdona los bajones y este Madrid los pagó carísimos. ¿Qué necesita para sostenerse? Defensa pareja, rotación confiable y que los nuestros aparezcan cuando la pelota pesa. Mientras tanto, el club de Chamartín camina con el casillero en cero y la calculadora encendida, esperando que la próxima fecha, en casa, sirva para empezar a sumar. Yo me reservo el derecho a errar el pronóstico, pero si no reacciona, este arranque le va a doler hasta los playoffs.
