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El 80% de los argentinos teme perder su empleo y opta por quedarse en su puesto antes que arriesgarse a cambiar

Un relevamiento regional sobre 4.600 trabajadores y especialistas en recursos humanos muestra que la búsqueda de estabilidad se impuso como prioridad y dejó a la Argentina con el porcentaje más alto de carreras percibidas como estancadas.

Por Daniela NacifEconomía · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 d

Vamos a los números. Ocho de cada diez trabajadores en la Argentina reconoce que le preocupa quedarse sin empleo, un nivel de inquietud que supera al de Chile, Ecuador, Panamá y Perú, los otros cuatro países incluidos en un relevamiento reciente realizado sobre 4.600 personas entre empleados y especialistas en recursos humanos. La fotografía resultante es la de un mercado laboral donde la estabilidad opera como valor refugio y donde la decisión de permanecer en un puesto conocido suele pesar más que la búsqueda de mejores condiciones.

La estabilidad se posicionó como el atributo más valorado por quienes conservan un empleo: el 54% de los encuestados la colocó en el primer lugar, por encima del clima laboral, que reunió al 25%, y de las posibilidades de crecimiento, que apenas alcanzaron al 11%. Ese apego a lo seguro responde a un fenómeno que en la literatura de recursos humanos se conoce como job hugging, una tendencia que describe a los trabajadores que se aferran a su puesto para evitar la exposición a los riesgos que trae aparejado cualquier cambio.

El costo emocional de buscar y la parálisis que deja

El 35% de los consultados admitió que siente miedo al momento de buscar otro trabajo. Entre quienes expresaron ese temor, los motivos se distribuyeron de la siguiente manera:

  • 27% teme ingresar a una empresa y enfrentarse poco después con recortes o despidos.
  • 20% descree de la posibilidad de encontrar ofertas estables dentro de su sector.
  • 19% señala la inestabilidad global como freno principal.
  • El resto alude al riesgo de perder beneficios acumulados por antigüedad.

Esa combinación de factores derivó en una parálisis observable: el 79% de los encuestados argentinos pensó en cambiar de trabajo, pero el 57% se limitó a mirar ofertas sin llegar a postularse. La brecha entre intención y acción resultó la más pronunciada de toda la muestra. A su vez, el 75% consideró que su carrera está estancada, el porcentaje más alto entre los cinco países relevados.

Voces del mercado laboral y el efecto de la inteligencia artificial

“El comportamiento de la fuerza laboral se vuelve más conservador y las decisiones de cambio laboral se toman con mucha mayor cautela o directamente se posponen.”Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina

El consultor de recursos humanos Patricio Navarro Pizzurno describió que conviven expectativas catastróficas que no siempre se condicen con la realidad, pero que igualmente generan el efecto del job hugging. Además, advirtió que la inteligencia artificial eliminó posiciones de entrada al mercado y que la falta de capacitación interna para reconvertir perfiles profundiza el temor. En ese marco, parte de la fuerza laboral termina por aceptar condiciones económicas o laborales que no considera adecuadas, en la convicción de que sostener el puesto actual sigue siendo preferible a exponerse al desempleo.

Frente a este escenario, el indicador que conviene mirar el mes que viene es la evolución de la tasa de búsqueda activa de empleo entre los ocupados, ya que una caída confirmaría que el miedo a la desocupación se traduce en menor movilidad voluntaria, mientras que un repunte podría anticipar una gradual recomposición de la confianza en el mercado laboral argentino.

DN
Daniela NacifEconomía

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