Una mañana en la peluquería: cuatro que se fueron y dos que se quedaron
Etcheverry, Tirante, Ugo Carabelli y Juan Manuel Cerúndolo dijeron adiós en segunda ronda del Masters 1000 de Shanghai. Francisco Cerúndolo ya está entre los 16 mejores y Báez todavía tiene su cita pendiente.
Ir a la peluquería un sábado a la mañana y terminar esperando dos horas porque hay cuatro clientes antes que uno: algo así fue lo que les pasó a los argentinos en Shanghai. Cuatro al hilo pasaron por la silla y se fueron con la misma cara larga, con el mismo corte de pelo que nadie les pidió. Sí, che, fue una jornada de sábado en la que el tenis nacional se despobló.
Los cuatro que se despidieron en segunda
El primero en caer fue Martín Etcheverry. Arrancó perdiendo ante el checo Dalibor Svrcina, un jugador que entró al cuadro principal tras pasar la qualy. Se repuso en el segundo set, llevó el partido al tercero y ahí, con el resultado al rojo vivo, Svrcina sostuvo el nivel en el momento justo y lo cerró 7-5. Etcheverry, que está 31 del mundo, perdió con uno que viene de la clasificación previa. Duele leerlo, duele más escribirlo.
- Martín Etcheverry perdió 6-3, 3-6 y 7-5 ante Dalibor Svrcina.
- Thiago Tirante cayó 4-6, 6-2 y 6-3 frente a Rafael Jódar.
- Camilo Ugo Carabelli perdió en tres sets contra Félix Auger-Aliassime (6°).
- Juan Manuel Cerúndolo se despidió por 6-3 y 6-3 contra Carlos Alcaraz (3°).
Tirante, el platense, arrancó mejor contra Jódar: quiebre temprano, primer set con el saque como una muralla. Pero el español reaccionó, se plantó firme y cerró el tercero en 51 minutos para meterse en la siguiente ronda, donde lo espera Jirí Lehecka.
Ugo Carabelli, mientras tanto, jugó el partido más parejo del día. Le ganó el primer set a Auger-Aliassime, número seis del mundo, lo tuvo contra las cuerdas en el segundo y terminó cediendo en el tie-break por un abultado 7-1. Dolió, claro, porque estuvo ahí nomás de dar el golpe. Pero el canadiense se recuperó en el tercero y lo cerró 7-5. Frente a un preclasificado de esa categoría, irse con la frente alta es poco y al mismo tiempo es mucho.
Juan Manuel Cerúndolo, en cambio, no tuvo respiro. Alcaraz, reciente campeón del ATP 500 de Tokio y uno de los grandes candidatos al título en Shanghai, lo despachó por 6-3 y 6-3 con la precisión de alguien que a los 22 ya juega como veterano. Llegaba con ritmo tras ganar en la primera ronda, pero no le alcanzó para complicarle ni un set al murciano.
Del lado de los del Pueblo Viejo, dos nombres mantienen viva la llama. Francisco Cerúndolo, el veinte del mundo, ya está en tercera ronda tras superar a Roman Safiullin por 7-6 (7-5) y 6-3, con el temperamento de siempre y la cabeza fría en los momentos clave. Su próximo rival será Jakub Mensik (15°), otro de esos cruces que se juegan con bisturí fino.
Y falta Sebastián Báez. El partido de segunda ronda ante el monegasco Valentin Vacherot (17°), un rival incómodo por donde se lo mire, todavía está pendiente. Mientras Báez no pierda, la bandera argentina sigue colgada en algún rincón del cuadro. Después de la paliza del sábado, eso alcanza y sobra.
Báez juega con Vacherot y Francisco Cerúndolo espera rival: la semana para el olvido o no depende de cómo caigan las próximas pelotas. Como siempre, me reservo el derecho de errar el pronóstico: lo más probable es que ambos lleguen con chances a sus cruces, pero este Masters 1000 ya les pasó la cuenta a cuatro.
