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Calvo y Ambrossi imaginan en el cine lo que Lorca dejó inconcluso en el teatro

Los directores españoles convierten las cuatro páginas de «La bola negra» en una película de ficción que desarrolla la historia de un joven rechazado en un casino de Granada por su homosexualidad.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Un manuscrito de apenas cuatro páginas y un asesinato ocurrido en 1936 fueron los puntos de partida que Javier Calvo y Javier Ambrossi eligieron para construir su nueva película. La obra se titula «La bola negra» y propone una versión posible de una pieza teatral que Federico García Lorca nunca llegó a terminar. Lo que sobrevive es apenas un fragmento: el resto, según explican sus propios directores, pertenece al terreno de la imaginación.

«Todo es un qué hubiese sido si», reconocieron Calvo y Ambrossi al describir el criterio detrás de la película. La definición no es un detalle menor: sirve para entender que la propuesta no se presenta como una reconstrucción documental ni como una restitución del texto lorquiano, sino como un ejercicio de continuidad. Una continuidad que, por supuesto, nunca fue escrita por el dramaturgo.

El punto de partida: una votación con bolas en un casino

La trama teatral que Lorca dejó en carpeta giraba en torno a Carlos, un joven de Granada que pretendía ser aceptado en un casino. La decisión se resolvía con una votación: si predominaban las bolas negras, el ingreso quedaba denegado. El motivo del rechazo era su condición de hombre homosexual, un dato que el propio Federico García Lorca mencionó en conversaciones con el dramaturgo Cipriano Rivas Cherif, aunque no quedó asentado de manera explícita en las cuatro páginas que lograron sobrevivir.

En ese fragmento conservado aparece, no obstante, una escena reveladora: una conversación entre Carlos y su hermana, que los cineastas decidieron incorporar al relato cinematográfico. A ese diálogo se sumaron los personajes que el propio Lorca había previsto, cartas suyas y recuerdos de amigos que habían escuchado sus planes para las escenas que nunca llegó a escribir.

El proyecto original contemplaba hasta 36 personajes, entre ellos familiares y amigos del protagonista. El desarrollo quedó interrumpido de manera violenta cuando Federico García Lorca fue asesinado en 1936, a los 38 años. Su manuscrito, junto con otros textos del autor, se conserva en un recinto blindado, mantenido a una temperatura constante de 21 grados.

Cineastas, pero también lectores

  • El material base: apenas cuatro páginas de un manuscrito inconcluso.
  • El criterio creativo: «Todo es un qué hubiese sido si», según Calvo y Ambrossi.
  • Los personajes: hasta 36 previstos por Lorca, parte de ellos incorporados al filme.
  • Las fuentes secundarias: cartas del autor y recuerdos de amigos sobre sus planes para la obra.
  • El tema central: el rechazo a un joven homosexual en un casino de Granada, votado con bolas negras.
  • El desenlace cinematográfico: escrito por los directores, no por el dramaturgo.

La película se inscribe así en una larga tradición de adaptaciones que completan, reinterpretan o directamente inventan lo que un autor no llegó a terminar. La diferencia, en este caso, es que los directores españoles no ocultan el carácter ficcional de su aporte: lo dicen desde el título, desde los créditos y desde cada entrevista. El espectador sabe que lo que ve del otro lado de las cuatro páginas no salió de la pluma de Lorca.

Queda, eso sí, una pregunta incómoda que sobrevuela todo el proyecto: hasta qué punto es legítimo que dos cineastas contemporáneos completen la obra de uno de los dramaturgos más leídos del siglo XX. La respuesta, claro, no la tiene Calvo ni Ambrossi: la tiene el público que concurra a las salas y decida si esa «bola negra» imaginada les pertenece a ellos o al legado del poeta granadino.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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