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Chaco tejió una red para que la salud mental deje de ser un paciente sin turno

Un proyecto que ya está en la Legislatura chaqueña propone ordenar bajo un mismo paraguas los dispositivos que hoy funcionan dispersos, armar equipos que se acerquen a los barrios y garantizar que la urgencia y el seguimiento después de una crisis no dependan de la suerte ni del bolsillo.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A esta altura de la conversación social ya nadie se hace el desentendido con el tema de la salud mental, y sin embargo la mayoría de las familias argentinas sabe bien lo que es patear puertas durante semanas para conseguir un turno, quedarse dando vueltas por un hospital sin que nadie le diga qué hacer o volver a la casa con un ser querido recién salido de una internación y la sensación de que el sistema le soltó la mano. Esa es, justamente, la fotografía que pone sobre la mesa el proyecto de ley que ahora se debate en la Legislatura del Chaco y que busca armar una Red Provincial de Salud Mental Comunitaria para que lo que ya existe empiece a funcionar, de una vez, como una red.

Lo primero que aclara la iniciativa, y me parece clave entenderlo para no engañarnos con expectativas, es que no se trata de inventar nada desde cero. La provincia ya tiene profesionales, programas y dispositivos dando vueltas por ahí, muchas veces haciendo mucho con poco y otras veces superpuestos o directamente aislados. Lo que propone el texto es simple en su enunciado y enorme en su implicancia: organizar todo eso bajo una estructura provincial única, con nodos regionales que se correspondan con las regiones sanitarias que ya existen y que funcionen como el corazón operativo de la política.

Equipos que se acerquen al barrio y no al revés

Acá en Chimbas, para ponerlo en palabras que se entiendan, sería algo así como dejar de peregrinar de un efector a otro y empezar a tener un equipo de referencia que conoce la calle, las familias y los problemas concretos de la zona. Cada nodo, según dice el proyecto, va a tener que relevar cómo está compuesta su población, qué servicios ya funcionan en el territorio y qué barreras reales aparecen cuando alguien intenta pedir ayuda. Y sobre ese diagnóstico se van a ir sumando, de manera progresiva, profesionales de distintas disciplinas: psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, que es una figura que suele ser la más cercana al día a día de los pacientes.

  • Consultas ambulatorias en centros de salud y dispositivos del barrio.
  • Visitas domiciliarias, pensadas para quienes no pueden llegar solos a un consultorio.
  • Intervenciones en crisis y seguimiento posterior a internaciones.
  • Centros comunitarios, hospitales de día y espacios de rehabilitación psicosocial.
  • Dispositivos de acompañamiento familiar, con eje en la integración educativa, laboral y social.

Después de la crisis, que nadie quede en banda

Si hay algo que los familiares de personas con padecimientos mentales suelen repetir, casi como un mantra cansado, es que lo más difícil no es la internación sino lo que viene después. Te lo escuché decir a Norma, acá en Rawson, mientras esperaba que le confirmaran un turno para su hijo: "el día que te lo devuelven a la casa es el día en que empezás a rezar". El proyecto recoge esa preocupación y la convierte en una obligación legal: en los casos que lo requieran se va a tener que elaborar un Plan Individual de Cuidados, con un equipo responsable asignado y un abordaje que contemple las necesidades del paciente pero también las de su entorno familiar y comunitario. Para quienes conocen el paño, esto es dejar de improvisar con buena voluntad y empezar a trabajar con un plan escrito, con responsables con nombre y apellido.

Urgencias todo el año y una línea fina contra el suicidio

El otro punto que me parece central, y que toca directamente el corazón del drama que más nos preocupa como sociedad, es la estrategia provincial de atención de crisis que funcionará las 24 horas, los 365 días del año. Cada región deberá definir protocolos claros para recibir la consulta, evaluar a la persona, actuar rápido cuando hay riesgo de vida y, sobre todo, garantizar la continuidad del seguimiento, que es donde tantas veces se corta el hilo. En paralelo, la iniciativa le dedica un capítulo específico a la prevención del suicidio, proponiendo integrar los programas que ya están vigentes, priorizar a quienes están en situación de riesgo y desarrollar acciones de posvención, que es esa palabra técnica pero durísima que describe cómo se acompaña a las familias que quedan después de una pérdida por esta causa. Los trabajadores involucrados, además, recibirán capacitación específica.

Si la ley se aprueba, el Ministerio de Salud chaqueño tendrá 180 días para presentar un plan de implementación con metas a cinco años, que es el tramo donde la letra escrita se transforma, o no, en centros abiertos, teléfonos que atienden y profesionales llegando a los barrios. Por ahora lo que hay es un proyecto que, como le decía Norma mientras se acomodaba el bolso y miraba la hora, "al menos pone en un papel lo que uno viene pidiendo hace rato": que cuando alguien se quiebra, del otro lado haya una red esperándolo y no un vacío.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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