Borja se disfrazó de superhéroe, le arruinó la fiesta a Milito y el clásico terminó en empate de esos que dejan sabor a poco
El colombiano, con dos goles en tres minutos, rescató a un América que perdía 2-0 contra un Chivas que se durmió y dejó escapar la victoria en condición de visitante por la Liga MX.
Hay una frase que se repite en cualquier mesa de café de pueblo: no hay nada más peligroso que un delantero con sed de revancha y tres minutos de tiempo. El Verdinegro mexicano lo aprendió ayer de la peor manera. América de México perdía 2-0 frente a Chivas en su propia casa, el partido ya estaba en el freezer, y de repente apareció Miguel Borja, el de la espalda ancha y el olfato fino, para arruinarle la siesta al equipo de Gabriel Milito con un doblete que duró lo que tarda un termo en calentarse.
El colombiano, que en Argentina todavía lo recordamos por sus goles con la banda roja, se puso el traje de bombero cuando el incendio ya había consumido todo. A los 71 minutos metió una chilena dentro del área que todavía están revisando en las cámaras, y a los 74, ni lerdo ni perezoso, volvió a meter la pelota en el arco rival tras una asistencia de Henry Martin. Tres minutos. Eso fue lo que necesitó el atacante para convertir la derrota en un empate que, por cómo se dio, tiene gusto a victoria para los locales y a derrota para la visita.
Cómo se desangró el local antes del descanso
Porque ojo, la historia no arrancó color de rosas para los del Pueblo Viejo americano. Chivas, dirigido por Milito, le planteó un partido inteligente, lo aguantó en los primeros minutos y lo lastimó cuando el rival se distrajo. Fernando González abrió la cuenta a los 32 minutos, aprovechando ese tipo de jugadas que en el barrio uno llama de descuido: el rival se confunde, te la dejan picando y el que llega primero la empuja. Después, ya en el tiempo adicionado, Ricardo Marín amplió la diferencia y dejó el 2-0 con el que se fueron al vestuario. Hasta ahí, todo perfecto para el Rebaño Sagrado.
Pero el fútbol, ya se sabe, es ese deporte que te da la espalda justo cuando le estás sonriendo. El complemento fue otra historia. América se acordó de que tenía que jugar y, sobre todo, de que tenía a Borja enchufado. La jugada del primer gol la armó Brian Rodríguez por la derecha, después de una pared con el propio Martin, y el centro cayó en el lugar exacto para que el colombiano se luciera con una chilena antológica. El festejo, todo hay que decirlo, fue tan provocador como el gol: Borja se fue derecho al banco de suplentes de Chivas a celebrarles en la cara. De esas cargadas que enaltecen al que las hace y enfurecen al que las sufre.
“La acción no pasó desapercibida en el banco visitante. Milito estaba dando indicaciones a un jugador que se aprestaba a ingresar cuando giró la cabeza, vio lo que se venía, levantó la mano y se la llevó a la cabeza. Gesto de técnico que sabe que la cosa se le escurrió entre los dedos.”descripción de la jugada
Tres minutos más tarde, el segundo. Otra vez Martin como asistidor, esta vez con un pase filtrado, y otra vez Borja definiendo con la categoría de los goleadores de raza. El 2-2 ya estaba sellado y el clásico, esa palabra que en México se pronuncia con el mismo respeto que un credo religioso, terminó con sabor agridulce para los dos. Chivas se quedó con las manos vacías después de tener el partido en el bolsillo, y América celebró como si hubiera ganado una final, lo cual, siendo justos, no está tan lejos de la realidad: levantar un 2-0 en contra tiene un mérito enorme.
- Borja, el delantero colombiano con pasado en River, marcó a los 71 y a los 74 minutos para empatar el clásico.
- Fernando González (32') y Ricardo Marín (45+2') habían puesto en ventaja a Chivas, que dirige Gabriel Milito.
- El primer gol del colombiano fue una chilena dentro del área, tras un centro de Brian Rodríguez.
- El festejo del delantero fue provocador: se fue a celebrar al banco de suplentes de Chivas.
- Milito, técnico del Rebaño Sagrado, se agarró la cabeza en el banco al ver cómo se le escapaba el partido.
Ahora, querido lector, la pregunta del millón: ¿Chivas perdió esto o simplemente lo dejaron ganar? Porque perder un 2-0 en tres minutos es, como diría mi vieja, peor que quemarse el arroz: tenías todo servido y se te pasó el arroz, Borja mediante. Del otro lado, América encontró en su delantero colombiano al jugador que aparece cuando la noche se pone brava, algo que en México no se ve todos los domingos.
Mi pronóstico, que me reservo el derecho de errar como siempre: Borja va a seguir siendo la llave de gol de los de amarillo, y Milito va a tener que trabajar el doble en la semana para que sus muchachos no se duerman con la ventaja. El fútbol, al final, es como la dieta: lo que hiciste bien en el primer tiempo se te puede ir al carajo si te relajás en el segundo. Y Chivas, ayer, se relajó. Que le sirva de aprendizaje.
