A 84 kilómetros de la ciudad: la ruta de los sabores criollos, los viñedos y las granjas que revive el Camino Real
Un tramo pavimentado de 16 kilómetros conecta la ruta 7 con Villa Ruiz, en el partido de Luján, con propuestas gastronómicas, recreativas y culturales que se extienden durante toda la jornada.
A 84 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, el Camino Secundario Provincial 064-05, conocido históricamente como el Camino Real al Alto Perú, ofrece un recorrido de 16 kilómetros pavimentados que une la ruta 7 con la localidad de Villa Ruiz, en el partido de Luján, con opciones de gastronomía criolla, actividades rurales y propuestas recreativas para una jornada completa. La inversión inicial y los puestos de trabajo asociados a esta cadena de establecimientos no fueron difundidos de manera unificada en las fuentes consultadas, aunque cada emprendimiento representa una unidad productiva familiar con empleo directo en la zona.
Una posta histórica convertida en circuito turístico
El trazado data de mediados del siglo XVII, cuando las carretas lo recorrían entre postas de descanso y aprovisionamiento en el trayecto hacia el Alto Perú. Con el paso de los siglos, esas paradas se transformaron en restaurantes, granjas, cabañas, campings, puestos de productos regionales y espacios de aventura, configurando un corredor productivo que articula la oferta turística con la producción agrícola local.
El ingreso se ubica en el kilómetro 72 de la ruta 7, en el partido de Luján, donde se deben recorrer 12 kilómetros para llegar a Carlos Keen. Los primeros establecimientos aparecen sobre la margen derecha, con un lodge que ofrece spa (centro de bienestar con tratamientos corporales) y actividades de aventura, seguido por una granja con laguna que ofrece menú de mediodía con fiambres, empanadas, pastas, asado y postre, además de talleres de amasado de pan y contacto con animales. La jornada en ese punto se extiende desde las 10 de la mañana hasta la merienda.
- Un lodge con spa y actividades de aventura sobre la margen derecha del ingreso.
- Una granja con laguna con menú completo y talleres de amasado y contacto con animales.
- Parrillas, casas de campo y comedores de cocina criolla en el tramo hacia Carlos Keen, incluidos un comedor con recetas de más de un siglo y un restaurante en un bosque con picada, empanadas y carnes a las brasas.
- Un viñedo con catas (degustaciones guiadas de vinos) y recorrido entre cepas de malbec, pinot, tannat, cabernet sauvignon y marcelan, con menú maridaje (combinación de platos y vinos).
- Un restaurante con parque que ofrece menú libre más actividades al aire libre: búsqueda del tesoro, vóley, fútbol, juegos de mesa y taller de pan.
- Una casona de 1897 reconvertida en hotel de campo y comedores especializados en lechón a la estaca, bondiola con salsa de cerveza negra y pastas caseras.
Capas históricas que atraviesa el camino
El recorrido también ofrece espesor histórico: en las afueras del pueblo de Azcuénaga se conservan parte de las instalaciones de una estancia construida en 1755, donde en 1834 se firmó un documento político relevante del período rosista, el cual rigió bajo el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Por ese lugar pasaron figuras centrales de las guerras civiles argentinas, lo que convierte al corredor en un punto de interés patrimonial además de turístico.
Para acceder desde la Ciudad de Buenos Aires en automóvil, el camino indicado es el Acceso Oeste hasta Luján y luego la ruta 7, para doblar a la derecha en el kilómetro 72. La próxima fecha significativa para el sector es la temporada alta de turismo rural del próximo fin de semana largo, cuando se espera una mayor afluencia de visitantes y la apertura completa de los establecimientos que ofrecen actividades al aire libre.
