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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El blue se ancla en los $1.540 y empata con el oficial del Nación en una jornada de calma relativa

La cotización informal retrocedió $15 en la última rueda de la semana y se igualó con el precio de venta del dólar que publicó el Banco Nación. El MEP quedó apenas $1,70 arriba y el contado con liquidación se sostuvo por encima de los $1.600, mientras el riesgo país se mantiene en 579 puntos básicos.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · · hace 6 d
El blue se ancla en los $1.540 y empata con el oficial del Nación en una jornada de calma relativa

El dólar blue cerró este viernes a $1.520 para la compra y $1.540 para la venta, tras registrar una baja de $15 en la quinta rueda cambiaria de la semana. El movimiento devolvió algo de oxígeno a un mercado que venía acumulando tensiones y dejó al precio de venta de la cotización informal exactamente en el mismo nivel que publicó el Banco Nación para el dólar oficial, una coincidencia que no suele pasar desapercibida cuando se analizan los flujos hacia el mercado paralelo.

La pizarra de la entidad pública marcó $1.490 para la compra y $1.540 para la venta, con lo cual la diferencia entre ambos canales quedó reducida a una franja muy estrecha. Para quien deba abastecerse de divisas por cuestiones turísticas, impositivas o de ahorro, la decisión entre pasar por la ventanilla formal o recurrir al mercado informal dejó de ser una cuestión de precio mayor y pasó a ser casi una cuestión de, de disponibilidad de billetes y de tolerancia al riesgo cambiario.

Las cotizaciones financieras, en orden de mayor a menor

  • Dólar contado con liquidación: $1.608,50 compra y $1.609 venta, el valor más alto de la jornada.
  • Dólar cripto: $1.604,90 compra y $1.608,28 venta, a apenas $0,72 del contado con liquidación.
  • Dólar MEP o dólar bolsa: $1.539,10 compra y $1.541,70 venta, $1,70 por encima del blue.
  • Dólar oficial Banco Nación: $1.490 compra y $1.540 venta.
  • Dólar blue: $1.520 compra y $1.540 venta.

El estrechamiento entre el blue y el MEP volvió a poner en el centro de la escena una discusión conocida: la de la arbitrajabilidad de los dólares financieros. Cuando la brecha entre la cotización informal y la que surge de operar bonos en pesos se reduce a niveles de centavos, los operadores sofisticados pierden incentivo para mover papeles y la presión sobre las cotizaciones del lado financiero tiende a aplacarse, aunque a costa de un mercado cada vez más intervenido y con menos volumen genuino.

El dólar cripto acompañó la tendencia y se posicionó $4,58 por encima del blue en el precio de venta, una diferencia que sigue siendo atractiva para quien busca dolarizarse vía stablecoins pero que se aleja del diferencial histórico que llegó a observarse en otras etapas del año, cuando el cripto marcó una prima considerable frente al resto de las cotizaciones.

Riesgo país y tipo de cambio de referencia

El riesgo país se mantuvo en 579 puntos básicos, según el indicador que elabora JP Morgan a partir de la diferencia de rendimiento entre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los de economías emergentes. Se trata de un número que sigue siendo elevado para los estándares de la región, aunque muestra una relativa estabilización frente a los picos que se observaron en momentos de mayor tensión con los mercados internacionales.

Para los consumos en dólares que aparecen en los resúmenes de tarjeta, el tipo de cambio informado fue de $2.002 por unidad, un valor que incide de manera directa en el bolsillo de quienes viajaron al exterior o mantienen gastos en moneda extranjera y que multiplica el impacto de cada compra cuando se traduce a pesos.

La pregunta que sobrevuela el cierre de la semana es la de siempre: en un escenario donde el blue termina alineado con el oficial, donde los dólares financieros se mueven en una banda estrecha y donde el riesgo país no termina de ceder, ¿quién termina pagando finalmente la cuenta de la diferencia entre los distintos tipos de cambio? La respuesta, como ocurre en estos casos, no se reparte de manera pareja: la absorbe el ahorrista que compra en el mostrador, la empresa que necesita divisas para insumos, el productor que liquidará su cosecha en pesos y, en última instancia, el consumidor que ve cómo el tipo de cambio de referencia termina pesando en la góndola mucho más que en la pizarra del Banco Nación.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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