Viernes, 4 de septiembre de 2026
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El blue aflojó cinco pesos y el mayorista quedó a 377 pesos del techo de la banda: qué le queda al campo y a la viña

La cotización paralela retrocedió en una semana donde el volumen de operaciones rozó los 740 millones de dólares, el Banco Central se llevó 23 millones a las arcas y el oro volvió a castigar las reservas. En el mostrador, el oficial sigue clavado en 1.530 pesos y el mercado ya descuenta un cierre de año apenas por encima de los 1.600.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La pizarra del viernes dejó una postal que en la Argentina de hoy casi merece un brindis: el dólar informal retrocedió cinco pesos y se ofreció a 1.540 pesos para la venta, con lo que la semana cerró con una caída acumulada de 15 pesos, alrededor del 1 por ciento, después de la suba de 13 pesos que se había anotado en los cinco días previos. En el segmento mayorista, en tanto, la rueda se desenvolvió sin sobresaltos, con el tipo de cambio fijado en 1.508 pesos y un volumen de operaciones en contado que trepó hasta los 736,3 millones de dólares, una cifra que en el circuito financiero se lee como termómetro de la actividad y que ratifica que, aun con la calma cambiaria, hay dinero moviéndose.

El mostrador no se mueve y el campo toma nota

El precio del kilo de uva que llega a la finca depende, en buena medida, de cómo se acomoda la brecha entre lo que paga el comprador interno y lo que se puede conseguir en el mercado libre de cambios, y en esta semana esa brecha se redujo levemente, lo que en teoría podría descomprimir parte de la presión sobre los costos dolarizados que pesan sobre la producción vitivinícola. Mientras tanto, en las pizarras de los bancos el dólar minorista para la venta se mantuvo sin variaciones en 1.530 pesos en el Banco Nación, y el promedio del sistema se ubicó en 1.528,60 pesos, con la compra en 1.477,21 pesos.

“En la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista bajó 4 pesos, el 0,3%, contra una suba de 13 pesos registrada en la semana anterior.”Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio

En lo que va del año, el dólar que enfrenta el público acumuló una suba de apenas 50 pesos, equivalente al 3,4 por ciento, una variación que en términos históricos luce moderada pero que, mirada desde la tranquera de un viñedo o desde el costo de los insumos que se importan, sigue pesando en los márgenes de los productores, sobre todo en provincias como Mendoza y San Juan, donde la cosecha se planifica con un pie en el mercado interno y otro en la lógica del tipo de cambio real.

El techo del régimen de bandas cambiarias quedó fijado en 1.885,14 pesos, y el tipo de cambio oficial cerró a 377 pesos por debajo de ese límite, lo que representa una distancia del 25 por ciento, un colchón que el Gobierno busca defender mientras avanza hacia fin de año con el ancla del programa financiero. En esa dirección se inscribe la intervención del Banco Central, que en la jornada compró 23 millones de dólares en el mercado, equivalentes al 3,1 por ciento de la oferta spot, y acumula en los primeros tres días de septiembre ingresos por 58 millones de dólares, una señal de que la oferta supera a la demanda en un mes donde la liquidación del agro suele ser protagonista.

Reservas, oro y la cuenta que alguien termina pagando

  • Reservas internacionales brutas: USD 50.756 millones, con una baja diaria de USD 44 millones.
  • Precio del oro: USD 4.482,50 la onza, principal factor de la caída de las reservas.
  • Expectativa del mercado para el mayorista a fin de año: apenas por encima de $1.600.
  • Variación acumulada del dólar minorista en 2026: 3,4%.
  • Variación semanal del blue: -1%, tras la suba de 1% de la semana previa.

Las reservas internacionales brutas se ubicaron en 50.756 millones de dólares, con una merma diaria de 44 millones explicada casi en su totalidad por la caída en la cotización del oro, que perforó los 4.482,50 dólares por onza y volvió a recordarle al Ministerio de Economía que la fortaleza del balance del Central no depende solo del superávit comercial sino también de cómo se mueva el metal precioso en las plazas internacionales. La pregunta que sobrevuela a viñateros, bodegueros y productores de economías regionales es quién paga la cuenta de una transición cambiaria que promete estabilidad pero que, en el mientras tanto, licúa márgenes, encarece el gasoil, los agroquímicos y las tarifas, y obliga afinanciar el costo de oportunidad de no poder liquidar al tipo de cambio que el propio mercado descuenta para dentro de tres meses.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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